Trágico desenlace. Antonio Lastra Blanco, conocido cariñosamente por sus allegados como «Toñín», ha fallecido en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla tras no lograr recuperarse de las graves lesiones sufridas el pasado sábado tras ser agredido por un menor de edad en pleno centro de Santander.
Los hechos ocurrieron alrededor de las ocho de la tarde en la calle San Luis de la capital cántabra. La víctima, vecina de Cueto y de 54 años de edad, se encontraba charlando pacíficamente con unos amigos a las puertas de un establecimiento de hostelería. En ese momento, el agresor pasó junto a ellos y, de forma errónea, recriminó al grupo pensando que la conversación iba dirigida a su persona.
A pesar de que tanto Lastra como sus acompañantes intentaron calmar los ánimos y rebajar la tensión del menor, este reaccionó con gran agresividad. Prácticamente sin mediar palabra, propinó dos puñetazos a la víctima, provocando que cayera desplomada y sufriera un fuerte impacto contra el suelo.
Varios testigos presenciales intentaron retener al joven allí mismo, pero este sacó una navaja y, tras proferir diversas amenazas, logró darse a la fuga. Tras recibir el aviso a las 20:10 horas, el Servicio de Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria movilizó a la Policía Nacional y a las asistencias sanitarias del 061, que trasladaron de urgencia al herido a Valdecilla. Tras ser intervenido por un daño cerebral grave, permaneció ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) hasta este miércoles, cuando finalmente se certificó su fallecimiento.
Conmoción en Cueto y en el tejido deportivo local
La noticia ha causado una profunda consternación y muestras de dolor en Cueto, donde «Toñín» era una persona muy querida. «Era un tipo maravilloso, divertido, sin maldad… Más bueno que el pan e incapaz de meterse con nadie», lamentan consternados sus amigos y vecinos.
Mecánico de profesión en un taller de Raos, la verdadera pasión de Antonio —soltero y sin hijos— era la escalada. Desde hacía más de una década era socio activo del Rocódromo Club Alpino Tajahierro, ubicado en La Albericia, donde destacaba por su implicación con el relevo generacional, dedicando gran parte de su tiempo a la enseñanza de este deporte a los más jóvenes.
La Policía Nacional, que inició las pesquisas el mismo sábado del suceso, mantiene abierta la investigación de los hechos. Al tratarse el presunto autor de un menor de edad, el caso ha quedado ya formalmente derivado a la Fiscalía de Menores.







