«Algunos salimos con la impresión de que Mariano Rajoy acudió a su no concertada cita con los medios casi por obligación»
En suma, nada excesivamente nuevo. Algunos salimos con la impresión de que Mariano Rajoy acudió a su no concertada cita con los medios casi por obligación. Y, de hecho, parecieron gustarle poco las preguntas acerca de por qué había tardado 72 horas en reaccionar a la jornada del 9-N y en explicar cuales cree que serán sus consecuencias.Queda mucho por explicar. Queda mucho por hacer: no, desde luego, en lo que se refiere a cambios en el Partido Popular o en el gobierno, cambios que Rajoy descartó con una seca negativa. Nada de autocríticas: «El gobierno ha adoptado una actitud sensata y equilibrada, con proporcionalidad. He cumplido mi obligación»¿Y ahora qué?: Ya digo: si hay algún plan de acción, alguna ofensiva política, Rajoy se lo guarda para su coleto, en espera probablemente de mejor ocasión para anunciarlo. Para él, el problema catalán parecería no existir, ser una cuestión menor, como la reforma constitucional, «cuestiones de las que se habla mucho ahora».Eso fue todo. Cortó abruptamente el presidente el turno de preguntas, fuese y no hubo nada. Los optimistas seguiremos aguardando alguna buena nueva, que en algún momento tendrá que llegar. Necesariamente tendrá que llegar.





