Con la maniobra de la agrupación de los tramos, Tsipras ha conseguido ganar tiempo para llegar al ansiado compromiso con los acreedores de Grecia. La extensión del actual contrato de préstamo expira el próximo día 30.
Ayer, laOficina de Gestión de la Deuda Públicahabía confirmado que, a pesar de la escasa liquidez de las arcas públicas, Grecia disponía de dinero suficiente como para hacer frente a este pago y al de los 335 millones que vencían el próximo día 12. Sin embargo, la decisión de realizar o no la transferencia se había convertido en una cuestión con fuerte carga simbólica.
Durante una reunión delSecretariado Político de Syriza-el partido que encabeza el Gobierno-, el propio responsable de política económica exigía ayer por la mañana que se retrasasen los pagos, en vista de que se estaban utilizando como «mecanismo de presión» contra Grecia. No obstante, a la salida de su reunión con elpresidente de la Comisión Europea, Jean-ClaudeJuncker, el primer ministro heleno Alexis Tsiprasya había conminado a las instituciones a «no preocuparse» por el pago.
Con la maniobra de la agrupación de los tramos, Tsipras ha conseguido ganar tiempo para llegar al ansiado compromiso con losacreedores de Grecia. La extensión del actual contrato de préstamo expira el próximo día 30. No obstante, los socios insisten en que es preciso lograr el acuerdo en torno al 14 de junio a más tardar, con el fin de lograr un margen suficiente para completar los procedimientos formales.
La negociación política, que en los últimos días ha sido impulsada con insistencia por lacancillera alemana Angela Merkel, se encuentra, a decir de los interlocutores, en su fase final, aunque todavía existen divergencias. Tras reunirse el miércoles con Juncker y con eljefe del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, es posible que Tsipras regrese hoy mismo aBruselaspara proseguir con la negociación. No obstante, Atenas reaccionó con dureza ante la propuesta unitaria que las instituciones presentaron ante Tsipras, que rechazó categóricamente avenirse a recortes en las pensiones compensatorias y a subidas del IVA que afectarían especialmente al precio de la electricidad.
«Juncker ha hecho el trabajo sucio, componiendo el plan más vulgar, más asesino y más duro cuando todo el mundo esperaba que el acuerdo se estuviese cerrando», dijo ayer un portavoz parlamentario de Syriza.
El propioministro del interior Nikos Voutsiscalificó la propuesta de «más dolorosa» que las propias instrucciones que, en la narrativa de Syriza, recibían los anteriores Gobiernos por parte de la troika en los momentos más duros del rescate. Por su parte,Plataforma Izquierdista, el sector más radical dentro del partido de Tsipras, exigía «una ruptura inmediata» con los acreedores.
A pesar de que, por disciplina interna, los diputados de la coalición de izquierdas están obligados a acatar las decisiones aprobadas por mayoría, en los últimos días se ha ensanchado la brecha entre los partidarios de la negociación y los de la ruptura. El aplazamiento del pago al FMI contribuirá, sin embargo, a aplacar los ánimos del sector más incendiario, para el que cada devolución constituía una nueva humillación.
Además, Tsipras comparecerá esta tarde ante el Parlamento para informar del curso de la negociación. Los rumores sobre la convocatoria deun voto de confianzafueron desmentidos por fuentes del Ejecutivo, que sí subrayaron que pedirán al resto de líderes políticos del país que expresen su punto de vista sobre las condiciones del acuerdo.
Hasta la fecha, los partidos de la oposición han criticado con dureza la estrategia de negociación del Gobierno, que según consideran llevará al país a la ruina. Una encuesta reciente deMetrisi para el portalProto Themarevelaba que seis de cada diez griegos sienten temor por el retraso de las negociaciones, aunque un porcentaje similar cree que serán exitosas.


