La indignación ciudadana por el avance de la crisis migratoria se volvió este miércoles en contra del propio equipo de gobierno de Santander. Lo que pretendía ser un acto institucional controlado por el Partido Popular en la plaza del Ayuntamiento se convirtió en un amargo trago para la alcaldesa, Gema Igual, que fue recibida y despedida entre atronadores pitos, abucheos y gritos de protesta mientras intentaba dar lectura al manifiesto oficial redactado por la Federación Española de Municipios y Provincias.
Sin embargo, el cambio de ubicac La multitud congregada rechazó de plano el tono institucional del texto y el intento soterrado del PP local de capitalizar y patrimonializar una movilización que exigía firmeza, control de fronteras y respuestas contundentes ante la invasión en la frontera sur.
Los intentos desesperados de varios concejales del equipo de gobierno, altos cargos municipales e incluso consejeros del Gobierno regional por arropar a la alcaldesa e imponer aplausos para acallar la pitada resultaron del todo inútiles. El clamor de los asistentes dejó en evidencia el creciente desgaste de la figura de Gema Igual y de la marca popular en la capital, incapaces de conectar con el malestar social de una ciudadanía que rechaza discursos tibios.
El episodio vivido a las puertas del Ayuntamiento deja una lectura política clara en la capital cántabra: la pérdida del control de la calle por parte del PP. El fracaso a la hora de instrumentalizar la protesta demuestra el rechazo ciudadano hacia una gestión municipal desbordada y constata que la paciencia de los vecinos de Santander con el Ejecutivo local se ha agotado.







