Se han visto muchas mujeres en albarcas y otras sin ellas y parece que va calando en ellas la fiesta en honor de San Blas que gracias a sus oraciones ha permitido a los asistentes llegar «secos» y con buen humor.
Como si tuvieran temor a la lluvia los cerca de mil romeros que esta mañana participaron en la undécima edición de la subida en albarcas a La Montaña lo hicieron a un ritmo rápido y la tradicional parada en el Mirador de la Peñuca para tomar fuerzas no se realizó dirigiéndose directamente a la carpa habilitada por la comisión de festejos y situada en la antiguas escuelas de la localidad, hoy convertidas en un albergue.





