El presidente de la Generalitat está radiante, feliz, se le escapa la sonrisa.Está tan contento que ni siquiera le preocupa la posible intervención de la Fiscalía que ayer anunció la líder del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho.
©GrupoDiariocrítico/Leonor Mayor (Barcelona)12/11/2014
«¿Se imaginan lo que supondría la Fiscalía actuando contra alguien por poner las urnas? Sería una imagen dramática para Españas», ha asegurado unMasque está a la espera de ver qué diceMariano Rajoyesta mañana sobre la pseudo-consulta independentista del pasado domingo. Un acto en el que, según la Generalitat, participaron 2,3 de los 6,3 millones de personas censadas en Cataluña.Mas triunfó porque logró que una parte significativa de la población saliese a la calle para votar en un acto carente de garantías democráticas. Pero también es verdad que cuatro de esos seis millones llamados a las urnas se quedaron en su casa. Así se lo han recordado el líder de Ciutadans,Albert Rivera; el del PSC,Miquel Iceta, y la propiaSánchez-Camachodurante la sesión de control.Mas ha hecho oídos sordos a estas cifras, escudándose en que nadie sabe qué piensan esos cuatro millones que no votaron. Lo que ahora preocupa al presidente catalán es poder agotar la legislatura para sacar pecho y remontar ante unas encuestas que dan a su partido una pérdida de votos considerable.Para eso necesita un socio que apruebe sus presupuestos del año que viene. El PSC podría ser ese aliado. La sintonía entre Iceta y Mas era palpable esta mañana. Sin embargo, el presidente ha demandado al líder socialista que convenza al PSOE para que reconozca el derecho a decidir. Una condición de difícil cumplimiento, pues el secretario general de los socialistas españoles, Pedro Sánchez, ya ha dicho por activa y por pasiva que su proyecto pasa por una reforma de la Constitución que ahonde en el federalismo.Pese a estas discrepancias, cada vez parece más evidente que el PSC es el único posible socio para que CiU pueda agotar la legislatura en Cataluña y llegar hasta 2016. El divorcio entre Mas y Esquerra es innegable. El líder de los republicanos,Oriol Junqueras, ni siquiera se ha molestado en formular la pregunta al presidente en la sesión de control y ha cedido ese honor a su secretaria general, Marta Rovira.Mas insiste en negociar con el Estado en busca del permiso para celebrar una consulta acordada. Ahora que se siente respaldado por la ciudadanía, no ve necesidad de adelantar las elecciones y estrellarse. Y en todo caso, estaría dispuesto a convocar los comicios en última instancia y si ERC se aviniese a formar parte de una lista conjunta liderada por CiU. Junqueras quiere comicios para ganarlos, como vaticinan las encuestas, y declarar la independencia de forma unilateral.Lo que está claro es que Mas no tiene prisa. Piensa saborear su triunfo lentamente. En las próximas semanas hablará con los líderes de los partidos catalanes, con excepción del PP y Ciutadans. En paralelo, tratará de reiniciar el diálogo con Rajoy. Y sólo cuando tenga atados todos los cabos, presentará su hoja de ruta definitiva.Lea también:-EDITORIAL: Rajoy, en el cabo de las tormentas-Rajoy valorará la consulta tres días después, en medio de las críticas a su ‘desaparición’ en torno al 9-N-Génova trata de acorralar a los críticos con la gestión catalana de Rajoy: los cifra en un 10%-9-N: la Fiscalía de Cataluña se querellará contra Mas|Un Artur Mas crecido exige un referéndum «definitivo»-Sáenz de Santamaría: ‘No vamos a apoyar la secesión’|¿Mejor un referéndum que unas plebiscitarias?-Opinión:Hoy por hoy, Rajoy, (Jáuregui)|Rajoy, desaparecido, (Bocos)|Los pasos de Sánchez, (Navarro)
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, ha rechazado la judicialización y la «ausencia total de política» ante «retos democráticos» como el del 9N, y ha dicho asimismo entender los «nervios» del PP por el «éxito» de la consulta alternativa cuando «dijeron que no abrirían los colegios».
Mas ha protagonizado la sesión de control del Parlamento catalán, recibido por los diputados de CiU en pie, después de que haya trascendido que la Fiscalía presentará en las próximas horas una querella contra él y miembros de su ejecutivo por supuestas responsabilidades penales en el proceso participativo del 9N, que había suspendido el Tribunal Constitucional tras ser impugnado por el Gobierno.
QUERELLA DE LA FISCALÍA
LaFiscalíaSuperior de Catalunya tiene previsto presentar este miércoles unaquerellacontra el presidente de la Generalitat,Artur Mas, y la vicepresidenta,Joana Ortega, por los presuntos delitos dedesobedienciayprevaricación, según ha avanzado la agencia Efe y han confirmado este diario fuentes jurídicas. Asimismo, se está estudiando si en la querella se incluye a la ‘consellera’ de Ensenyamet,Irene Rigau.
Las misma fuentes han explicado que la Fiscalía catalana ha recibido unborradorde la Fiscalía General del Estado, en el que se incluían otros delitos.
La Fiscalía tenía previsto presentar este martes la querella, pero finalmente no lo ha hecho por el malestar que el anuncio realizado por la presidenta del PPC,Alicia Sánchez-Camacho, ha causado en el fiscal general del Estado,Eduardo Torres-Dulce. En una entrevista en Tele 5, Sánchez-Camacho ha explicado que el ministerio público se querellaría «esta misma mañana».
ELECCIONES PLEBISCITARIAS
Artur Mas hará un último intento de convencer a Mariano Rajoy para que autorice un referendo vinculante sobre la independencia de Cataluña. Si el resultado es el esperado fracaso, disolverá el Parlamento catalán y convocará elecciones plebiscitarias con la intención de construir una mayoría soberanista que avance hacia la segregación de España.
