Jornada: GRIGORY SOKOLOV
Género: Concierto de piano
Programa: Primera parte “BAGATELAS” de BEEHETOVEN. Segunda parte: “Sonata para piano nº 21 de SCHUBERT
Sala: Argenta
Crítica: Grigory Sokolov, el pianista más seguido en el mundo, por su enorme capacidad de emocionar, llega a Cantabria en su formato clásico, programa Beethoven Y Schubert indistintamente en cada parte, en un recital que ha hecho historia, que al final desvelaremos. La Sonata que lleva por título especial, “Bagatelas” de, Beethoven y la Sonata 21 de Schubert, el puro romanticismo para unas manos que domina el teclado, como si piano y músico fuera uno solo.
Dos horas de recital que se pasa en un suspiro, profundo diría yo. Dado la fuerza interpretativa del ejecutor del concierto. Un veterano cuya fama le acompaña desde los 16 años, cuando ganó el primer premio del más prestigioso concurso de piano del mundo, el Tchaikovsky de Moscu. Un pianista cuya personalidad, incluso física atrae. Con su enorme cabellera blanca, que se acentúa con el gesto expresivo hacia adentro, a la hora de interpretar. Nos acerca a un mundo de sonidos y estética musical casi imposible de superar.
Dos compositores con un mismo o similar sentido artístico en crear romanticismo, Sokolov los diferencia a través de su gran análisis de cada partitura, aportando sentimiento, al mismo tiempo que diversidad.
Su ejecutoria en el recital, sobre todo en la dificultad interpretativa de “Las Bagatelas” de extrema dificultad diríamos nosotros, creada por el Genio de Bon, necesita no solo de una extraordinaria expresividad artística, también requiere de una preparación física para hacerla frente con éxito. A lo que el pianista ruso expresa prácticamente con todo su cuerpo sin inmutarse.
La segunda parte hubo un cambio de estructura; la fuerza, la tornó en pura sensibilidad, al encarar la Sonata Nº 21 de, Schubert, ya en su época crepuscular. Donde surge un sonido diferenciado del romanticismo. En esta segunda obra, donde la introversión y sobre todo la melancolía que marca la obra del compositor obligan a una trasformación.
En este sentido, el pianista de San Petersburgo, con su proverbial talento nos condujo, analizando cada variación obligada en cada tiempo de la obra, manteniendo una depurada técnica, en una interpretación más interior.
Sin duda una jornada en la que un solo músico conquista apasionadamente a un público que llena la sala Argenta, 1.650 localidades, una más, una menos.
Respondiendo Sokolov a las ovaciones con seis impresionantes propinas, con las que posiblemente haya conseguido le record de vises en el FIS.
