Online también encontramos la consulta de cartas, gratuita o como consulta privada con un profesional en el campo.
La magia y las ciencias ocultas han sido siempre un motivo de atracción para el ser humano, posiblemente por su deseo innato de la trascendencia. Lo curioso es que en la actualidad, en plena era tecnológica, cada vez sea mayor la cantidad de personas que se entregan a las prácticas esotéricas y acuda a las artes adivinatorias.
Desde el uso de las cartas españolas hasta el I Ching, pasando por el Tarot, la lectura de la borra de café, la astrología y todas las formas de percepción extrasensorial, tienen un lugar privilegiado en la cultura urbana posmoderna.
El arte de adivinar el porvenir por medios diversos responde a la inclinación primitiva de apoderarse de la “sabiduría de los dioses”. Se trata de una práctica muy antigua, pero que hoy vive una especie de renacimiento.
El fenómeno está presente en todos lados. Abundan, por caso, los programas de radio y televisión donde el público acude a un especialista (vidente, astrologo, brujo, etc.) para develar su futuro o para encontrar soluciones a sus problemas. Online también encontramos laconsulta de cartas, gratuita o como consulta privada con un profesional en el campo.
Lo mismo ocurre en el caso de la magia, que no solo se trata de hacer unos cuantos trucos para engañar a la vista. Existen escuelas especializadas para la formación de magos, donde el único requisito es la ilusión. Y aunque el “boom” de la magia ha sido un proceso gradual, ni siquiera los programas de televisión y videos online que buscan desacreditar a los verdaderos magos, han podido explicar todo con su bajón lógico.
El ocultismo, es decir la creencia en fuerzas ocultas, a las que se puede acceder a través de prácticas mágicas, es parte de una moda espiritual que explota la industria editorial, al tiempo que está presente en el mundo virtual. Estudiosos como Nicolás Viotti antropólogo y sociólogo, vincula el fenómeno con “las personas interesadas en una psicología silvestre” cuyo objetivo es lidiar con la incertidumbre. Además explica que a su parecer el auge del esoterismo es una cuestión generacional.“Los que tienen entre 20 y 40 años viven un cambio cultural y tienen otra relación con la religión”,refirió al tiempo que sostuvo que estas prácticas son religiosas, aunque“más flexibles, más íntimas, menos dogmáticas”.





