El arquitecto Fernando-Lucas RodrÌguez Gonzalez expone en esta tribuna tres cuestiones sobre el Centro Botín
Las obras del Centro Botín cogen presencia en la ciudad, y a pesar de no ir al ritmo deseado, la potente estructura emerge de manera evidente en el corazón del muelle de Albareda.Los marineros de tierra sufrimos las consecuencias de la obra, en tanto que los propios de la mar contemplan una malla de acero intrincada, que en nada recuerda a las cuadernas de un barco en construcción, que ansía hacerse a la mar.Y, es que ese barco, no se hará a la mar. El Centro Botín de Arte se queda anclado en el borde de la BahÌa, levitando entre el agua y el cantil del muelle, y en el que por sus dos diseccionados pulmones, tomará la brisa de la Bahía y el aire de los Jardines de Pereda.Esta imagen que ofrece actualmente la obra, es bella por efímera y por pertenecer a una estructura espacial que responde a las premisas de ligereza, mínimos apoyos, vuelos expresivos y categorización espacial variada de envolvente formal compleja no ortogonal.Pero la motivación de esta tribuna es otra, que espero sea de mayor calado, que estos iniciales comentarios.Tres cuestiones: Una inicial de gestión urbanÌstica y participación ciudadana, otra segunda de análisis urbano y una tercera de análisis social.Primera cuestión: Es una cuestión de crítica al procedimiento por inhibición a abrir cauces de Participación ciudadanaNo es la primera vez que este aspecto se analiza. Ya se ha hecho desde distintos foros, y distintos medios han abordado el mismo. La InformaciÛn P˙blica y formaciÛn previa de un estado de opiniÛn en un cambio de modelo de ciudad, es una primera cuestiÛn, que por ser conscientes de su carencia, hay que poner en evidencia como mÈtodo de actuaciÛn deficiente de la AdministraciÛn Municipal.No me cabe duda alguna, sobre que el Centro BotÌn de Arte y FormaciÛn, supone un cambio de modelo de ciudad, en la propia ciudad de Santander.Es m·s, me atrevo a decir que la implantaciÛn del Centro BotÌn de Arte y FormaciÛn supone un giro profundo en la manera de entender la ciudad y sus relaciones funcionales, un cambio de modelo que superar· los lÌmites fÌsicos de la misma.Este modelo de ciudad, se impondr· sobre los dem·s modelos que hoy subsisten en esta ciudad: ciudad-regiÛn de servicios, ciudad congresual, ciudad industrial, ciudad turÌstica, ciudad dormitorio, ciudad de sol y playaÖLa ciudad para la formaciÛn de la cultura y el arte, como modelo de ciudad que se propone, la ciudad como lecho de valores intelectuales, formativos, culturales, patrimoniales y artÌsticos, es un concepto de ciudad, pleno de impulsos y sinergias, pero con recorrido no exento de dificultades.Debemos aprovechar lo que hoy, significa la FundaciÛn BotÌn y la creaciÛn de un Centro de Arte y FormaciÛn en la ciudad. Este Centro, auspiciado, fomentado y respaldado por la AdministraciÛn local y regional, las Instituciones, la casi totalidad de los partidos polÌticos, y que de manera sobrevenida ya asumimos gran parte de los ciudadanos.Es por ello, por esta circunstancia sobrevenida, por la que sentimos que se nos ha usurpado algo que es de todos, algo de eso que llamamos ìla participaciÛn ciudadana en lo p˙blicoî.El Centro BotÌn y la creaciÛn de un anillo Cultural, significan la implantaciÛn de un Equipamiento Cultural de envergadura, sin haberse abierto una vÌa de calado a la participaciÛn ciudadana, en un Santander necesitado de iniciativas y afectado por una crisis social y econÛmica, que podrÌa estar apuntando una salida.La participaciÛn ciudadana, evidentemente, implica procesos de desarrollo m·s lentos, pero entiendo que los procesos relevantes de cambios urbanos a nivel de TERRITORIO-CIUDAD-REGION, deben tener estos cauces legales de participaciÛn, seg˙n establece nuestra legislaciÛn estatal y autonÛmica. Esta necesidad b·sica, hubiera llevado a un estado previo de opiniÛn y consultas, que debiera de haber existido.Se ven en la ciudad desde hace semanas, carteles informativos sobre el Anillo ArtÌstico-Cultural, los arquitectos c·ntabros ya demandamos en su dÌa, un debate en profundidad sobre el Frente MarÌtimo de la ciudad, en el que Èste se asienta.La ciudad de Santander est· preparada para ese debate, y ese derecho, no ha existido de manera adecuada.Segunda cuestiÛn: Es una cuestiÛn de an·lisis urbano acerca del soterramiento del vial entre los Jardines de Pereda y el muelle de AlbaredaLa continuidad de los Jardines de Pereda hasta el muelle, ocupando los espacios liberados del soterramiento del vial que titula esta segunda cuestiÛn, favorece la integraciÛn en la ciudad del Centro de Arte, esta AmpliaciÛn de los Jardines de Pereda, es en lÌneas generales beneficiosa, tanto para la ciudad, porque incrementa el Sistema General de Espacios Libres, como para el propio Centro BotÌn al que dota de un adecuado car·cter de centralidad, no solo por el tratamiento interior de los jardines, sino porque con su ubicaciÛn, diseÒo