El despliegue judicial y policial vivido a las puertas de la vivienda de Maricarmen, una anciana de 87 años acorralada en su hogar del distrito madrileño de Retiro, constituye la prueba más demoledora del fracaso de la izquierda. La tan cacareada Ley de Vivienda del Gobierno socialcomunista no solo ha demostrado ser un fiasco inútil, sino el principal catalizador de un mercado roto: sus políticas de intervencionismo salvaje han destruido la oferta, disparado los precios del alquiler a máximos históricos y dejado totalmente desamparados a los ciudadanos más vulnerables, mientras se brinda protección y cobertura a la okupación ilegal.
La izquierda es la causante directa de esta ruina. Su ideología ha generado un clima de inseguridad jurídica insostenible que termina castigando al español de a pie y dejando vía libre a las maniobras de acoso de los fondos buitres y el capital apátrida, que se aprovechan del caos normativo para expulsar a nuestros mayores de sus barrios de toda la vida.
La receta de Quero y la urgencia de ocupar la calle
Frente al modelo de destrucción de la izquierda y la tibieza burocrática del PP, la derecha social tiene una alternativa clara. La receta que abandera Carlos H. Quero marca el camino técnico y político para atajar el problema de raíz: liberalización del suelo para abaratar costes, rebajas fiscales agresivas, seguridad jurídica total para el pequeño propietario, tolerancia cero con la okupación y prioridad nacional en el acceso a la vivienda pública para las familias españolas.
Sin embargo, las mejores soluciones de nada sirven si se quedan atrapadas en la moqueta de las instituciones. Para consolidar esa derecha social que de verdad responda a la España real, VOX debe dar un paso al frente con valentía y disputar este problema y solución a la izquierda. Es imprescindible que los representantes y militantes del partido empiecen a movilizarse físicamente ante injusticias sangrantes como esta. No se puede regalar el monopolio de la presencia social a la misma izquierda cínica que provoca los desahucios con sus leyes fatídicas para luego ir a posar detrás de la pancarta.
Un compromiso patrio con los más vulnerables
La defensa de las familias trabajadoras y de nuestros ancianos frente a las especulaciones desmedidas de grandes tenedores internacionales no forma parte de la agenda de la izquierda, sino de la más pura justicia social y del sentido de patria. Proteger la propiedad privada es indispensable, pero respaldar el acoso inmobiliario de fondos de inversión extranjeros que destruyen el tejido social de nuestras ciudades atenta directamente contra la convivencia nacional.
VOX tiene ante sí la oportunidad y el deber de erigirse en el escudo real de la derecha social. Combinando la contundencia del programa de Quero con una presencia activa en la calle al lado de compatriotas desprotegidos, la formación demostrará que existe una alternativa valiente capaz de frenar a la izquierda irresponsable y de poner orden en el mercado para garantizar un techo digno a los españoles.
Sin duda alguna, el Gobierno de izquierdas en 8 años ha construido menos de 1.000 viviendas y la gran mayoría han ido destinadas a extranjeros. Una de ellas debería haber sido para Maricarmen.







