Con motivo del fallecimiento, este pasado día 10, de uno de los más importantes guardametas que ha tenido el Racing en su historia. Tenía grandes reflejos y destacaba por su rapidez y gran capacidad para dirigir a su defensa.
Con noventa años cumplidos, nos dejó en la noche del pasado martes, Juan Delgado Ortega, uno de los jugadores más queridos por la afición racinguista en aquella inolvidable década de los cincuenta. Era un guardameta de grandes reflejos que destacaba por su rapidez de movimientos y gran capacidad para dirigir a su defensa.
Nacido el 19 de octubre de 1924, era el tercero de los catorce hermanos. Creció en uno de los barrios más marginados de Santa Cruz de Tenerife y desde muy pequeño tuvo que ayudar en la casa trabajando en lo que pudiera surgir. Por ello, no pudo pasar de tercero de Bachillerato, aunque sí tenía tiempo para jugar en su barrio con los amigos, los cuales usaban cualquier balón hecho de trapos o papeles de periódico. Entre tanto hermano, varios se dedicaron al fútbol, habiendo sido jugadores del Rayo Cantabria Mario, Julio y Fermín.
Sus comienzos en el fútbol federado se remontaron a la temporada 1940-41 cuando formaba en el C. D. Ribera así como las dos siguientes en el Atlético Buenos Aires. Así empezó el joven Juan a ganarse un nombre en el deporte que le dio a conocer, el fútbol. En 1943, fichó por uno de los equipos más destacados de la provincia, el Toscal C. F. Ortega ya empezaba a ser un nombre a tener en mente para los clubes de la zona, los cuales se lo rifaban. Tras un año en el C. D. Tenerife, que no era entonces el equipo que sería muchos años después, fichó la temporada 1945-46 por uno de los equipos más prestigiosos en la isla, el C. D. Iberia, uno de los asiduos en las rondas finales de los torneos locales.
Con el Real Unión tinerfeño ganó la Copa de Canarias en 1947 al imponerse en la final a doble partido al Hespérides C. F. Tras haber ganado el 13 de junio del citado año por dos a cero en terreno visitante, el día 20 empataron a cero en su campo de juego. El propio Ortega fue declarado como el mejor jugador de la final.
El día 13 de agosto de 1948, llegaba Ortega a Santander, gracias a los consejos del mítico portero racinguista de los años veinte, Valentín Raba, que estaba en Canarias por motivos laborales. Llegaba a un equipo que acababa de ascender a Segunda División, debutando el 12 de septiembre con victoria por siete a uno contra el Gerona C. F. en terreno santanderino. Los locales alinearon a Ortega; Bethencourt, Suárez,Lorín; Felipe, Germán; Ceciaga,Pin,Moro, Elizondo y Álvarez.
Después de una primera temporada mala en lo colectivo ya que se rozó el descenso a Tercera División, Ortega se convirtió en el guardameta de aquel gran conjunto que maravilló a la ciudad en la temporada 1949-50 y devolvió al club a Primera División tras diez años de ausencia. El estreno del tinerfeño en la máxima categoría fue el 8 de octubre de 1950 en el estadio Metropolitano de Madrid, donde perdieron por nueve a uno contra el Club Atlético de Madrid. Ortega salió sustituyendo a Juanito, que acabó lesionado. La formación santanderina fue Juanito (Ortega); Teruel, Amorebieta,Lorín; Mathiesen, Herrero; Revuelta, Bermúdez, Felipe, Alsúa y Echeveste.
Continuaría en Santander hasta el descenso a Segunda División de 1955, dejando atrás siete maravillosos años que nunca olvidaría en su vida y habiendo jugado 124 partidos oficiales como racinguista. Marchó entonces al Real Jaén C. F. En el club jiennense, que estaba en Segunda División, coincidió con excompañeros de Santander como Ruiz y Bermúdez. Jugó 25 partidos aquella temporada y contribuyó en gran manera al ascenso a Primera División, aunque no continuó en el club y se volvió a su isla natal para jugar con un año en el C. D. Tenerife, debido a que no aceptó la oferta andaluza para renovar por el mal trato que le dio entonces el presidente del club andaluz. Más adelante, aceptó la oferta del C. D. Ronda donde estuvo unos meses en la campaña 1958-59 antes de aparcar los guantes para siempre.
Se jubiló como oficial de primera en Cristalería y fijó su residencia en San Cristóbal de la Laguna. Gran amante de la pesca, aprovecha cualquier momento para ir a pescar a su rincón favorito, la Punta del Hidalgo.
Amigo Juan, gracias por toda tu amistad y cariño en todos estos años desde que te conocí hace trece años. Para ti y tu familia no tengo palabras por el trato que me disteis cuando estuve en tu casa. Siempre estarás en mi recuerdo, como en el de tantos amigos racinguistas que dejaste, entre ellos, el bueno de Goyo Zamoruca, el cual te espera allá arriba para recordar aquellos maravillosos años en el club del cual siempre presumiste.





