Poco a poco comienzan a salir noticias haciéndose eco de una “curiosa” medida del gobierno, el recorte en mesas electorales de cara a las elecciones a las que nos aproximamos.
La Asamblea de Izquierda Unida Astillero-Guarnizo nos envia la siguiente nota:»No son ya pocos los años que, los ciudadanos de este país, llevamos sufriendo los recortes de los dos gobiernos del turno, PSOE y PP. En educación, sanidad, pensiones, derechos laborales,… las dos caras del neoliberalismo más criminal han hecho su agosto y al olor de tal masacre los buitres, empresarios que hacen negocio a costa de las necesidades más básicas de la población, se alimentan de los restos de un sector público concebido para dar servicio a la ciudadanía y que ellos quieren convertir en fuente de riqueza para unos pocos y en un lujo que no todos se puedan permitir.Hoy, a un mes vista de las elecciones europeas, llegan nuevos recortes, estos concretamente, en democracia. Poco a poco comienzan a salir noticias haciéndose eco de una “curiosa” medida del gobierno, el recorte en mesas electorales de cara a las elecciones a las que nos aproximamos. Las justificaciones del gobierno, dos, reducción del gasto y previsión de una baja participación. ¿Es justificable poner la excusa del gasto cuando hablamos de elecciones, la base de cualquier sistema democrático que se precie? ¿Cómo puede un gobierno aceptar con normalidad una baja participación ciudadana en unas elecciones, sin tratar de poner los medios para revertir la situación? Las razones pueden ser muy variadas.Por un lado, la cuestión de los gastos es simplemente ridícula, el ahorro que supone la reducción de 45 mesas electorales en Cantabria supondría, en dietas un ahorro de unos 9.000 euros (publicado en El Diario Montañés el 26 de abril), una cifra irrisoria que bien podría compensarse con una reducción simbólica de los sueldos de cargos públicos y de confianza o prescindiendo de algún asesor o servicio externos innecesarios. Pero todos sabemos cuáles son las prioridades de este Gobierno, y estas no pasan por fortalecer la democracia, sino todo lo contrario.Por otro lado, tenemos la cuestión de la baja participación, que es cierta, históricamente en este país la participación en la elecciones europeas siempre ha sido significativamente menor que en municipales, autonómicas o generales. Algo verdaderamente preocupante si tenemos en cuenta que cada vez más, nuestro país cede competencias a las diferente instituciones europeas, muchas veces a costa de los verdaderos intereses del conjunto de la ciudadanía, pero ese es otro tema. Cualquier demócrata que fuera digno de ser llamado por ese nombre, vería con preocupación cifras de participación por debajo del 50% y se preguntaría si los resultados de las mismas serían verdaderamente legítimos. Pero esta tampoco es una preocupación del Gobierno, y mucho menos con los vientos que soplan.Estas medidas tienen una consecuencia clara, reducir aún más si cabe la participación ciudadana, convirtiendo las elecciones europeas en este país en un espectáculo lamentable. Pero esto no puede ser entendido como un accidente, sino como una maniobra premeditada, pues el Gobierno, en su intención de evitar sorpresivos vuelcos electorales que pudieran darse si la participación fuera alta, prefiere que el conjunto de la ciudadanía se quede en sus casas y así poder sostener mayorías creadas artificialmente.Este tipo de maniobras, nos hacen recordar episodios como el Caciquismo de la Restauración borbónica, o el “Gerrymandering”, tan típico del mundo anglosajón y sudamericano. Fenómenos que alteraban los resultados electorales en beneficio de una casta política enquistada en las instituciones del estado y que se resistía a abandonarlas. Sin duda esto no puede compararse todavía a esas épocas pretéritas, pero nadie debería sorprenderse de que esto se convirtiera en una cosa más común si, quienes ahora nos gobiernan, descubren que les da buenos resultados. ¿Qué se puede esperar de un Gobierno que recorta en democracia?»






