Eran las nueve de la noche cuando muchos santanderinos se echaron a la calle alertados por la sirena insistente de un barco. «En pocos minutos se cubrieron los muelles de multitud de personas».
EL VIERNES, 5 DE FEBRERO, SE CUMPLENcien años del sorprendente hundimiento en el puerto de Santander del vapor Alfonso XIII de la Trasatlántica que presidía el Marqués de Comillas. Tenía 10.000 toneladas de desplazamiento, a plena carga, 124 metros de eslora, una potencia de 5.620 CV, con los que podía alcanzar los 17,5 nudos. Podía transportar en cámaras 221 pasajeros y en los sollados 1.345 emigrantes. Para aprovechar los vientos favorables iba provisto de cuatro palos, velas cruzadas en trinquete y mayor y velas cangrejas en los palos de popa.
Cuando la Compañía Trasatlántica Española consigue renovar el contrato con el Estado el 17 de septiembre de 1886, su Consejo de Administración decidió encargar a los prestigiosos astilleros Denny Brothers de Dumbarton dos parejas de buques, una formada por elAlfonso XIIIy elReina María Cristinay la otra por elBuenos AiresyMontevideo. Se construyó primero elAlfonso XIII. Llegó a Cádiz el 7 de febrero de 1889 y después de efectuar las pruebas y los trámites oficiales se incorporó a la línea Cantábrico-Habana-Veracruz. Al regreso de su primer viaje coincidió en el puerto de Santander con el incendio del vapor españolCabo Machichaco, que llevaba un cargamento de dinamita. La tripulación delAlfonso XIIIcontribuyó a apagar el incendio; en la posterior explosión que se produjo, murieron más de 500 personas, entre ellas el capitán Francisco Jaureguizar y más de 30 miembros de la tripulación delAlfonso XIIIque habían acudido en su auxilio.
Participó también en la guerra de Cuba como crucero auxiliar y en la dolorosa repatriación de los restos de del ejército colonial, teniendo que arrojar al mar a aquellos que fueron falleciendo durante el viaje. El 5 de febrero de 1915, después de 25 años de vida activa, cansado de navegar, se venció sobre su costado de estribor en la bahía de Santander y allí terminaron las singladuras del primerAlfonso XIII. La Compañía Trasatlántica construyó dos buques correo más con el mismo nombre.
UNA NOCHE DE SURADA