y duplicidad formal, Renzo Piano, aprovecha de manera correcta la oportunidad de un urbanismo carente de gestiÛn y subordinado a la arquitectura de firma.INFOGRAFIA DEL PROYECTO CENTRO BOTINEs indiscutible, que el paseo a lo largo del muelle mejora, porque se amplÌa y expande en los Jardines de Pereda, posibilitando flujos peatonales, estanciales y de continuidad del carril-bici, pero con esa ganancia de ciudad, ya cont·bamos, por mÌnimo que fuera el di·logo entre el Ayuntamiento y Autoridad Portuaria .De esta manera los Jardines de Pereda abrazan y rodean el Centro de Arte, pero los espacios libres y edificados anexos, que sufren la condiciÛn del desarrollo en rampa del soterramiento, empobrecen su situaciÛn inicial.Se integran, por peatonalizaciÛn y ajardinamiento de primera calidad, ciento sesenta metros de la fachada urbana marÌtima de la ciudad de Santander, para magnificar el Centro de Arte, a costa de otros doscientos veinte metros de frente urbano marÌtimo de esa misma ciudad, impuesto por las rampas de ese soterramiento, con evidente pÈrdida en su relaciÛn con la BahÌa.Esperamos, que este soterramiento, conlleve una operación de tratamiento ac˙stico y visual integrador que mitigue este impacto negativo, hay soluciones para ello, siendo m·s complicado el tema de la accesibilidad y continuidad del plano horizontal.La afecciÛn negativa es consecuencia de la relevante decisión urbanÌstica tomada, la sufren espacios anexos del Hotel BahÌa, los accesos al aparcamiento de Alfonso XIII y de la plaza de las Cachavas y del frente prÛximo de CalderÛn de la Barca por el Oeste y espacios anexos al Palacete del Embarcadero por el Este.De esta implantaciÛn de privilegio del Centro BotÌn, ya han tomado nota los responsables del mencionado Hotel BahÌa, convirtiendo una afecciÛn negativa en un sentido anticipatorio de oportunidad al realizar una reforma que abre nuevo acceso al edificio desde el Este y remodelan la planta ˙ltima, para ofrecer desde ella, perspectivas urbanas renovadas, y donde la peatonalizaciÛn del tramo final de la calle C·diz compensa lo anterior.Las din·micas que se generan en el entorno, son consecuencia de esta implantaciÛn, son tÌpicas de ciudades en cambio de su centralidad fÌsica, hay un evidente desplazamiento del centro de la ciudad que hoy significa la Plaza del Ayuntamiento hacia el Este, estas din·micas son lÛgicas y previsibles, y ello nos habla de la trascendencia que debemos otorgar a las mismas y de la importancia del planeamiento urbanÌstico. No es bueno que operaciones de calado urbano tan significativas, no sean anticipadas por el Planeamiento, utilizando cauces m·s participativos y transparentes, donde la GestiÛn y participaciÛn en la TÈcnica UrbanÌstica sea habitual.Importa hacer ciudad, pero no a cualquier precio, debemos planificar y no institucionalizar los remedos a posteriori.Otras operaciones de gran calado vinculadas al Centro BotÌn y al Anillo Cultural se impondr·n y suceder·n, son las din·micas subyacentes implÌcitas en el cambio de modelo fÌsico de ciudad. Se han vivido en m˙ltiples ciudades europeas, se viviÛ en la Barcelona OlÌmpica, se viviÛ, en la prÛxima Bilbao, con el Proyecto RÌa 2000 y la OperaciÛn Gugenheim, anticipadas, eso sÌ, por la planificaciÛn, la gestiÛn urbanÌstica y sobre todo, con informaciÛn p˙blica y participaciÛn ciudadana.Tercera cuestión: Sociedad, Cultura y ArteEsperamos que la gestiÛn del Centro BotÌn sea abierta, participativa y enriquecedora para todos, debemos entender la Cultura y el Arte con may˙sculas, de manera global para que ambas sean entendidas como motor de cambio y generadoras de riqueza.Desde ese entendimiento de la Cultura y el Arte como motor de cambio y desde el sentir, que ese entendimiento genera las m·s altas cotas de bienestar en sociedades avanzadas , vemos la implantaciÛn del Centro de Arte como la concesiÛn de un derecho de superficie, efÌmero y revisable, anclado en la BahÌa de la FormaciÛn, la Cultura y el Arte, donde como efecto aÒadido Ìntimo e inseparable hay una ciudad, capital de una regiÛn norteÒa, que es la proa de esos valores.Hay medios para ejercer y tutelar ese derecho. En el modelo de Ciudad que se avecina, todos nos jugamos mucho. La deficiencia en la informaciÛn inicial y de participaciÛn en lo p˙blico, no debe ser un handicap para establecer una colaboraciÛn deseable, fructÌfera y eficaz entre FUNDACION y CIUDAD.Para que la ciudad de la que hablamos, y su bello nombre, no sean subsumidas en el nombre de una entidad financiera de Èxito global, que respetamos, en la que confiamos y a la que se le otorga parte de ese timÛn, debemos exigir un mÌnimo regulatorio y de gestiÛn compartida, por el mero hecho de saber, que el suelo en el que se implanta, es el mejor de esta nuestra ciudad, y que ese suelo es de todos.La sostenibilidad de Èste modelo de ciudad nos lo demanda, las generaciones venideras nos lo exigir·n mientras San Emeterio nos vigilaÖARQUITECTO





