EN LA IMAGEN recibiendo la Insignia de Oro de la Federación Cántabra de Bolos por su permanente apoyo a este deporte vernáculo, especialmente con la PEña Soldevilla de primera.
ALFREDO DÍAZ GONZÁLEZfalleció el jueves a la edad de 94 años, siendo hasta su óbito la persona de mayor edad de la Villa de los Torreones.Ayer viernes fue enterrado en Cartes después del funeral oficiado por el párroco de la Villa de los Torreones con asistencia de cientos de personas.
Alfredo participó en su juventud -con varias decenas de miles de compatriotas- en laDivisión Azul, siendo destinado al frente ruso en lo que significó una cruzada contra el comunismo de Stalin, operación militar que también dirigía el Reich alemán.
Hijo deAlfredo Díaz Palomo, alto empleado de las minas de Reocín después de pasar por otro destino en Almadén, en este trabajo profesional alcanzó un gran reconocimiento y en su día fue galardonado con laMedalla al Mérito en el Trabajo.Alfredo permaneció durante varios meses de 1941 en la primera línea del frente abierto por la División Azul que mandó Agustín Muñoz Grandes. De aquella aventura, casi 75 años después, solo quedaba además del recuerdo de sufrimientos por la adversa climatología y los efectos de una guerra altamente destructiva, la asignación mensual de una pensión de guerra de 5,41 euros (no llegaba a 900 pesetas mensuales).
De la familia Díaz-González queda una hermana y otro hermano,Césarque cuenta con 93 años y vive en Torrelavega. Es un gran andarín y en su tiempo trabajó en elBanco Español de Crédito, además de ayudar en las tareas del establecimiento de su hermano Alfredo, el reconocido lugar de»blanqueo»de Cartes,Nietos de Manuela Macho.
Alfredo Díaz alcanzó una gran popularidad en el mundo bolístico de Cantabria al presidir laPeña Bolística Soldevilla, que jugaba sus partidos en la primera categoría regional frente los clubes grandes de la época.También destacó su apoyo a otras peñas bolísticas que tuvieron en el corro de su propiedad las peñasNietos de Manuela MachoyBerberana.
En la bolera adyacente al negocio hostelero, que siemprecuidópersonalmente, en los años sesenta acogió en sucorroa laPeña Soldevillaque dependía de la fábrica detejidos Ángel Soldevilla, Industrias Yuterasde Riocorvo-Las Caldas de Besaya, propiedad de la familia Soldevilla.
En aquellos años acogió grandes partidas bolísticas, participando laPeña Soldevillaen competición con las «grandes»,cuya referencia en aquella época eran, especialmente, lasPeñas BolísticayMallaviade Torrelavega.
En 1970 organizó elCampeonato Provincial de Bolos de Primera Categoría, proyectando la imagen de los Torreones y los bolos por toda la geografía regional. Era gran amigo de los mejores bolísticos de Cantabria, siendo habituales en su bolera jugadores comoEl Mozo de Campuzano,Adrían Solar,el de los Dardanelos, yArsenio Ruiz Iturbe,El Nene. Por el corro de la famosa bolera de Cartes, pasaron además los mejores jugadores de nuestro deporte vernáculo:Salas, Cabello, Linares, Ramiroy otros muchos, con los queAlfredo Díazmantuvo una larga amistad.
Durante toda su trayectoria humana, destacó siempre por su defensa de la Villa de Cartes, ejerciendo algunos cargos como el de concejal del Ayuntamiento. Desde que se jubiló de toda la actividad hostelera, llevaba una vida de constante presencia en todos los actos que se desarrollaban en la Villa, recorriendo las zonas más próximas a la Villa en bicicleta en una demostración de la buena salud de la que gozaba.
Desde aquí testimoniamos el pesar y nuestra solidaridad a su esposa, Rosario Pérez y a sus hijos Alfredo, Sarín y Maribel. Descanse en paz.

