Virgen María, el futuro de Cantabria y los frutos de este acto de homenaje.
El acto ha reunido a un gran número de autoridades y representantes de entidades de la comunidad autónoma en el Seminario Mayor de Comillas, al que ha llegado en torno a las 19:00 horas el cardenal Carlos Osoro, acompañado del Obispo de Santander, Arturo Pablo Pons, y donde han sido recibidos, en la puerta de las Virtudes, por la presidenta Buruaga. La laudatio ha corrido a cargo de Manuel Ángel Castañeda, presidente del Ateneo de Santander.
Una vez la presidenta ha entregado el medallón y el diploma acreditativo al cardenal, Osoro ha pronunciado unas palabras, a las que ha seguido una interpretación del Himno de Cantabria, que ha cerrado el acto institucional.
Los valores de Evangelio y una profunda convicción humanista
El encargado de hacer la laudatio, Manuel Ángel Castañeda, presidente del Ateneo de Santander, tras hacer un relato de la trayectoria personal y religiosa de Osoro, ha destacado tres rasgos que definen al cardenal: «su profunda fe cristiana, basada en una firme convicción en Dios y en el Evangelio; su capacidad de liderazgo, demostrada a lo largo de las diversas iniciativas que ha impulsado; y su caridad, reflejada en su constante cercanía a las necesidades y preocupaciones de los demás».
Castañeda ha señalado la «combinación singular» entre su trato sencillo, humilde y accesible, y una sólida formación cultural, espiritual e intelectual. Se ha referido también a su extensa obra escrita que «constituye un valioso legado de reflexión ética, filosófica y religiosa, que complementa una personalidad capaz de inspirar tanto por su empatía como por su conocimiento».
Por último, ha presentado a Osoro como una «voz autorizada» para reflexionar sobre la vivencia de la fe en una sociedad en transformación. «Su mensaje se apoya en la permanencia de los valores del Evangelio y en una profunda convicción humanista: que el diálogo sincero, la escucha atenta y el encuentro con el otro son caminos indispensables para la comprensión mutua y la construcción de la paz» ha concluido.
La más alta distinción
El nombramiento de Hijo Predilecto es la más alta distinción de la comunidad autónoma y, con ella, el Gobierno de Cantabria, a propuesta de la presidenta Buruaga, ha querido reconocer la trayectoria personal y profesional del cardenal Osoro, además de su contribución directa al bienestar social, especialmente, de las personas más vulnerables y su vinculación con la comunidad autónoma.
La elección de Osoro ha contado con un amplio respaldo institucional y social en la región, tal y como ha destacado la jefa del Ejecutivo autonómico, que se ha referido a la diversidad de entidades «arraigadas» en Cantabria «cosidas por una misma certeza: la de reconocer a un hombre sencillo, humano y cercano, con una fe constante en las personas, un férreo compromiso con los vulnerables y una profunda vocación de diálogo».
El Ateneo de Santander, la Asociación de Amigos de Torrelavega, y la Sociedad Cántabra de Escritores, principal promotora de esta iniciativa, forman parte de estas entidades a las que se suman Mensajeros de la Paz, el Ayuntamiento de Castañeda, del que ya es Hijo Predilecto desde 2004, el consistorio de Santander y el de Torrelavega, Proyecto Hombre, la Organización Médica Colegial, Cáritas, Fundación Amigo, Religiosos Terciarios Capuchinos, Amica, la Congregación de los Sagrados Corazones, el Club Rotario de Torrelavega, el Centro de Mayores Ramiro Bustamante, las Carmelitas Descalzas y la Asociación Cultural Plaza Porticada.
Desde hoy, Osoro se suma a la nómica de hijos predilectos de Cantabria, entre los que figuran, Jesús Otero (1988), Eulalio Ferrer (1988), Teodosio Herrera (1993), Juan Antonio del Val (1994), Severiano Ballesteros (1999), Óscar Freire (2001), el cardenal Herrera Oria (2004), Joaquín González Echegaray (2006), Miguel Ángel García Guinea (2012), Eduardo García de Enterría (2017) o Alfredo Pérez Rubalcaba (2021).






