«Un éxito total». Así ha calificado Artur Mas la jornada de la consulta del 9N. Una jornada que se ha saldado con una participación de alrededor de 2.250.000 personas, de las que 1.649.239 han votado a favor de la independencia.
El president ha aprovechado para dejar claro que cada uno de los vértices de este triángulo debe mantenerse en su sitio sin inmiscuirse en las competencias de los demás. «Sin pisarnos unos a otros», han sido sus palabras. Con ellas, Mas lanza un aviso a la Asamblea Nacional Catalana y a Òmnium Cultural, algo así como que es él quien manda y quien decide si convoca o no elecciones. Y más ahora, después de haberse ganado el respaldo de la ciudadanía.Mas ha triunfado. YMariano Rajoy y Oriol Junquerashan perdido. O al menos han quedado rezagados en esta cambiante y extraña carrera del proceso independentistas. Mas ha aprovechado para tildar de «miope» al Gobierno de Rajoy. y también le ha recordado que «Cataluña ha dejado claro que quiere gobernarse a sí misma».
«Queremos decidir. Somos adultos para hacerlo», ha añadido dando a entender que su siguiente paso consiste en convocar una nueva consulta, esta vez con todas las de la ley. Ahí es donde quedaría fuera de juego un Junqueras, quien, con las encuestas a favor, se derrite por unas elecciones anticipadas que le den la victoria y le permitan declarar la independencia de manera unilateral «lo antes posible», según ha declarado esta noche visiblemente nervioso.Mas ha tenido su día de gloria. Pero a partir de mañana despertará del sueño. Empezará a negociar, como él mismo prometió, con Rajoy en busca de una salida al conflicto catalán. Lo hará, eso sí, con una nueva fuerza, la que le dan los más de dos millones de catalanes que hoy han pasado por las urnas, aunque éstas fueran de cartón.
Solo uno de cada tres catalanes participaron en el sustitutivo de la consulta suspendida por el Tribunal Constitucional. Según las cifras facilitadas por la Generalitat, 2.250.000 ciudadanos, sobre un total de 6,3 millones de posibles votantes (residentes en Cataluña y catalanes en el exterior mayores de 16 años de edad) acudieron a depositar su papeleta en las urnas. Es decir, con una participación del 35 %, la más baja de cuantas consultas se han celebrado en Cataluña y casi la mitad de la registrada en las autonómicas del 2012, cuatro millones de catalanes optaron por dar la espalda al proceso impulsado por Artur Mas y el bloque soberanista que lo apoya.
Unas horas después de que cerraran los colegios, Artur Mas hizo una lectura particular de los datos: «Cataluña ha dejado muy claro una vez más que quiere gobernarse a sí misma». Aseguró que se trata de «un paso de gigante» en su demanda. «Queremos decidir nuestro futuro político y ya somos adultos para hacerlo», señaló en una versión de lo que había manifestado tras depositar su voto en la papeleta: «Nuestra meta es votar en un referendo definitivo», había dicho
Mas emplazó al Gobierno de Rajoy a abandonar su «miopía política». En su comparecencia posterior a la votación, el presidente catalán dijo que «lamento que las primeras reacciones hayan tenido, una vez más, mucha miopía política y mucha indiferencia, cuando no intolerancia». Y agregó que «si el muro continúa, nosotros tendremos que internacionalizar más la causa catalana».
El voto de los partidarios del bloque político proconsulta o soberanista (Convergència i Unió, Esquerra Republicana, Iniciativa per Catalunya y las CUP), consiguió en la última convocatoria electoral, celebrada en el 2012, más de 2,1 millones de votos. Teniendo en cuenta que ayer podían votar los mayores de 16 años, las cifras de participación muestran que el bloque soberanista no ha conseguido ampliar su base y que han sido sus electores quienes ayer acudieron a votar.
Según los datos facilitados ya pasada la medianoche por la vicepresidenta del Gobierno catalán, Joana Ortega, un 80,72 % de los participantes apostaron por el doble sí, es decir por la independencia; un 10,11 % son partidarios de la consideración de Cataluña como Estado, pero sin independizarse; y un 4,5 % votó en contra. Además, hubo un 9, 56 % de votos en blanco. Es decir, apenas 1,8 millones, aproximadamente una cuarta parte de los catalanes son partidarios de la independencia.
Un paso, pero no decisivo
Para Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana, la participación desbordó todas las expectativas y muestra «el anhelo de justicia y de libertad de los ciudadanos». Para el líder nacionalista, que ayer participó como voluntario en el proceso y presidió una mesa electoral en la localidad de la que es alcalde, la consulta es una nueva demostración de ciudadanía: «Constituye un paso más, un paso muy importante, un paso todavía no decisivo en el camino que la mayoría de la sociedad catalana se ha planteado de forma muy seria».
El PSC también calificó como un éxito la jornada de participación: «Es un éxito, la verdad, sobre todo por la manera como se ha hecho, por esa tranquilidad y civismo que la ha presidido», afirmó la portavoz socialista Esther Niubó que pidió a Gobierno y Generalitat que «pongan el contador a cero» y «se sienten a negociar».
Por su parte, las entidades convocantes, la Asamblea Nacional Catalana y el Ómnium Cultural, celebraron el alto nivel de participación que calificaron de extraordinario. «La jornada de hoy ha supuesto un paso importantísimo para avanzar en el camino hacia la independencia, pero no decisivo», manifestó Jaume Marfany.
«Pucherazo»
El Partido Popular y Ciutadans centraron la respuesta a la euforia más o menos contenida que manifestaban los partidos nacionalistas catalanes. La portavoz de los populares en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, tildó la jornada como «un pucherazo antidemocrático». La líder conservadora subrayó que «algunos están hoy engañando masivamente a miles de catalanes. Están diciendo que es una votación, pero hoy la mayoría del pueblo de Cataluña no va a formar parte de esa farsa en la que están convirtiendo los independentistas el proceso».
Albert Rivera, de Ciutadans, restó importancia a los resultados que pudieran salir del proceso consultivo de ayer: «No caigamos en el error de dar por buenos los resultados, el recuento y las proclamas. Desde mañana, la única salida es que Artur Mas nos deje votar con urnas de verdad, censo y ley, y que vayamos a votar en masa.
Lea también:-ESPECIAL:Todo sobre el 9-N-GALERÍA:Vea las imágenes de la jornada del 9-N-El Gobierno tilda de «antidemócratico e inútil» el 9-N
-UPyD no desiste y recurrirá la decisión judicial de no retirar las urnas-Mas: «Hoy en Cataluña estamos haciendo democracia de calidad»





