Cumplió la selección española en Borisov, de donde sacó el triunfo que necesitaba para no complicarse la vida aún más en el camino hacia la Eurocopa de Francia 2016. Ganó a Bielorrusia por la mínima y seguirá teniendo en su mano la posibilidad de abordar
Cumplió laselección españolaenBorisov, de donde sacó el triunfo que necesitaba para no complicarse la vida aún más en el camino hacia laEurocopa de Francia 2016. Ganó aBielorrusiapor la mínima y seguirá teniendo en su mano la posibilidad de abordar aEslovaquiaen la primera semana de septiembre para arrebatarle el primer puesto del grupo. Un gol deSilvacuando agonizaba el primer tiempo abrió al equipo español el camino hacia la victoria y evitó que se le precipitaran los fantasmas en forma de nervios y tensión malsana después de una puesta en escena notable pero de nuevo con inquietante falta de contundencia en los metros finales.
El tanto del jugador delManchester Citytrasladó al marcador una pequeña parte de los méritos contraídos por el conjunto deVicente del Bosqueen el partido número 100 de este como seleccionador para ponerlo de cara mucho antes. Entró en él con decisión y mucho toque para abrumar a un rival que no tuvo más remedio que blindarse con todo, incluidos ingredientes que bordearon una violencia injustificada, sin que el árbitro pusiera los medios necesarios para evitarlo. Con todo,Moratano tardó en encontrarse anteGorbunovcon posibilidades de abrir el marcador habilitado porCesc, que de forma definitiva parece haber asumido que el seleccionador le ha concedido los galones suficientes para liderar al equipo e intenta corresponderle como toca.
También los tuvo ayerCazorla, que partió del centro del campo pegado aBusquetsy ejerció como el mejor lanzador en largo del juego español, como pueden atestiguarJuanfranyJordi Alba, a quien pasada la media hora hizo llegar un buen balón que el lateral azulgrana empalmó con seguridad pero sin suerte para colocarlo entre los tres palos por bien poco. En la banda izquierda también empezóPedro, que no se dejó ver demasiado, como acostumbra ante los bielorrusos. Al final fue relevado porVitoloen la segunda parte y no se lo tomó demasiado bien, en apariencia.
Del otro lado arrancó Silva, pero siempre con la intención de acudir a cualquier sitio para asociarse con sus compañeros de ataque. Está en un gran momento el jugador canario y, al igual que Cesc, parece tener claro que su rol en el equipo ha pasado a ser mucho más relevante en este periodo de transición. Mosqueado porque el árbitro ignoró el claro penalti que le hizoNekhaychiken el minuto 26, siguió intentándolo y encontró premio a balón parado, tras una falta cometida sobre Morata, quien ya se iba solo hacia Gorbunov tras burlar aMartinovichcon una virguería. La sacó Cesc hacia el segundo palo, donde el intento de cabecear deRamosconfundió al portero, que salió a por uvas y permitió que la pelota acabara a pies de Silva, que la domó con un gran control y la clavó en la red con un zurdazo preciso (m. 45).
Había tenido la selección española hasta ese momento toque, control y llegada y por fin encontró la definición que necesitaba para acabar de reflejar en el marcador su superioridad. Ocurrió que en la reanudación la autoridad del conjunto español no tardó en ser puesta en entredicho. Regresó al campo sin el gobierno que había tenido antes sobre el juego y Casillas tuvo que aparecer para evitar queFilipenko, a pase deHleb, empatara. Minutos más tarde pudo agradecer al lateral izquierdoBordachevsu nula pericia para acertar con la portería después de recortar en un córner y haberse colocado en situación óptima para marcar.
Pasados los sustos, Morata se durmió y desperdició una oportunidad inmejorable para aclarar el panorama. Pudo acabar el delantero de laJuvecoronado con un triplete como poco, pero se quedó sin fuelle en el tramo final para llegar a tiempo a rematar pases deIscoyBernatque debieron ser mortales de necesidad. Luego estuvo también Gorbunov, que con unas cuantas paradas excelentes mantuvo con ciertas esperanza hasta el final a Bielorrusia, que al fin no tuvo argumentos para agobiar a España.


