No estuvo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que a esa hora presidía en el Palacio de La Moncloa la reunión del Comité especial para la gestión de la crisis
El ébola acaparó ayer la mayor parte de las conversaciones en los habituales corrillos de la recepción oficial ofrecida por los Reyes en el Palacio Real con motivo de la Fiesta Nacional. Según indican los diarios, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, aprovechó para defender la gestión realizada por el Ejecutivo del primer contagio detectado fuera de África, y subrayó que en Estados Unidos ya hay también otra contagiada. «En Occidente no sabemos mucho del ébola», comentó a los periodistas. Pese a todo, el Ejecutivo quiso transmitir un mensaje de tranquilidad en todos los sentidos, también en el económico, pues incluso el ministro de Industria, José Manuel Soria, aseguró que recibe datos diarios sobre el posible impacto de la crisis del ébola en el turismo y «de momento no ha habido cancelaciones».
En la recepción oficial no estuvo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, que a esa hora presidía en el Palacio de La Moncloa la reunión del Comité especial para la gestión de la crisis, a la que también asistía la ministra de Sanidad, Ana Mato. Los diarios siguen llamando la atención sobre los errores de comunicación cometidos por el Gobierno en los días posteriores al conocimiento del primer caso de contagio de ébola en España. Según explican, desde la oposición, y también dentro del propio PP, crece la presión contra la permanencia de Ana Mato en el Ejecutivo y de Javier Rodríguez al frente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, comentó ayer que «ya llegará el momento de las responsabilidades políticas». En la misma línea, la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, insistió en que ahora hay que apoyar y más adelante, pedir explicaciones. «Habrá que explicar que ha pasado y por qué se ha cambiado a la ministra de Sanidad por la vicepresidenta para gestionar esta crisis», señaló.
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El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, defiende en una entrevista concedida aEL PAÍSla repatriación de los dos religiosos españoles infectados por ébola en África, que finalmente fallecieron en el Hospital Carlos III de Madrid y cuyo regreso a España ha sido cuestionado estos días tras el contagio de una de las enfermeras que atendió al último de ellos. «El Gobierno hizo lo que tenía que hacer. El deber de un Estado es proteger a sus ciudadanos y más aún cuando están en circunstancias difíciles lejos de España. Así lo ha hecho todos los países avanzados que han tenido este problema», señala. Margallo confía en que la noticia del primer contacto de ébola fuera de África no dañe a laMarca Españasino al contrario. «Ante un acontecimiento que puede afectar a cualquier país, la sociedad española ha demostrado que es solidaria y a la larga se verá que nuestro sistema de salud es de los mejores del mundo», afirma.
En cuanto a la deriva soberanista de Cataluña y la convocatoria de la consulta del 9-N, Margallo reconoce que la situación «sorprende y preocupa» a los socios de España en la UE, pero cree que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, acabará acatando la Constitución. Preguntado ¿qué pasará el 9-N?, responde tajante: «Que el Estado de derecho ganará».
Margallo también es sondeado sobre las posibilidades de la candidatura de España para ser miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, a lo que responde confiado en que nuestro país consiga su objetivo después del trabajo realizado por el Rey en su viaje a Nueva York de finales del mes pasado. «El trabajo que se ha hecho, del Rey abajo, ha sido impresionante», señala el ministro, que espera que Brasil y Reino Unido superen las diferencias políticas y acaben votando el jueves a España.
Más de 3.000 militares participaron ayer en el desfile celebrado en Madrid con motivo del Día de la Fiesta Nacional, el primero presidido por el Rey Felipe VI desde su proclamación. Ya presidió la parada militar del año pasado, pero entonces era todavía Príncipe y acudió en representación de su padre, convaleciente de una intervención quirúrgica. Ayer lo hizo por derecho propio, con el uniforme de capitán general del Ejército del Aire, que este año celebra su 75% aniversario, y el nuevo escudo de la Casa Real. Don Felipe estuvo acompañado en la tribuna por la Reina Letizia y sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Tras el desfile, los monarcas ofrecieron una recepción oficial en el Palacio Real a la que asistieron más de 1.500 invitados representantes de distintos ámbitos de la sociedad española.
La parada militar contó también con la presencia de los más altos representantes de las instituciones nacionales, entre ellos el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y todo su Gabinete, a excepción del ministro de Economía, Luis de Guindos, ausente porque se encontraba en Washington. También estuvieron presentes la mayor parte de los presidentes autonómicos, entre los que no se encontraban como es habitual los de Cataluña y el País Vasco, y este año tampoco el de Asturias. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, también se estrenó como presidente de la oposición en la tribuna de invitados.
El presupuesto del desfile de la Fiesta Nacional de este año fue ligeramente superior al de 2013 (820.000 euros frente a 750.000), aunque en el mismo no se incluye el coste de la exhibición aérea que se ha recuperado después de dos años de ausencia. En declaraciones a TVE, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, aprovechó para insistir en que España es de los países de su entorno que «menos invierte» en su Ejército y abogó por detener los recortes en los gastos destinados a la defensa nacional. «En la cumbre que hemos tenido de la OTAN ha habido una declaración general de la necesidad de parar la sangría en los presupuestos del Ministerio de Defensa, entre otras cosas porque hemos visto cómo, en un año, la situación de la seguridad en el mundo se puede deteriorar como se ha deteriorado, como en el tema del Estado Islámico y la propia crisis de Ucrania», señaló.
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