El presidente de la Federación de Peñas Deportivistas vendió presuntamente a los Riazor Blues cien entradas del paquete que el Atlético había enviado al Deportivo
«No existían elementos objetivos que hiciesen prever que se pudiesen suceder actos violentos». Ese fue el principal argumento esgrimido por el Gobierno para justificar el hecho de que el partido entre el Atlético de Madrid y el Deportivo, en cuyas horas previas se produjo la muerte del ultra deportivista Francisco Javier Romero Taboada «Jimmy» a manos de seguidores violentos del club madrileño, fuera calificado de «bajo riesgo». Esa decisión, tomada a pesar de que la rivalidad entre los Riazor Blues y el Frente Atlético viene de lejos y es sobradamente conocida, supuso que en el dispositivo de seguridad participaran entre 150 y 200 miembros de las fuerzas de seguridad, en lugar de los cerca de mil que son reclutados para partidos de alto riesgo.
Los secretarios de Estado para la Seguridad y para el Deporte Francisco Martínez y Miguel Cardenal, comparecerán en el Congreso para informar sobre los sucesos ocurridos en los alrededores del estadio Vicente Calderón, según anunciaron ambos en rueda de prensa tras la reunión de urgencia de la Comisión Antiviolencia, a la que asistieron los dirigentes del Atlético de Madrid y el Deportivo Clemente Villaverde y Constantino Fernández. Pese a que la reyerta se saldó con un muerto, doce heridos y 21 detenidos, Martínez insistió en que «no existían elementos de indicio de riesgo» y en que el dispositivo de seguridad «era el adecuado». La declaración de alto riesgo hubiera implicado también que los autobuses procedentes de A Coruña hubiesen sido escoltados desde antes de su entrada a Madrid y hasta su llegada al estadio.
El Deportivo dice que avisó
Miguel Cardenal anunció que el próximo jueves se reunirá con representantes de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y la Federación Española de Fútbol (RFEF) para poner en marcha medidas que impidan que hechos como este se repitan. Una de las claves para aclarar lo sucedido es conocer como consiguieron las entradas los hinchas del Deportivo que, según las investigaciones, se desplazaron a Madrid con el objetivo expreso de participar en una pelea concertada a través de WhatsApp. «Ayer no conseguimos que la Policía Nacional supiera cuántas entradas habían llegado de Madrid a Coruña. Hemos descubierto que esa información no había llegado a la Policía. Están utilizando tecnologías para evitar el control policial», señaló Cardenal.
Fuentes policiales aseguran que el Atlético de Madrid envió un paquete de 500 entradas al Deportivo. Sin embargo, el club matiza que adquirió un número bastante inferior. Al parecer, la Federación de Peñas Deportivistas vendió por su cuenta entradas a un miembro del grupo Riazor Blues que fue uno de los detenidos tras la reyerta. Las entradas intervenidas a los ultras tenían números correlativos. La Voz intentó ayer sin éxito contrastar esta versión con el presidente de las peñas blanquiazules, Miguel Otero, que el domingo sí había admitido la venta de algunas.
Ese recorrido anómalo de las entradas impidió que la policía supiera de antemano que los Blues se iban a desplazar a Madrid. Algo que los ultras del Deportivo hicieron en dos autobuses que habían contratado en Lugo para no ser detectados y que llegaron de madrugada a las inmediaciones del Calderón. Allí les esperaban ya más de cien ultras del Frente Atlético fuertemente armados. La policía conocía que los hinchas atléticos habían quedado a «desayunar», pero restó importancia al hecho.
Aunque el presidente del Deportivo, Tino Fernández, aseguró que empleados del club avisaron a la policía de que al menos un autobús de los Riazor Blues viajaría a Madrid, el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, afirmó que lo que se recibió fue un aviso de «la llegada de algunas peñas», pero no de «ningún autobús de violentos», aunque admitió que tenían «sospechas».
El SUP confirma que se transmitió información
El SUP manifestó que la policía remitió «en tiempo y forma» a la comisión estatal, la información relativa al desplazamiento de los aficionados desde A Coruña.
Mayor implicación
Los responsables del Ministerio delInteriory de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado solicitarán a los clubes una mayor implicación paraerradicar a los violentosde los estadios defútbol, según han informado a Europa Press fuentes conocedoras de la postura que va a adoptar el Departamento que dirige Jorge Fernández Díaz tras la reyerta de este domingo entre ultras del Atlético de Madrid y del Deportivo de La Coruña en la que falleció un seguidor radical del conjunto gallego.
Las mismas fuentes consultadas explican que este es el mensaje principal que va a trasladar el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, en la reunión de urgencia que el Comité Antiviolencia ha convocado para este lunes a las 10.00 horas.
El ‘número dos’ de Interior acudirá previsiblemente en compañía del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, y la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.
