Ayer, el capitán de navío y comandante del Elcano, Enrique Torres Piñeyro, dejó claro que, «obviamente, lo que pasó es completamente contrario al espíritu del barco, donde tratamos de inculcar la cultura del esfuerzo y de la convivencia».
Reconoció que se reforzó la seguridad: «Uno se tiene que proteger». Precisó que solo en el crucero de instrucción que ayer terminó con la arribada en Marín, cerca de cuarenta mil personas visitaron el buque escuela. «Estamos, sobre todo, preparados para cuidar y proteger el barco del daño que supuestamente nos puedan hacer alguna de esas personas a las que no conocemos. Ponemos el énfasis en ello. Para lo que ya no estamos tan preparados es para el que tiene que protegernos del daño y es el que lo causa. Sí que hemos reforzado nuestras medidas de seguridad».
En todo caso, Torres Piñeyro se mostró convencido de que «el barco lo tiene superado por completo. Hemos puesto toda nuestra ilusión y nuestro esfuerzo para que un hecho aislado y deplorable no arruine el trabajo duro de muchos durante mucho tiempo».

