Antes del debate en el Parlamento, Tsipras se dirigió a su grupo parlamentario instándoles a mantener la unidad y mostrándose abierto a «cualquier alternativa realista que haya podido pasar por alto». El comité central del partido se pronunció e
El Parlamento griego aprobó anoche el primer paquete de reformas acordado con los acreedores que servirá para iniciar las negociaciones sobre el tercer rescate. A favor votaron 229 diputados, frente a 64 que lo hicieron en contra y seis se abstuvieron. La votación estuvo marcada por las disidencias internas en Syriza, formación en la que 32 diputados votaron en contra o se abstuvieron. Entre los que secundaron el voto negativo estuvo el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis; el titular de Energía, Panayotis Lafazanis, el viceministro de Trabajo, Dimitris Stratoulis; el de Defensa, Kostas Isijos; la de Finanzas, Nadia Valavani, que dimitió el miércoles de su cargo, y la presidenta del Parlamento, Zoe Konstandopulu. Tras la votación, Lafazanis puso anoche su cargo a disposición del primer ministro, Alexis Tsipras.
En su intervención, previa a la votación, Alexis Tsipras dijo que tenía tres opciones en la negociación con los socios europeos: aceptar el acuerdo con el que está en «desacuerdo», una quiebra desordenada del país o su salida de la zona euro. Asimismo, recalcó que ha logrado «la promesa» de que «a partir de otoño habrá una negociación sobre la reestructuración de la deuda para después de 2022». El primer ministro griego dijo que su Gobierno puede hacer «mucho» para «rectificar las injusticias» y pidió el respaldo de Syriza. «Yo no haría un favor a nuestros rivales para convertirse en un pequeño paréntesis en el tiempo», dijo. Tsipras insistió en que su Gobierno «hará todo lo que pueda en contra de la evasión fiscal y la corrupción» e «intentará suavizar las consecuencias nefastas» del acuerdo.
Por su parte, el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, pidió el voto del Parlamento para un acuerdo que, dijo, no sabe si va a dar frutos positivos y cuya firma supuso la decisión «más difícil» de su vida. «No sé si hicimos lo que debíamos hacer. Sé que no teníamos alternativa», apuntó.
Konstandopulu instó a los diputados a rechazar el «chantaje de los prestamistas». «Ningún parlamento puede aprobar leyes bajo semejante presión asfixiante», añadió. Por su parte, Valavani, en su carta de dimisión, criticó las «medidas inútiles» incluidas en el acuerdo.
Antes del debate en el Parlamento, Tsipras se dirigió a su grupo parlamentario instándoles a mantener la unidad y mostrándose abierto a «cualquier alternativa realista que haya podido pasar por alto». El comité central del partido se pronunció en contra del acuerdo en una carta firmada por 109 miembros, de un total de 200. «El 12 de julio hubo un golpe en Bruselas que demostró que el objetivo de los líderes europeos era la derrota ejemplarizante de un pueblo que pretendía seguir otro camino más allá del modelo neoliberal de la austeridad extrema», apuntan en la carta.
Mientras, ayer se celebró en Atenas una manifestación contra el acuerdo alcanzado entre el Gobierno griego y los socios que finalizó con enfrentamientos con la policía en la céntrica plaza de Syntagma, después de que varios manifestantes lanzaran cócteles molotov contra los agentes.
La mayoría de los diarios no ofrece el resultado de la votación del Parlamento, pero si dan cuenta de la división existente en el seno de Syriza. «La fractura de Syriza ante el plan de rescate debilita al Gobierno de Tsipras», titulaEL PAÍS. «Tsipras, contra las cuerdas tras el cisma abierto en Syriza», es el titular deEL MUNDO. ParaLA VANGUARDIA, «Tsipras rompe Syriza con la votación del duro plan de rescate», mientras queLA RAZÓNapunta que «Syriza se rompe por el apoyo al rescate».
La Comisión Europea estudiará hoy destinar un crédito puente de 7.000 millones de euros a Grecia para que el Gobierno heleno pueda afrontar los vencimientos más inmediatos. El préstamo tendría una duración de tres meses y procedería del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera. El crédito podría ser devuelto cuando Grecia recibiera la ayuda del tercer rescate. La ayuda deberá ser aprobada por el Parlamento Europeo, una vez que reciba el visto bueno de los ministros de Economía de la Eurozona.
EL PAÍS 1, 3, 4/EL MUNDO 1, 24, 25/ABC 2, 30-35/LA VANGUARDIA 1, 56-58/EL PERIÓDICO 1, 12-14/LA RAZÓN 1, 32-34/CINCO DÍAS 1, 18, 19/EL ECONOMISTA 1, 5-9/AGENCIAS
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, adelantó ayer, en el debate del pleno sobre el último Consejo Europeo, que propiciará en el Congreso una votación sobre el nuevo rescate de la UE a Grecia, si bien en nuestro país no hay obligación de debatir y someter al Parlamento el nuevo programa de rescate al país heleno. El ministro de Economía, Luis de Guindos, precisó que el pleno extraordinario se convocará para la primera quincena de agosto y será él quien fije la posición por parte del Ejecutivo. El jefe del Ejecutivo justificó su decisión por la aportación española a ese rescate, que estará en el entorno del 12% del total que se decida.
En el debate, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, dijo sentir «tristeza y bochorno» al entender que Rajoy actuó ante la crisis griega con «partidismo» en vez de con patriotismo, y lamentó «la vergonzosa utilización y la falta de escrúpulo» del PP ante el drama griego. Sánchez afeó a Rajoy que sea un «convidado de piedra» en este asunto, donde se ha visto el «fracaso» de De Guindos al no conseguir la presidencia del Eurogrupo.
Por su parte, Rajoy auguró a Sánchez que puede quedarse «solo en el mundo» si no reconoce lo que hacen todas las instituciones y países, esto es, la mejoría de la economía española. El jefe del Ejecutivo reprochó al líder del PSOE su falta de «brillantez» en sus argumentos, sus descalificaciones personales y su «sobreactuación incomprensible».
Asimismo, le criticó por no apoyar la candidatura de De Guindos mientras dio sus votos tras las elecciones municipales, «al partido de Tsipras en España», en alusión a Podemos.
El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, al hilo de la crisis griega, alertó de lo que ocurre al «agitar las aguas del populismo». Alberto Garzón, de IU, arremetió contra la UE y contra Rajoy por «humillar» a Grecia con un acuerdo que es «un castigo por el referéndum». Para Rosa Díez, de UPyD, el acuerdo deja a Grecia dentro del euro pero a sus ciudadanos «fuera de Europa».
ParaEL MUNDO, «Grecia dinamita el último puente entre PP y PSOE».EL PERIÓDICOyLA RAZÓNseñalan que con la votación Rajoy «obligará» a la oposición a votar sobre el rescate.EL PAÍSapunta que el PSOE apoyará la votación sobre el rescate a Grecia.

