Seis años después, un presidente de la Generalitat salía del palacio de la Moncloa con un discurso sin reproches. Seis años después, un presidente del Gobierno central aceptaba hablar del derecho de autodeterminación, desde la más profunda discrepancia.
El encuentro en La Moncloa entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, acapara las primeras de todos los diarios, con valoraciones e interpretaciones dispares. Asimismo, algunos diarios señalan que el encuentro estuvo cargado de gestos de aproximación, como un paseo por los jardines del complejo hasta la fuente que fue testigo de las citas secretas entre Antonio Machado y Pilar de Valderrama, Guiomar.
EL PAÍSdestaca que «Sánchez y Torra inician una etapa de diálogo sin renunciar a sus diferencias». «El diálogo se abre paso», titulaLA VANGUARDIA, mientras queEL PERIÓDICOhabla de «cambio de etapa».LA RAZÓNdice que «el presidente escenifica el deshielo con los independentistas», y titula: «Desglaç».EL MUNDOdestaca en su primera que «Torra se enroca en elprocésy Sánchez lo tilda de ‘constructivo'». Por su parte,ABCresalta que «Sánchez viajará a Barcelona para negociar más concesiones». Mientras,EL ECONOMISTAtitula: «Sánchez y Torra retoman un diálogo bilateral que no tendrán otras regiones».
EL PAÍS 1,15-17/EL MUNDO 1,4-6/ABC 1,16-25/LA VANGUARDIA 1,12-14/EL PERIÓDICO 1,2-5/LA RAZÓN 1,10-13/20 MINUTOS 1,4/CINCO DÍAS 2/EL ECONOMISTA 1,25/AGENCIA
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Quim Torra, iniciaron ayer una etapa de diálogo al coincidir en que hay margen para trabajar en la normalización de sus relaciones, pese a constatar la imposibilidad de un acercamiento respecto al derecho de autodeterminación y los presos. Sánchez y Torra, que se reunieron durante más de dos horas y media en el Palacio de la Moncloa, acordaron poner en marcha la comisión bilateral Generalitat-Estado para coordinar ambas Administraciones, prevista en el Estatut e inactiva desde 2011. Además, quedaron en volver a reunirse en otoño en Barcelona.
Tanto Quim Torra como la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, que fue la encargada de comparecer ante los periodistas tras la reunión, coincidieron en el buen tono de la misma, y consideraron que sienta un precedente de colaboración futura. Según Torra, la reunión «no ha servido para convencer a ninguno, pero ha sido franca, larga y útil». Por su parte, Calvo apuntó que «cada cual mantiene sus posiciones» respecto a los temas conflictivos. Al respecto, la vicepresidenta resaltó que en España «no hay presos políticos» y que «no cabe el derecho de autodeterminación».
En rueda de prensa en la sede de la Generalitat en Madrid, Torra subrayó que le había dicho a Sánchez que «no renuncia a ninguna de las fórmulas para llegar a la independencia», y añadió que el derecho de autodeterminación «no sólo tiene que reconocerse, tiene que votarse». Valoró que el presidente del Gobierno reconozca que «hay un problema político que requiere soluciones políticas», pero le pidió que ponga fin a la «ofensiva judicial y política contra el independentismo y la persecución de las ideas».
Torra explicó que Sánchez le habló de su idea de España como «plurinacional» y de su defensa de una «nación de naciones». Al hilo de esta afirmación, Torra señaló que «si se acepta la plurinacionalidad en España se acepta que hay varias naciones y que éstas tienen derecho de autodeterminación». No obstante, el presidente de la Generalitat señaló que Sánchez no le había explicado cuál era el proyecto del PSOE para España, ni para Cataluña y que tampoco habían hablado sobre una posible reforma de la Constitución.
Durante su comparecencia ante los medios, Torra celebró el acuerdo para activar las comisiones bilaterales Estado-Generalitat, que espera comiencen a trabajar «cuanto antes». Apuntó que en dichas comisiones se trataran las 45 reclamaciones que el expresidente Carles Puigdemont planteó en su momento al anterior Gobierno de Mariano Rajoy.
Torra invitó al presidente del Gobierno a que participe en los actos oficiales con motivo del aniversario de los atentados yihadistas del pasado 17 de agosto en Cataluña. Invitación que, sin embargo, no hizo extensiva al Rey, y recordó el veto que la Generalitat ha impuesto sobre el jefe del Estado en los eventos organizados por el Govern. Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, afirmó que el Rey participará en actos en Cataluña o en cualquier otra parte del país «con absoluta normalidad». «Eso no es objeto de debate para el Gobierno de España», enfatizó.
