Los hechos de los que está acusada se remontan al año 2011, cuando la actual concejala participó en una protesta en la capilla de la Universidad Complutense de Madrid. El fiscal acusa a Maestre de un delito contra los sentimientos religiosos
Dice el líder socialista en el Ayuntamiento de Madrid,Antonio Miguel Carmona, que no está arrepentido de haber apoyado aManuela Carmenacomo alcaldesa. Pero lo cierto es que en sus primeros días al frente del gobierno municipal, el dirigente del PSOE madrileño no está haciendo otra cosa que pedir dimisiones en el equipo de Ahora Madrid. Después de larenunciadeGuillermo Zapatacomo concejal de Cultura por unostuits ofensivos, quien está ahora en el punto de mira es nada menos que la portavoz de la alcaldía,Rita Maestre, y en esta ocasión por una imputación judicial por la que el fiscal pide un año de cárcel. La afectada adujo que la imputación «no merma» su responsabilidad municipal.
Los hechos de los que está acusada se remontan al año 2011, cuando la actual concejala participó en una protesta en la capilla de laUniversidad Complutense de Madrid. El fiscal acusa a Maestre de un delito contra lossentimientos religiosos, y ahora el juez deberá fijar una fecha para la celebración de la vista oral. Por ello, Carmona le exigió ayer que dé«un paso atrás», se mantenga «en la reserva» hasta que haya sentencia y, si es absuelta, regrese a su cargo.
Según el escrito de acusación del fiscal, Maestre yHéctor Meleiro, quien figuraba en la lista dePodemosa la Comunidad de Madrid, entraron en la capilla del campus «guiados por el ánimo deofenderlos sentimientos religiosos de los allí presentes y de todo el colectivo católico». En presencia del capellán y de varios estudiantes que se encontraban rezando, invadieron el espacio destinado al altar portando imágenes del Papa con unacruz esvásticay leyeron distintos pasajes de laBibliay diversas citas de santos y obispos.
A continuación, Maestre y otras mujeres no identificadas se desnudaron de cintura para arriba y abandonaron la capilla profiriendo gritos como «vamos a quemar laConferencia Episcopal», «el Papa no nos deja comernos las almejas», «menos rosarios y más bolas chinas», «contrael Vaticanopoder clitoriano», «arderéis como en el 36» y «sacad vuestros rosarios de nuestros ovarios».
La concejala deAhora Madrid, que además de portavoz del ayuntamiento es coordinadora de la Junta de Gobierno, responsable de Relaciones con el Pleno y miembro del Consejo Ciudadano de Podemos, se defendió argumentando que ella no organizó la protesta. «Se trató de unamarcha pacíficaque yo no organicé. Me la encontré y acompañé a los manifestantes», pretextó.
La dirección de Podemos salió en defensa de todos sus ediles y denunció que el «tono» de las polémicas no se «ajustan a la realidad», aunque reconoció que lostuits intimidatoriosdel concejal de Participación Ciudadana,Pablo Soto, escritos hace años contra el exministroAlberto Ruiz-Gallardónson «lamentables».
Uno de los comentarios de Alba Pérez Mendiola.
Otra candidata deAhora Madridha protagonizado una polémica en las redes sociales.Alba Pérez Mendiola, que seguía aGuillermo Zapataen la candidatura del24-M, hizo un comentario en su cuenta deFacebookmofándose del banqueroEmilio Botín.
Quien hubiera sustituido a Zapata si este hubiera renunciado a su acta de concejal ha eliminado su perfil de Facebook tras filtrarse el comentario que dejó en su página de la red social: «Emilio Botín no debería haber muerto tranquilito en la cama sino en la calle o colgado, como aquellas personas que se suicidaron por ser desahuciados por su banco. Otro más que se va de ‘rositas’ sin pagar sus crímenes». Mendiola también ha eliminado su perfil deTwitter.
Tras la dimisión de Zapata, apenas 48 horas después de su nombramiento en el consistorio madrileño por comentarios ofensivos en su cuenta de twitter,Manuela Carmenase enfrenta a otra controversia causada por uno de los miembros de su partido.
A estas dos polémicas se suma la dePablo Soto, nuevo concejal de Participación Ciudadana y Transparencia del Ayuntamiento deMadridy miembro dePodemos, que también se ha visto afectado por unos comentarios en su cuenta de Twitter en los que pedía una guillotina para «matar y torturar» aGallardón.


