NO, EL CHASCO que me he llevado no tiene que ver con la eficacia del Banco de España. Mi frustración viene por el destino que se le ha dado a su antigua sede en Santander. ARTÍCULO APARECIDO EN LA VENTANA DE EL MUNDO CANTABRIA
El noble edificio, del que incluso podría decirse que es o aspira a ser uno de los emblemas de la ciudad, se va a convertir en el lugar de depósito del magnífico archivo de un coleccionista, el señor Lafuente, que confía en que la estancia se convierta en definitiva dentro de diez años si el responsable político de turno en ese momento decide invertir dinero público en comprarle la colección.
Mi desánimo no tiene que ver con la calidad del archivo, en el que hay cosas que a mí particularmente me atraen mucho, como algunas relacionadas con la tipografía (¡cuánto aprendí de los viejos tipógrafos!) y además goza de gran prestigio nacional y es posible que también internacional.
Esa recopilación de revistas, libros y papeles, que en algunos casos tal vez sea muy difícil encontrar otras copias en el mundo, estoy convencido de su gran valor, por lo que pido que no se me malinterprete cuando digo que preferiría que fueran a otro sitio en lugar de al Banco de España.
Lo que ocurre es que a mí me había apasionado la idea de tener al fin un buen espacio en una ubicación ideal para el Museo de Prehistoria.
Creí que al fin Cantabria podría aprovechar todo el material que atesora para conseguir el mejor de España y, a poco que se hiciera bien, uno de los mejores de Europa. Pero no, nuestros restos prehistóricos, después de rescatarlos de diversos lugares, seguirán bajo tierra, o en un sótano, el del antiguo Mercado del Este, un espacio muy bien aprovechado pero claramente insuficiente si lo que se tiene es una mayor amplitud de miras y si se desea rematar la buena labor que se está haciendo en relación a la puesta en valor de esa riqueza que tenemos, también con muy buenos estudiosos, y en la que podríamos especializarnos perfectamente.
Yo no hubiera tenido prisa y habría meditado más las cosas, pero no las veo desde la óptica de quien se presenta a las elecciones y tal vez esa sea la clave. Hay un edificio vacío, se busca un buen envoltorio con la asociación con Reina Sofía (lo de sede o subsede es una milonga) y se saca algo para antes de los comicios. Cortoplacismo, precipitación. Ya saben, ahora a los políticos inseguros y que solo están pendientes de la imagen, a estas alturas de la legislatura tienen prisa.
Como muestra, la inesperada salida de tono de Íñigo de la Serna, no con esto del museo-archivo Lafuente, sino con lo de pedir, de repente, rapidez a la Fundación Botín para que termine el edificio diseñado por Renzo Piano.Deseo que no le hagan caso y que sigan con su filosofía de primar la calidad y las cosas bien hechas frente a la rapidez. Con eso vale, no es necesario que Renzo Piano emule a su colega Frank Gehry y haga una peineta a nadie.
Espero que cuando en EL MUNDO fuimos los primeros en publicar que los plazos se dilataban no lo interpretaran como una ansiedad como la que ha expresado el alcalde; solo era información. También sigo confiando en que la idea del anillo cultural no sea rodear al Centro Botín de más o menos dignos teloneros, sino de lugares que puedan tener brillo propio, como el que tiene la Prehistoria en Cantabria. No deseo más chascos.
LA VENTANA/FELIX VILLALBA
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