Nuestra piel no es solo nuestra imagen al exterior, sino que es un órgano que cumple numerosas funciones, entre otras la de barrera frente a los agentes externos: cuidar de ella durante el invierno se hace imprescindible. El frío, la humedad que sufrimos en nuestra región, el viento o los cambios de temperatura contribuyen a provocar una pérdida de hidratación, ocasionando sensación de sequedad e incluso la aparición de eccemas (enrojecimiento y picor). Por ello es necesario aplicar cremas corporales con componentes que atraigan agua a la piel y que actúen de barrera para evitar su pérdida. En cuanto al rostro, es recomendable emplear mañana y noche un limpiador suave para lavar y desmaquillar, que no contribuya a la agresión invernal. Es un buen momento para decidirse por una crema facial con efecto antienvejecimiento, como aquellas que contienen vitamina C, retinoides o hidroxiácidos. El uso de determinadas mascarillas faciales puede contribuir a mejorar la hidratación cutánea.
Es importante recordar que si deseamos mejorar el aspecto de nuestro rostro con tratamientos como exfoliaciones químicas (peeling) o terapias con luz (luz pulsada intensa o láser) se recomienda realizarlos en invierno para evitar efectos secundarios como la aparición de manchas.
Las pieles más sensibles y reactivas deben protegerse especialmente, escogiendo cremas que mejoren las rojeces faciales mediante compuestos calmantes y descongestionantes.
Hay una serie de hábitos que deben ser evitados por todos, como la calefacción demasiado alta (debe programarse a 20-21 grados), las duchas con agua excesivamente caliente, el consumo de alcohol y por supuesto de tabaco, que reduce la vascularización de la piel y es un factor de envejecimiento cutáneo reconocido.
La fotoprotección no debe descuidarse en invierno. La radiación ultravioleta sigue presente y es necesario aplicarse cremas solares que, correctamente empleadas, nos ayudan a combatir el fotoenvejecimiento y disminuyen el riesgo de padecer cáncer de piel. Especial cuidado deben tener aquellos que practican deportes invernales como el esquí.
En resumen, la época invernal es un período en el que debemos cuidarnos, siguiendo una serie de consejos sencillos, para mantener tanto la salud como un buen aspecto de nuestra piel.
Dra. Inés García Salces, miembro deSaluspoty dermatóloga en la Consulta Dermatológica Dra. García Salces





