El intento de multiplicar los mensajes mediante la separación de sus caras más visibles, la escasez de medios y el auge de las redes sociales han desplazado a las tradicionales ‘caravanas’ de periodistas.
Los equipos de campaña de los dos grandes partidos han apostado por movilizar al electorado separando a los candidatos de sus respectivos líderes, pero el seguimiento mediático se ha visto condicionado.Muchos periodistas no llegan a apuntarse a los actos de la socialistaElena Valencianopor no ir arropada deAlfredo Pérez Rubalcabay en el PP pasa lo mismo.Diariocríticoya avanzaba ayer que, tal y como circula en los mentideros aragoneses,Mariano Rajoypodría inaugurar el arranque de campaña en Zaragoza con su candidato,Miguel Arias Cañete, metido con calzador debido a reticencias de política doméstica. Si bien es cierto que Rajoy se volcará en la campaña del PP participando en 10 actos, sólo está previsto que coincida con Cañete en 4 de ellos.Esta estrategia electoral divisoria ha modificado la fórmula de comunicación. La cantidad de actos, unida a la falta de medios en las empresas periodísticas en crisis y el protagonismo que cada vez más están cobrando las redes sociales han provocado que las caravanas de periodistas estén en horas bajas. Esta descentralización ha roto la continuidad informativa que aportaban los periodistas que viajaban con los candidatos de ciudad en ciudad, mitin a mitin. Ahora, salvo contadas excepciones, la información electoral pasa por corresponsales específicos o puntuales de algunas ciudades donde se mide mucho el interés concreto de cada convocatoria.





