El transfuguismo y la ambición de sillón han roto por completo el grupo municipal en Santa María de Cayón. Los concejales José María Prieto y Marcelino Astobiza han formalizado su salida de VOX para pasar a la condición de ediles no adscritos, aferrándose a sus cargos y negándose a entregar unas actas que pertenecen al partido y a los vecinos que depositaron su confianza en el proyecto nacional.
Detrás de esta maniobra se sitúa el propio José María Prieto, articulador y cerebro del movimiento tras haber aprovechado la plataforma de la formación para catapultarse en la política autonómica —donde llegó a figurar en la Ejecutiva regional y en la lista al Congreso—.
Una vez rentabilizada la marca, Prieto ha promovido la desbandada para lanzar una plataforma personalista bajo el nombre de «Cayoneses», arrastrando también en la operación a Jorge Quintanal, presidente de la Junta Vecinal de Argomilla de Cayón.
La jugada coincide además con las duras críticas de los vecinos de Sarón hacia Marcelino Astobiza por su deficiente gestión de las fiestas locales y el descontento generado entre las peñas del pueblo.
Frente a esta maniobra, cabe recordar de manera tajante que el 20% de los sufragios alcanzados en el municipio responde al respaldo de los electores a las siglas de Santiago Abascal y al programa nacional, y no a proyectos personales de representantes que deciden dar la espalda al compromiso contraído en las urnas.


