El desafío de los socialistas, sin embargo, excede con mucho el de encontrar un nuevo líder y pasa por articular un nuevo proyecto capaz de convertirse en alternativa a un Gobierno del PP que, aún sufriendo un duro castigo, sigue ganando elecciones a un a
La carrera por la sucesión del PSOE comenzó el domingo a las once de la noche, en cuanto se conocieron los resultados de las elecciones europeas, y antes incluso de que Rubalcaba anunciara su intención de dimitir. El proceso de sucesión en el partido, que ya se presentaba complejo debido al frágil equilibrio de poderes, se complica ahora más con la convocatoria de un congreso nacional extraordinario que con toda probabilidad dejará las primarias en un mero trámite. Elegir a un candidato que no fuera el nuevo secretario general sería un suicidio político.
Rubalcaba aspiraba a comandar el proceso de su relevo en caso de no postularse él mismo. Pero, aunque no renuncia a influir, su estrepitosa derrota le deja casi desarmado frente a la poderosa líder del PSOE andaluz, Susana Díaz, la única que sale reforzada tras estas elecciones. El desafío de los socialistas, sin embargo, excede con mucho el de encontrar un nuevo líder y pasa por articular un nuevo proyecto capaz de convertirse en alternativa a un Gobierno del PP que, aún sufriendo un duro castigo, sigue ganando elecciones a un año y medio de las generales.
¿Hacia dónde se dirige el discurso del PSOE?
La interpretación de los resultados del pasado domingo será una de las claves para articular el nuevo proyecto. Y no será tan sencilla como parece. Los primeros síntomas apuntan a que un sector del PSOE planteará la necesidad de dar un giro a la izquierda para impedir que la sangría de votos a IU y a Podemos se agrande en las municipales y autonómicas. Pero otros resultados, como el cosechado en Cataluña, harán que otro sector del partido apunte a la falta de un discurso unitario en toda España y a la pérdida de la centralidad como causa de la derrota. El debate entre esas dos ideas, y no solo el de personas, marcará el proceso de relevo.
¿Habrá primarias después del congreso?
En teoría puede haberlas. Y bastaría para ello con que hubiera un candidato con los suficientes avales. Pero, en la práctica, parece difícil porque se corre el riesgo de que el nuevo secretario general se estrene con una derrota interna, quedando así desautorizado y a merced del PP en cualquier proceso electoral. Pero no hay que descartar que si el congreso se cierra en falso, sin un secretario general de consenso, el perdedor lo vuelva a intentar unos meses después. El congreso nacional sería en todo caso soberano para modificar el calendario de primarias previstas para finales de noviembre.
¿Quién es ahora la figura clave en el PSOE?
La andaluza Susana Díaz se ha hecho en pocos meses con una enorme influencia en el partido. Representa a la federación con más poder y más delegados en el congreso nacional, y es la única, junto con el asturiano Javier Fernández, con poder autonómico. Tras relevar con éxito a José Antonio Griñán en la Junta de Andalucía y alcanzar proyección nacional, su papel clave en la pasada conferencia política socialista, en la que Rubalcaba se vio obligado a pactar con ella para salvar las votaciones, la ha convertido en una referencia imprescindible para quien quiera liderar el PSOE.
¿Quiénes son los dos principales favoritos?
Eduardo Madina y Carme Chacón están en este momento destacados, sin que ello signifique nada de cara al futuro. El joven socialista vasco es el que cuenta con más posibilidades porque tiene muchas simpatías internas. Pero, sobre todo, porque no tiene casi enemigos. Lo contrario de lo que le ocurre a la catalana Carme Chacón, que mantiene muchos de los apoyos que recibió en el pasado congreso nacional, pero genera también desafectos. Además, parece haber perdido el respaldo que Susana Díaz le brindó en el anterior congreso.
¿Quién es el tapado de Rubalcaba?
El líder del PSOE nunca se ha pronunciado directamente, pero muchos dirigentes socialistas dan por hecho en privado que el tapado del secretario general es Patxi López. El líder de los socialistas vascos lleva tiempo haciendo campaña por todas las federaciones y, hasta el domingo, contaba con no pocos apoyos. Sin haberle garantizado su apoyo, Susana Díaz sintoniza con su proyecto, lo mismo que el gallego José Ramón Gómez Besteiro y otros barones. Pero el muy mal resultado conseguido por los socialistas vascos en las europeas ha dejado al ex lendakari casi sin opciones.
El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, asumió hoy laresponsabilidad por la derrota electoralen las elecciones europeas celebradas en el día de ayer, convocando un congreso extraordinario para los días 19 y 20 de julio, del que surgirá una nueva dirección política.
El nuevo equipo que sea elegido en el congreso federal será el encargado de convocar unas elecciones primarias abiertas en las que se elegirá al candidato socialista a la presidencia del Gobierno en 2015.
Rubalcaba no se presentará a las primarias, aunque no responde a los periodistas si seguirá o no en política.
«Cuando uno obtiene estos resultados, algo no ha hecho bien y por eso hemos convocado el Congreso».
Preguntado por qué no ha dimitido este mismo lunes, ha dicho que su «responsabilidad acaba cuando el nuevo secretario general entra».
Rubalcaba asume la resposnabilidad de un «muy mal resultado» y entregará el testigo a su sustituto que salga del Congreso. «Eso es lo que responsablemente creo que tengo que hacer», ha señalado.
Una jugada estratégica que condiciona las primarias abiertas que Rubalcaba defendió con un entusiasmo un tanto excesivo en su comparecencia ante los medios. Asegura que el calendario se mantiene, pero no descartó que la nueva dirección decida cambiar la hoja de ruta.Ahora puede pasar cualquier cosa, desde la bicefalia con un candidato a presidente distinto al nuevo secretario general, hasta que ni siquiera se celebren primarias.Todo bajo control, pues. ¿Por qué no hacer antes las primarias? Le preguntan. El ‘profesor’ Rubalcaba explica que estos procesos generan «mucho ruido» tanto dentro del partido como en la opinión pública y complican mucho el trabajo del ‘aparato’.Susana Díaz, presidenta de Andalucía y de la federación socialista con más poder, es ya la principal apuesta para ocupar la Secretaría General. Por supuesto, con el permiso de Patxi López, el presunto favorito de Rubalcaba, pero demasiado identificado con una etapa que, desde hoy, es Historia. Como la propia Carme Chacón sin ir más lejos.Frente a ellos, Eduardo Madina, esperanza blanca de un sector del PSOE, cuenta con la ventaja de ser diputado, una plataforma indispensable para lanzar al aspirante a desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa.En este escenario, las alianzas, las candidaturas con el pack completo de secretario general y candidato a presidente, parecen inevitables. Salvo que se quiera correr el riesgo de elegir un secretario general colgado de la cuerda floja de las primarias y dure menos que Josep Borrell.Lea también:-Chacón reacciona: pide primarias abiertas-Rubalcaba precipita su adiós-Especial: ‘España, un país en elecciones’
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