Tras la reunión, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó un mensaje en castellano y catalán en Twitter en el que destacó que el encuentro supone un punto de «arranque» para «la normalización de las relaciones».
Por su parte, la ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, habló de «optimismo moderado» tras la reunión entre Sánchez y Torra, y señaló que existe «margen» para ir avanzando en el autogobierno.
La reunión entre Sánchez y Torra provocó un aluvión de reacciones en todos los partidos. PP y Ciudadanos coincidieron en criticar lo que consideran una «cesión» ante los independentistas. En ese sentido, el presidente del PP catalán, Xavier García Albiol, consideró que la reunión es «un error para el constitucionalismo», y que, en su opinión, Sánchez ha cedido «en todo más allá de la razón». García Albiol adelantó que su el Grupo Popular reclamará la comparecencia del presidente del gobierno para que explique en el Parlamento el contenido de la reunión.
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, criticó al presidente del Gobierno por haberse plegado, a su juicio, a las exigencias de Torra. «Nos llama bestias taradas y le recibimos en La Moncloa, le damos un paseíto y le hacemos una comisión bilateral», lamentó Rivera durante su intervención en el Foro ABC. En su opinión estas comisiones bilaterales servirán para dar más instrumentos a los «golpistas». Para el líder de Ciudadanos, Sánchez es el «presidente chollo» de los nacionalistas. Además consideró que no debería haberse levantado el 155. «Hay que recuperar el control», subrayó.
También desde Ciudadanos, la líder de la formación naranja en Cataluña, Inés Arrimadas, acusó al presidente del Gobierno de «tapar las barbaridades» que, a su juicio, está haciendo el Govern.
Desde otra perspectiva, el líder del PSC, Miquel Iceta, aplaudió el inicio de un diálogo «normalizado» y criticó al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, por azuzar la «tensión y el enfrentamiento», lo que, en su opinión, le «inhabilita para gobernar».
El líder de los comunes, Xavier Domènech, consideró que la reunión entre Sánchez y Torra es «el principio del inicio de una nueva etapa» e insistió en que se abra también un diálogo entre los partidos catalanes.
Desde las formaciones nacionalistas, la portavoz del PDECat, María Senserrich, dijo que en su partido «están convencidos» de su decisión de apoyar la moción de censura contra Mariano Rajoy. Valoró retomar el diálogo y la retirada de recursos, pero pidió soluciones a la demanda de autodeterminación.
También el presidente del grupo de ERC en el Parlament, Sergi Sabrià, elogió que se haya establecido un «diálogo» entre los gobiernos español y catalán y que existe «un cambio de formas», aunque advirtió que «ejercer el derecho de autodeterminación» es «indispensable» para Cataluña.
Mientras, el diputado de la CUP Vidal Aragonés reprochó al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que haya querido «cerrar por arriba lo que la gente abrió por abajo el 1-O».
POSIBILIDADES DEL DIÁLOGO
Seis años después, un presidente de la Generalitat salía del palacio de la Moncloa con un discurso sin reproches. Seis años después, un presidente del Gobierno central aceptaba hablar del derecho de autodeterminación, desde la más profunda discrepancia. La reunión de Pedro Sánchez y Quim Torra no podía generar grandes acuerdos, pero ambos presidentes se conjuraron para darse “una oportunidad” y reorientar la relación entre gobiernos.
El president Torra defendió ante Sánchez que Catalunya se había autodeterminado el 1 de octubre y “proclamado políticamente la independencia” el 27 de octubre. “El Govern no renuncia a ninguna de las fórmulas para llegar a la independencia”, insistió, pero también admitió que en un primer contacto no era el momento de hablar de unilateralidad ni puso formalmente sobre la mesa un referéndum pactado de autodeterminación. La respuesta de Sánchez no fue menos vehemente, y tampoco abordó la reforma federal de la Constitución. “Hay poco de lo que hablar sobre autodeterminación y mucho sobre autogobierno”. “La autodeterminación no existe en ninguna democracia”, zanjó después la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, al rendir cuentas sobre la reunión desde la Moncloa. Tampoco hay “presos políticos”, dijo, “y el president lo sabe”. “Hemos escuchado, pero sabemos qué líneas no se pueden traspasar”, zanjó con la Constitución en el frontispicio de su discurso.

