El estado actual de la calle Cervantes, es lamentable por el abandono en que se encuentra, sin dar solución a los problemas existentes, que sufrimos los vecinos de la misma.
Esta calle recoge el trafico, cada vez mayor, procedente de Via Cornelia, Juan XXIII, Cisneros, Guevara,y el aparcamiento de la Esperanza, con un nivel de contaminación y ruido, que supera los limites permisibles. Este tráfico, será aún más problemático con la proyectada peatonalización de las calles Rubio y Gravina, lo que afectará al tráfico actual que utiliza la calle Rubio, para su salida hacia Magallanes,y que es de 900 vehiculos diarios, acumulandose esta cantidad en la salida de Cervantes hacia Jesus de Monasterio.
Otra dificultad adicional que se presentará, es que cuando ocurren manifestaciones, desfiles, cabalgatas…etc, se corta el tráfico a la salida de Cervantes con Jesús de Monasterio, y el tráfico se desvia por la calle Rubio. En el futuro, y en este tipo de eventos, no habrá posibilidad de desviarlo,y la caravana de coches podrá llegar hasta General Davila.
Una vez más se eliminarán plazas de aparcamiento (del orden de un centenar ), en perjuicio unicamente de los residentes en esta zona.El razonamiento esgrimido por el concejal de infraestructuras que con esta obra se creará un corredor peatonal en torno a cuatro recursos culturales de la ciudad, hay que hacerle saber que con el reducido número de visitantes al Museo de Bellas Artes sobra este corredor peatonal, y no se pueden utilizar cifras de visitantes que no son ciertas engañando a los santanderinos.
Asi mismo no tiene nada que ver esta peatonalización con lo expuesto, que se creará un gran espacio de cultura donde poder organizar actividades de dinamizaciónEs muy claro que a los que somos residentes en esta zona, no nos beneficia esta peatonalización, y estamos de acuerdo que beneficia fundamentalmente, a los siete restaurantes localizados en la misma ya que así podrán colocar terrazas, y el Ayto. obtendrá recaudación por las mismas. La mejor solución sería semipeatonalizar esta calle pues permitiría la colocación de terrazas sin los inconvenientes ya expuestos.
Volviendo a la calle Cervantes, tenemos que reclamar nuevamente la remodelación de la misma, que se proyectó en el año 2.004 y que duerme el sueño de los justos, desde hace diez años en los archivos munincipales.
Incluimos con este artículo una copia de la infografía que en su día editó el Ayuntamiento, y en la que se aprecia como seguia manteníendose la circulación por la calle Rubio. Se ensanchaban las aceras, y se colocaba arbolado. Se mantenía un solo carril de circulación , y no cabe duda que para el tráfico actual requeriría un mayor tiempo semaforico.
Una vez más tenemos que reclamar la realización de este proyecto pues es lamentable el estado de esta calle en el centro de la ciudad, con permanentes averias en la red de agua, y conociendose que la única solución es la reposición con tuberias nuevas, pues las que tenemos llevan más de cien años deterioradas por el tráfico y el cedimiento progresivo de esta calle, que ocasiona las posteriores roturas y averias. Se puede comprobar visualmente como en una calle que no llega a 150 m. de longitud entre Cisneros y Miguel Artigas existe un total de 30 reparaciones que en algunas de ellas se han repetido en el mismo lugar. Además existen socavones y grietas, a lo largo de la calle.
Como se ha recordado repetidamente, el problema adicional de la calle es la anchura de sus aceras, que no permiten el paso de dos personas al mismo tiempo, y menos con paraguas, ó cuando se detienen a ver escaparates.
Por todo lo anteriormente expuesto, es mucho más urgente y necesaria la remodelación comprometida de la calle Cervantes, que la peatonalización de la calle Rubio, y que como residentes reclamamos, para obtener similar tratamiento al que obtienen otros ciudadanos sin los problemas que tenemos los habitantes de esta calle.Agustín Vaquero





