La portavoz de VOX en el Parlamento de Cantabria, Leticia Díaz, ha intentado lanzar un órdago a la organización al cuestionar abiertamente su permanencia en el partido y condicionar su continuidad a que la dirección nacional acepte e imponga la batería de cambios y exigencias que ella misma pretende fijar.
Preguntada por su futuro en la formación que lidera Santiago Abascal, Díaz ha dejado claro que solo se mantendrá si se hace exactamente lo que ella quiere. «Tienen que cambiar algunas cosas», ha aseverado la diputada, deslizando una amenaza velada al aparato del partido al rematar que «si se llevan a cabo pues podré seguir y, si no, no pasa nada». A su juicio, la estructura padece deficiencias y por ello buscará imponer una serie de «controles y exigencias» diseñados a su medida.
Pretende dar lecciones acorralada por los tribunales
El chantaje organizativo planteado por la diputada resulta especialmente sangrante por el momento procesal en el que lo lanza. La pretensión de Leticia Díaz de dar lecciones de gestión e imponer condiciones al partido llega mientras acumula graves cuitas con la justicia.
Cabe recordar que la parlamentaria se encuentra investigada judicialmente por un delito de escuchas ilegales tras destaparse el escandaloso caso del «bolígrafo espía», utilizado para grabar de forma clandestina las conversaciones privadas de sus propios compañeros de grupo en el Parlamento regional. Un turbio episodio de espionaje interno al que se le suma la causa por un presunto delito de acoso laboral denunciado por una exasesora del partido.
En el seno de la formación se interpreta esta pataleta como un burdo intento de desviar el foco de sus escándalos judiciales. La dirección nacional deberá decidir ahora si cede ante los chantajes de una portavoz imputada por espiar a sus filas o si liquida de forma definitiva su etapa al frente de la representación institucional en Cantabria.







