El parido celebra «un resultado histórico», que se atribuye al malestar de los ciudadanos debido a la crisis y a la política de ajustes del Gobierno socialista y la incapacidad de la derecha moderada –dividida y con problemas con la justicia- de
Los pronósticos más osados se han cumplido en Francia. Según los primeros sondeos realizados a pie de urna, el Frente Nacional (FN),la ultraderechadeMarine Le Pen,ha ganadode calle las elecciones europeas con un25% de los votos, porcentaje muy superior al 6,3% que obtuvo en las europeas del 2009.
Si se cumplen estos pronósticos, laformación antieuropea, que defiende lasalidadeleuro, se convierte por primera vez en elprimer partidodeFranciaen unas elecciones nacionales. El parido celebra «un resultado histórico», que se atribuye al malestar de los ciudadanos debido a la crisis y a la política de ajustes del Gobierno socialista y la incapacidad de la derecha moderada –dividida y con problemas con la justicia- de encarnar la alternativa.
Con un 20,60% de los votos (27’8% en el 2009), la derecha de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), la formación de Nicolas Sarkozy, ha quedado cinco puntos por detrás, y lossocialistas, el partido del Gobierno de FrançoisHollande, se queda en un 14’10% de los sufragios, también por detrás del resultado del 2009 (16%). Los centristas de la UDi se mantienen en un 9,80%, los verdes, que en el 2009 obtuvieron un 16% de los votos, descienden al 9% tras la pérdida de su carismático candidato, Daniel Cohn Bendit, que se ha retirado después de 20 años seguidos como eurodiputado.
La espectacular subida del Frente Nacional se detecta en todo el territorio francés. El voto de castigo de los franceses se produce, pues, en la mayoría de las regiones y no solo en las más afectadas por las crisis.





