En sus últimos días en el cargo y a punto de retirarse de la gestión pública, Joé A. Cagigas reflexiona sobre la nueva etapa que se abre en la Comunidad y las razones del retroceso del Partido Popular en las elecciones autonómicas
©EL MUNDO CANTABRIA/JESÚS LASTRA SANTANDERCasi dos décadas de actividad en la cosa pública y a punto de decir adiós. José Antonio Cagigas (Escalante, 1952) reflexiona desde su despacho de presidente del Parlamento autonómico sobre la Cantabria que viene y la labor de reconstrucción que debe acometer el Partido Popular tras perder el poder.
Pregunta.-¿Qué siente a escasos días de despedirse de la vida política?Respuesta.-Mucha tranquilidad y liberación, era una decisión de hace mucho tiempo, algo anunciado.No es una cosa de los resultados electorales, sino algo personal muy pensado. Me voy contento, feliz y después de haber hecho un trabajo razonable.
¿Qué balance hace de estos cuatro años como presidente del Parlamento regional?Nos planteamos al comienzo diversos objetivos. El primero, que la Cámara fuera transparente y tuviera toda la información disponible para los ciudadanos, algo que no se hacía anteriormente, y que ha derivado en que seamos el Parlamento más transparente de España. En segundo lugar, cercanía, que la institución esté próxima a la sociedad: Organizamos visitas guiadas y damos la posibilidad de que se propongan enmiendas. No obstante, en este apartado aún hay camino por recorrer. Por último, austeridad máxima, resolver los problemas con el gasto mínimo. Creo que lo hemos conseguido.
En sus últimos ratos de presidente parece que en vez de 2015 retornamos a 2003…(Se ríe). Sí que lo parece. Espero que con PRC y PSOE en el Gobierno haya diálogo y se puedan llegar a acuerdos de consenso. Estamos ante tiempos nuevos, en los que se va a requerir de mayor flexibilidad. No tiene por qué ser malo.
Tiempos nuevos pero con actores clásicos…Eso es cierto. Muchos de los actores principales llevan toda su vida en política, por lo que la capacidad de adaptación es absolutamente necesaria. Lo que está claro es que las mayorías absolutas se acabaron.
¿Le sorprendió el resultado de las elecciones?En algún caso. El resultado que se obtuvo iba en algunos apartados de acuerdo con las encuestas, mientras que en otros casos sí me resultó sorprendente. El PRC, por ejemplo, consiguió un resultado mejor del previsto.
¿Ese crecimiento ha sido a costa del PP?R.-Desde mi punto de vista ha sido un castigo al PP introduciendo la papeleta del PRC. Si hubiera habido un partido, como Ciudadanos, con un liderazgo potente a nivel regional, éstos hubieran tenido más votos y no el PRC. Sí que se respiraba una corriente de castigo al PP y el votante, opino, vio útil para ello al PRC.
¿En qué ha fallado el Partido Popular para que la gente vuelva a mirar a Miguel Ángel Revilla?Hay dos cuestiones. Un descenso del PP a nivel nacional al aplicarse políticas muy complicadas, aunque necesarias, pero sobre todo por corrupción. Yo he sido siempre muy crítico con la corrupción, el gran problema junto al empleo. A ningún gestor se le puede perdonar que no la resuelva, no hemos sido beligerantes contra todo esto. Aparecen casos continuos y lamentables, que junto a la crisis han dañado al PP. A la gente, si la pides sacrificios, lo puede entender, pero si juntas que los políticos se lo llevan, esto es insoportable.
Luego en Cantabria, donde el castigo ha sido mayor, se ha abusado de la crítica al enemigo. Cuando estás en el Gobierno lo que los ciudadanos te demandan es decir lo que vas a hacer tú. Lo que no puede ser es que tu proyecto fundamental sea la crítica a la herencia recibida, al menos en mi opinión personal. Revilla cuando perdió las Generales en 2011 estaba bastante hundido y el poner el foco en él lo que ha conseguido es rehabilitarlo como enemigo número uno, con lo cual, si te quieren castigar eligen a tu enemigo máximo.
¿Se ha sabido vender lo que se ha hecho en el Gobierno y el contexto en que se ha realizado?Aquí hay dos cosas. Cuando se dice que hemos fallado en la comunicación, yo lo que matizo es que hemos fallado en la gestión, pues nuestra función es gestionar y explicarlo.No es fallo de los comunicadores o los medios, es error de que la gestión nuestra no la hemos hecho. Para eso hay que dar ruedas de prensa. Yo he sido consejero y recuerdo que dábamos ruedas de prensa continuamente, no solo el presidente. En la batalla tiene que estar el Gobierno entero.Ser político no es estar en el despacho, sino en la cercanía con los ciudadanos y no hacerlo a través de plasmas o cosas por el estilo.
¿Cómo puede el PP de Cantabria volver a cautivar a sus votantes?Se necesitan cambios en la explicación. No se puede centrar el discurso en cosas económicas o en el descenso del paro. No es suficiente, sobre todo si el empleo que se crea es de cuatro horas o con sueldos de 800 euros. Y de una vez por todas hay que ser radicales contrala corrupción, a la mínima fuera. Con estos mimbres, y admitiendo que no hay soluciones mágicas, creo que la gente acabará comprendiendo. También me olvidaría del discurso de «que viene el coco». Eso en Democracia no es posible.
¿Tiene el PP regional gente para llevar a cabo estos cambios?Yo creo que sí. Lo primero es detectar el problema y después que el presidente y la Ejecutiva encuentren las personas adecuadas. Al final lo importante es hacer un análisis, si es distinto al mío pues se llegarán a otras conclusiones.
¿En su larga trayectoria política, ¿con qué momento se queda?Lo que más me gusta es la educación. El momento mejor fue cuando fui director provincial de Educación, primero porque fue cuando empezaba y porque además es un reto. La izquierda siempre ha tenido a gala decir que gestiona el área mejor que la derecha. Siempre he querido dar la vuelta a esa idea, garantizando una educación pública con igualdad de oportunidades.
¿Qué le ha parecido la gestión de la Consejería en esta legislatura?Claramente mejorable. Podría haber incidido más en el modelo de educación pública.
¿Cuál ha sido la mayor decepción de su vida política?Que mi partido no haya luchado contra la corrupción.


