La Demarcación de Cantabria del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos traslada su “más sentido pésame a las familias de las víctimas del accidente ferroviario de Urda. Deseamos que las personas que aún se encuentran desaparecidas sean localizadas a la mayor prontitud posible”. Así mismo, “destacamos y agradecemos la extraordinaria labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los medios sanitarios, de Protección Civil y de los voluntarios que han participado en los rescates”.
El accidente ferroviario de Urda es de extrema gravedad. Desde la Demarcación cántabra consideran que “es inaplazable garantizar la máxima seguridad del sistema de Alta Velocidad español, referente en el mundo. Por ello, reclamamos una mejora inmediata en la gestión del sistema ferroviario español para garantizar la seguridad de las personas y la recuperación de la confianza en este sistema de transporte”.
“Convencidos de las capacidades técnicas y profesionales con las que cuenta nuestro país, el Colegio de Ingenieros de Caminos ha constituido el Comité de Seguimiento del Accidente de Urda para que, de manera urgente, se adopten las medidas correctoras necesarias en la gestión del sistema ferroviario español, ya que no se puede permitir que se repitan los dos trágicos accidentes ferroviarios que se han producido este año”.
Así, “consideramos necesario aumentar la eficacia, orientación, planificación y dirección de las inversiones y la ejecución de actuaciones de mantenimiento”. Además, el Colegio estima como prioritario que las licitaciones de obras de construcción y mantenimiento no se hagan exclusivamente bajo un modelo de subasta, donde prevalece el precio. “Por contra, consideramos fundamental que se incluyan criterios técnicos en las licitaciones”.
Según asegura el Colegio, “con la información disponible y con la prudencia necesaria, estimamos que en el accidente se ha podido producir por una concatenación de fallos técnicos que degradaron el sistema LZB unido a errores humanos”.
Aseguran que “el LZB es un sistema de señalización eficaz y plenamente válido después de más de 30 años de servicio, siempre que su mantenimiento sea el adecuado para mantener sus prestaciones”. En su opinión, “que el sistema LZB falle no es habitual, aunque es posible. Ese posible fallo, podría haber generado la toma posterior de decisiones en el centro de operaciones de Atocha, por lo que es necesario, también, reforzar el proceso de mantenimiento de sistemas de enclavamiento como el de Urda”.
Así mismo, “incidimos en la necesidad de revisar a fondo las condiciones de trabajo y la experiencia requerida a los controladores de tráfico ferroviario, así como garantizar un eficaz relevo generacional, en instalaciones de gran responsabilidad como son los centros de regulación de circulación”.
Para finalizar, y en relación a la sustitución del sistema LZB en la línea AVE Madrid-Sevilla, el Colegio quiere aclarar que “no es necesario interrumpir la circulación ferroviaria cuando los sistemas que se están cambiando son compatibles y sustituibles, como es el caso de el LZB y el ETCS que llevan el proceso de sustitución desde hace algún tiempo y cuyas pruebas de funcionamiento del nuevo sistema se están realizando en horario nocturno”.




