Juan Carlos y su séquito tuvieron que esperar cuatro horas hasta que la Embajada de España les proporcionó transporte. Algunos miembros de la comitiva tomaron taxis para llegar al hotel que tenían reservado.
Mil217
La presidenta saliente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, prohibió expresamente a su ministro de Asuntos Exteriores que recibiese al rey emérito a su llegada al aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires. Juan Carlos y su séquito tuvieron que esperar cuatro horas hasta que la Embajada de España les proporcionó transporte. Algunos miembros de la comitiva tomaron taxis para llegar al hotel que tenían reservado. Este incidente se suma a una serie de decisiones arbitrarias de Cristina Kirchner en torno a la toma de posesión, el jueves 10 de diciembre, del nuevo presidente, Mauricio Macri.
Fue el caso del rey emérito Juan Carlos de Borbón, que aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza de Buenos Aires sobre las siete de la tarde del martes 8 de diciembre en un avión de la Fuerza Aérea Española sin que nadie de protocolo del Gobierno argentino fuera a recibirle. El embajador Estanislao de Grandes los acomodó en la sala de autoridades del propio aeropuerto y estuvieron haciendo gestiones telefónicas hasta las once de la noche. El anciano monarca y sus escoltas, así como las autoridades que viajaban junto al monarca, tuvieron que apañárselas con los coches de la embajada, teniendo que utilizar varios taxis para trasladarse al hotel que tenían reservado.Fue el ministro de Asuntos Exteriores, Héctor Timerman, encargado del protocolo, quien recibió órdenes taxativas de la presidenta Fernández de Kirchner de no acudir a recibir a Juan Carlos, molesta porque aunque había invitado oficialmente al rey Felipe VI de Borbón, éste ha delegado en su padre, al que en Argentina consideran jubilado de la Casa Real.
Se ordena silenciar el vergonzoso episodio argentino
Desde Zarzuela se trata de mitigar en lo posible la repercusión del incidente, al que intentan silenciar con informaciones contradictorias, negando que Juan Carlos tomara un taxi en el aeropuerto de Ezezia, cuando la realidad es que no fue recibido como corresponde a una autoridad que representa al Estado Español, aunque su condición de rey emérito haya molestado a la presidenta saliente, Cristina Fernández de Kirchner.
No obstante la prensa argentina se ha hecho eco del desastre protocolario organizado por el abandono de sus obligaciones del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Ocho presidentes y 42 delegaciones extranjeras se encontraron con una situación incómoda al llegar a Argentina. De hecho, el nuevo presidente, Macri, ordenó que se tratara de organizar la presencia de dignatarios y, haciendo un hueco en su complicada jornada, recibió antes de la jura al rey Juan Carlos, al que pidió disculpas en nombre de Argentina por no haber sido atendido como se merecía a su llegada a Buenos Aires.



