La oposición, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logró 112 diputados frente a 55 del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) lo que implica dos tercios de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) una mayoría con un gran poder s
El Consejo Nacional Electoral de Venezuela (CNE) ofreció ayer, miércoles, los últimos resultados de los comicios legislativos del pasado domingo que confirman que el nuevo Parlamento que tomará posesión el próximo 5 de enero estará conformadopor una mayoría opositora «cualificada» de dos tercios.
La oposición, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logró 112 diputados frente a 55 del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) lo que implica dos tercios de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) una mayoría con un gran poder sobre leyes orgánicas, entre otras atribuciones.
Con esta cantidad de parlamentarios podrán llevarse a referendo aprobatorio los proyectos de ley, los tratados, convenios o acuerdos internacionales.
Esa mayoría permite igualmente destituir a los magistrados, en el caso de que cometieran faltas graves que fueran calificadas previamente por el Poder Ciudadano (integrado por el fiscal, el defensor del pueblo y el contralor).
El defensor del Pueblo venezolano, Tarek William Saab, advirtió este martes, sin embargo, que el Parlamento recién electono tiene poderes «omnímodos»para destituir a las autoridades de los poderes públicos y llamó a la «convivencia» y a la «humildad».
El Parlamento «no tiene poderes omnímodos para estar despachando, despidiendo o destituyendo a miembros de los demás poderes porque existe el contrapeso constitucional», dijo el defensor.
El CNE también informó esta jornada, a través de su página web, de que, con estos datos,la oposición logra un 67,07 % de los 167 escaños del Parlamento y el chavismo, un 32,93 %.
El ente electoral no ha ofrecido todavía, sin embargo, el número de votos recibidos por cada formación en las elecciones, que tuvieron una participación oficial del 74,25 %.
Los escaños alcanzados por la MUD ya habían sido adelantados ayer por esta coalición que consideró «mezquino» el retraso del CNE en ofrecer los datos oficiales definitivos, mientras el oficialismo pidió a la oposición no asumir este triunfo como si se tratara del «fin del chavismo».
LLEGA EL POSCHAVISMO.
Se desciende conpesimismo existencialalmetrode Caracas. Griterío, empujones, una inercia de yogui que, de repente, deriva en estertores furiosos. Todo puede ocurrir antes empezar el trayecto en laestación Propatria, con destino al centro. La temperatura llega adentro del vagón a su punto de hervor. El río humano exuda. El olor a transpiración se mezcla con los perfumes femeninos. La gama de fragancias es tan extensa como la coquetería. El metro es una fábrica de estados paranoicos (se teme el atraco o el accidente) pero, también, de ilusiones y fracasos. Uno podría auscultarlos en los rostros de los pasajeros. Había, a esa hora en el que ya no entra nadie en el vagón, miradas en las que se dibujaban los efectos de la algarabía por la victoria electoral. En otras estaba inscrita la desazón.
Se ha dicho: no cabía un alfiler. Así y todo, siempre hay un resquicio para la lectura. Una chica que debía estudiar en elColegio Militarhacía malabares para sostener su ejemplar de ‘Crónica de una muerte anunciada’. El título de la novela deGabriel García Márquezpodría alterarse levemente para explicar lo que había ocurrido.
Lo que se anunció en los últimos meses como inexorable fue el derrumbe del chavismo. De eso conversaban a tientas dos jóvenes. Al llegar a la estación Gato Negro, los amigos no se ponían de acuerdo. “¿No te has dado cuenta de queaquí hubo sabotajes?”.Parecían seguidores del comandante. El otro respondió: “Mira, este Gobierno se ha cavado su propia tumba.No hay revolución con una inflaciónque es la más alta del mundo”. A su compañero no le quedó otra que aceptar la realidad. Abandonaron la formación en Bellas Artes, pero antes ya se habían llamado a silencio.
En las palabras dichas en voz alta y que se habían cruzado entre empujones, reverberaban otras de chavistas disidentes y exchavistas, palabras dichas cuando la derrota quizá podía evitarse. Desde el 2007, el alemánHeinz Dieterich,nada menos que el sociólogo que acuñó la frase “socialismo del siglo XXI», viene augurando lo que convirtió en una profecía autocumplida. Para Dieterich, Venezuela había devenido el“granteatro tragicómicode un farsante, no de un revolucionario”.La izquierda perdió el rumbo estratégico.Nicolás Maduro no estaba a la altura de las necesidades que exigía un viraje. En cambio, el presidente impulsó una “guerra económica ficticia” y se inventó un enemigo.
“Maduro y (Diosdado) Cabello deben renunciar”,exigió este lunes, desde la izquierda disidente,Javier Antonio Vivas, en el sitioaporrea.org. La crisis política, económica y social, añadió, “se ha agudizado en todos los órdenes debido a la ignominia de una dirigencia retrógrada” que en vez de haber asumido la situación de bancarrota “prefirió jugar a la ruleta rusa”. Serán días de pase de facturas, incluso entre leales.
En la superficie de la ciudad y en el metro seguramente se recordarán también las admoniciones deJorge Giordani, quien fuera mano derecha de Hugo Chávezy en el 2013 se peleó con Maduro y Cabello. Giordani dijo entonces que había que haber tomado “medidas duras” para enfrentar el desastre económico. Era un disparate esconder las cifras de la inflación (que este año es del 211% anual). No podía seguir emitiendo billetes sin valor de manera descarada. Habrá, en estos vagones, acuerdos y desacuerdos, asentimientos y rechazos. Algo saben todos los viajantes.La historia, como un trompo, ha dado un giro que provoca mareos de felicidad o nauseas, según el pasajero.