En la cita también estará el secretario de Estado para el Deporte, Miguel Cardenal. La intención de las fuerzas de seguridad es lograr un compromiso por parte de los clubes para poner fin a cualquier privilegio del que puedan gozar estos grupos ultras por parte de sus entidades deportivas. Existe el convencimiento entre los responsables policiales de que ninguna estrategia para luchar contra la violencia en el deporte será eficaz sin la participación activa y real de los clubes profesionales.
La brutal pelea entre los Riazor Blues y el Frente Atlético dejó una víctima mortal, 13 heridos, 21 arrestados y decenas de identificados. El fallecido fue rescatado del Río Manzanares por la Unidad de Buceo de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid.
Una vez extraído del agua, efectivos del Samur-Protección Civil comprobaron que el varón presentaba un traumatismo craneoencefálico, hipotermia, y estaba en parada cardiorrespiratoria. Se trata deFrancisco Javier Romero Taboada, alias ‘Jimmy’, un habitual en la grada de los Riazor Blues y vinculado a Los Suaves, una de sus secciones más violentas.
El partido fue declarado de bajo riesgo por las autoridades por lo que no había presencia policial cuando se desataron las hostilidades entre ambas bandas en la zona de Madrid Río, cercana al Estadio Vicente Calderón. En la reyerta participaron decenas de personas.
Las valoraciones de riesgo de los partidos se hacen en función de los datos con los que cuentan las brigadas provinciales de Información de la Policía Nacional y con los que le facilitan los clubes de fútbol de los respectivos equipos en cuestiones, por ejemplo, como las entradas vendidas.
La Dirección General de la Policía estableció un despliegue que constaba de tres Grupos de la Unidad de Intervención Policial (UIP), lo que en la práctica no llega a 150 agentes antidisturbios, según han informado a Europa Press fuentes policiales.
Esta cifra es considerablemente menor a la que se hubiese desplegado en caso de que el partido se hubiese declarado de alto riesgo como es el caso de partidos que enfrentan a equipos de la misma ciudad o con rivalidades históricas.
También se da ese caso ante desplazamientos a España de algunas aficiones europeas con motivo de partidos internacionales, especialmente desde Italia, Inglaterra y Holanda. El ser considerado de bajo riesgo el Atlético de Madrid- Deportivo de La Coruña de este domingo, esos tres grupos comenzaron a desplegarse un par de horas antes del partido cuando la pelea ya se había iniciado.
La tesis policial es que los grupos concertaron en el encuentro vía WhatsApp. El hecho de que no se organizasen a través de una fuente abierta como podría ser Twitter, Facebook o foros de Internet dificultó la investigación policial previa. Además, el enfrentamiento contó con la presencia de otros grupos radicales como los ‘Bukaneros’ del Rayo Vallecano y los Alko Hoolligans, de Alcorcón, según la Policía. Los Bukaneros emitieron horas después un comunicado negando su participación en los hechos.
Varios grupos ultras
Por su parte, testigos presenciales informaron a Europa Press de que, entre los ultras que se pelearon también había miembros del grupo Ultra Boys, del Sporting de Gijón, cercanos al Frente Atlético y enemistados desde los últimos años a los Riazor Blues, con quienes ya han protagonizado otros enfrentamientos callejeros.
Fuentes conocedoras del suceso han informado a Europa Press de que ya en la previa del partido del pasado sábado que enfrentó en el estadio Vicente Calderón al Atlético de Madrid frente al Málaga, en los círculos de radicales ya se hablaba de un posible enfrentamiento con los seguidores del Deportivo con motivo de su visita a Madrid este domingo.
Habitualmente, los grupos ‘ultras’ cuentan con un teléfono móvil que pertenece al grupo desde el cual se difunden los mensajes a todos sus integrantes, ya sea información relativa a la adquisición de entradas, actividades como la venta de lotería o también concentraciones de este tipo.
El Frente Atlético cuenta con este sistema de organización. La enemistad de los ‘ultras’ del Deportivo y el Atlético tiene un trasfondo básicamente político dado que los radicales del equipo gallego profesan una ideología de extrema izquierda y, por su parte, los del Frente Atlético la ideología de sus dirigentes y simbología se corresponde con la extrema derecha.
A esto hay que sumarle que los Riazor Blues tienen un hermanamiento oficial con los seguidores radicales del Sevilla, Biris Norte, otro de los grupos enemistados desde hace años con el Frente Atlético.
En cambio los radicales rojiblancos mantiene buenas relaciones con otros grupos ultras nacionales como los Ultra Boys o los Supportes Sur, del Betis, aunque su único hermanamiento oficial lo tiene con los ‘ultras’ un equipo polaco llamado Ruch Chorzow.





