Francia tumbó con toda justicia a la peor versión de la selección en los últimos años, incapaz de reconocerse sobre la cancha y vivió un descalabro de proporciones gigantescas (65-52).
Pau Gasol,limitado como estaba, fue, quizá junto con Navarro en algunas fases, el único reconocible en una noche negada. NiMarc Gasol, niSerge Ibaka,más descentrados que nunca, aportaron nada a un equipo que se desangró en el rebote (50 de los franceses, 16 ofensivos frente a los 28 de la selección), que no pudo igualar la intensidad de los franceses y que, precipitado y sin ideas, se estrelló en ataque (2 de 22 triples) y el 32% en tiros de campo.
El público del Palacio despidió la salida de los jugadores con gritos de ¡Orenga, dimisión! , una respuesta de rabia ante la falta de respuestas del técnico, que dejó a dos jugadores comoReyes o Claversin jugar a pesar de los problemas en el rebote.
Desde principio a fin, Francia hizo lo que quiso y saboreó a gusto su éxito, esta vez privado incluso de su estrella,Toni Parker. Cualquier planteamiento previo de Orenga saltó por los aires en los primeros cuatro minutos, con un parcial de 2-11 para Francia, que anotó tres triples en sus cuatro primeros lanzamientos. La selección apareció con un perfil desdibujado, ya sea por un exceso de nervios, bien porque rápidamente se vio que Pau Gasol no era el de los anteriores partidos y que la lesión de aductor lo limitaba más de lo esperado.
El caso es que la selección deVincent Colletse apoderó rápidamente del juego y pudo desplegar su plan sin temor. El margen inicial le permitió arriesgar y, sobre todo, le dio la energía suficiente para electrificar su defensa. La consigna era clara: cargar el rebote, ir a pelearlo con dos y tres jugadores, no solo por la condición atlética de los franceses, sino porque gracias a discutirle la posesión rápida, podía poner freno a las transiciones de la selección. No tuvieron problemas además los franceses en cometer faltas para evitar canastas fáciles, y eso solo hizo que extender la inquietud.
A diferencia de otros encuentros apenas existió la conexión con los pívots. No hubo esa fluidez necesaria porque un pésimo día en el lanzamiento, permitió a Francia cerrar su zona a cal y canto, facilitándoles el trabajo.
Todo lo que consiguió España fue a base de acciones individuales muy puntuales conNavarro o Llull.Así consiguió reengancharse al juego con un parcial de 0-10, que le llevó a igualar a 15 el primer periodo, aunque la dinámica era claramente favorable a los franceses y Orenga se devanó los sesos intentando dar un vuelco con la entrada de Ibaka, Llull y Sergio Rodríguez. En cualquier caso no tuvo el efecto deseado y Francia, moviéndose al compás deBatum y de Diaw, consiguió lo que pretendía: complicarle la vida para que forzara malos tiros, y la consecuencia fue que volvió a abrir otro hueco alarmante en el descanso (35-28).
La mejora para España llegó por una mayor actividad de Pau Gasol, que decidió asumir más protagonismo. Enganchadas a un par de buenos minutos del líder del equipo, España volvió a igualar el paso de los franceses (39-39, m. 25) y pareció en condiciones de cambiar la situación en el único momento en que Francia perdió los nervios, en una acción de Gelabale, que los árbitros señalaron como antideportiva. No fue así frente a un rival con el partido bien estudiado. El 53-50 (m. 37) fue lo más cerca que España estuvo de su sueño, En ese tramo final, la desesperación se apoderó de sus acciones yHeurtel, el base del Baskonia, se convirtió en el hombre que le abrió la puerta de salida del Mundial.





