Título: “UN VIAJE SIN RETORNO”
Género: Teatro. Comedia musical
Autor: ALEX GADEA
Director: ERNESTO CABALLERO
Intérpretes: ANA RUIZ Y ALEX GADEA
Critica: El ciclo Talía de teatro y espectáculos del verano santanderino, que se inicio como tal en el Teatro Cinema, siguió en el Coliseum, para terminar en Casyc, donde todavía se celebra, organizado por “Palco 3”, donde sigue siendo parte fundamental su creador, Juan Calzada. Ha querido esta temporada iniciar andadura con un homenaje o reflejo del teatro con letras mayúsculas. Teatro, sobre todo de varietés, de los años de la posguerra o incluso, como en este caso de las cupletistas, siempre acompañadas de un cómico que actuaba de secundario. Con esta ópera prime del actor, uno, por cierto de los mejores malos o atormentados de nuestro cine, teatro y Tv, Alex Gadea; siguiendo supongo, la estela de la película, “El Viaje a Ninguna Parte” de Fernán Gómez o incluso y aunque esta se desarrollaba en la Guerra Civil, “ Ay Carmela” de, Sinesterra. De alguna manera el humor en tiempos oscuros y la retranca de las varietés salvaron muchas depresiones, posiblemente no la de los protagonistas. Decimos esto último de nuestro artista, sobre todo de las décadas de los cuarenta y cincuenta, con auténticos argumentos personales, alguno con finales no muy felices.
Alex Gadea, puede que en primera persona, basados en la crónicas personales de su abuelo, arrocero valenciano, que le hablaba de las compañías que llegaban a los pueblos, para divertir, quizás cuando su realidad era muy diferente, lleva a cabo su primer relato teatral introduciendo al espectador en el drama de aquellos seres de rostro alegre y algunas realidades tremendas.
Esto hace que la obra, por cierto muy bien interpretada por la cantante presentadora, sobre todo de programas infantiles de la Tv y cantante y actriz, Ana Ruiz o el propio, Alex Gadea, en un rol poco habitual de artista que tiene que divertir con temas de humor, mientras, el público pueda presentir que en el fondo hay un conflicto, se muestre como una tragicomedia, en la que durante hora y media, puedes reír y incluso llorar.
Y eso a pesar de una trama, a mi modo de ver, con muchas referencias que la hacen previsible, formula que no desmerece a un ejercicio teatral magnifico, lleno de situaciones muy potentes sobre los interiores de la farándula.
Otro aspecto positivo es el empleo de canciones de la época extraordinariamente adaptadas al momento dramático. Ta es así que podíamos calificarla como una comedia musical. En este sentido una sensacional, Ana Rui,z no me extrañaría que fuera el próximo premio Max de teatro. No solo canta bien, sino que la interpreta con la fuerza que requiere en ese momento la escena.
Ernesto Caballero, el director de escena destaca una parte del texto, la de contar una historia, en una especie de juego escénico en el que los intérpretes se convierten en tramoyistas y van moviendo las piezas del escenario, incluido algunas veces la iluminación, para crear un clímax de teatro de hoy, con elementos sugerentes de la época.
Todo ello conquisto al público, que salió de la sala dando parabienes a la función.