El presidente catalán dice que prefiere alcanzar un acuerdo con el jefe del Ejecutivo central porque es «mejor dialogar y pactar los términos de un referendo legal». Pero de no ser así, asegura que no le temblará el pulso para firmar el decreto con el adelanto electoral, aunque esa solución desemboque en un escenario político mucho más complicado para todos. Sus cálculos son que unos comicios plebiscitarios con un sola lista de todo el soberanismo, con un programa de un solo punto (la independencia), y encabezada por él obtendría una mayoría suficiente, bien para negociar la separación amistosa de España, bien para que el Parlamento catalán proclame de forma unilateral la independencia.
El presidente de la Generalitat se siente más fuerte que nunca tras el, según sus palabras, «éxito total» del 9-N. Fuerte para hablar con Rajoy, pero también para imponer sus condiciones al frente soberanista, reacio a dialogar con Rajoy y partidario de elecciones «cuanto antes» para proclamar la independencia e ir a un proceso constituyente, como dijo el líder de Esquerra, Oriol Junqueras.
Mas dará a conocer hoy sus planes, pero desde Convergència adelantaron el camino. El número dos del partido, Josep Rull, apuntó que las tentativas con Rajoy tienen que ser breves y no pueden extenderse más allá de «una o dos semanas». «Esto no se va a eternizar», apostilló el convergente Jordi Turull.
Gobierno de concentración
En julio pasado, en la última vista de Mas a la Moncloa, trató sin éxito de acordar un 9-N legal, y lo va a volver a hacer ahora. Un gesto de respeto político que causa desagrado entre sus aliados.
Esquerra defiende que la vía de la consulta popular pactada está agotada y que la senda correcta son las elecciones plebiscitarias, pero, matiza, sin lista única, y confeccionar después un gobierno de concentración para declarar la independencia. A la convocatoria electoral se apuntan la CUP y la poderosa Asamblea Nacional Catalana, aunque esta no se define sobre la candidatura unitaria.
«El mandato de la ciudadanía fue claro: tenemos que abrir un proceso constituyente que nos lleve a la construcción de un nuevo Estado», afirmó la número dos de ERC, Marta Rovira. Iniciativa, en cambio, evitó reclamar elecciones, y pide un referendo para solventar el encaje político de Cataluña.
Pero no todo es seda. ERC, Iniciativa y la CUP se esforzaron en presentar el resultado de la jornada del domingo como un éxito del soberanismo y criticaron que Mas intente capitalizar el rédito político. Temen que este pueda incluso girar las encuestas, favorables hasta ahora a ERC. También la CUP se desmarcó del frente soberanista. Toca «ejecutar» la independencia, CiU no es un actor válido para ello, aseguran.
A LA ESPERA DE L FISCALÍA
El Gobierno valora positivamente que en el denominado proceso de participación ciudadana que ayer se celebró en Cataluña, una mayoría de catalanes, dos tercios, decidieran no participar en un «simulacro de consulta». Asimismo, avisa de que el Gobierno catalán no sacará ningún rendimiento político, por lo que el Ejecutivo central volverá a rechazar la petición anunciada por Artur Mas de celebrar un referéndum oficial.
Por otra parte, el Ejecutivo de Mariano Rajoy está a la espera de la decisión que adopte la Fiscalía General del Estado sobre las investigaciones que ha iniciado a raíz de que el Gobierno catalán decidiera llevar hasta el final el denominado proceso de participación ciudadana que había sido suspendido por el Tribunal Constitucional.
Según las fuentes gubernamentales consultadas por Europa Press, el Gobierno destaca que, pese a la campaña sistemática de «movilización y propaganda» realizada en los últimos meses por el Gobierno autonómico, una mayoría de catalanes decidió no participar, lo que es valorado positivamente por el Ejecutivo de Rajoy.
En el denominado proceso de participación celebrado en el día de ayer en Cataluña, podían votar aproximadamente 6.228.531 personas, de las cuáles acudieron a las urnas 2.305.290 personas, según los últimos datos divulgados por la Generalitat de Cataluña. De los que acudieron a votar, 1.861.753 votaron a favor de que Cataluña sea un Estado independiente.
Las fuentes citadas advierten de que la convocatoria de este domingo «no cambia nada» y avisan de que «nadie va a sacar ningún rendimiento político del simulacro de consulta». Esta respuesta implica que el Gobierno rechazará la petición anunciada por Artur Mas de solicitar por carta la convocatoria de otro referéndum oficial sobre la independencia.
En este asunto, el Ejecutivo reitera que la soberanía nacional es única e indivisible, como dice la Constitución, el Tribunal Constitucional y como ha manifestado el Congreso de los Diputados en diversas ocasiones. De manera que la única vía que tiene el Gobierno catalán es buscar apoyos para reformar la Constitución.
Asimismo, el Gobierno está a la espera de las decisiones que pueda tomar la Fiscalía General del Estado tras las investigaciones abiertas por la misma después de que la Generalitat catalana decidiera incumplir el fallo del Tribunal Constitucional de suspender el denominado proceso participativo.
Anoche, en un comunicado, la Fiscalía General aseguró que continuaba recabando datos para valorar las «responsabilidades penales» derivadas del proceso y para si se diera el caso «ejercer las oportunas acciones legales».
En los días anteriores, la Fiscalía Superior de Cataluña pidió a la consejería de Educación que le informara si la Generalitat había ordenado la puesta a disposición de centros educativos para la consulta y si había participado en el buzoneo de la propaganda.





