No nos queda más que agradecer los años pasados con “periodismo del bueno”, con comunicación con mayúsculas, sabiendo deleitarnos con la fuerza de los titulares a cinco columnas.
Seguro que a usted le ha podido pasar esta mañana, lo mismo que a mí, al tomar la primera taza de café del día. Si, hoy nos ha faltado algo en el desayuno. Algo que durante ocho años nos ha hecho compañía. Un periódico que ya venía advirtiendo hace tiempo que no podía seguir… Si, esta mañana encima de mi mesa faltaba uno de ellos, de los que me hablaba de Cantabria y me he sentido triste.
Escribo de El Mundo Cantabria, que ayer se despidió como “cese temporal” y ojalá que sea por el otro concepto de “temporal”, el que hace años azota sin piedad al sector de la información.
El caso es que no nos queda más que agradecer los años pasados con “periodismo del bueno”, con comunicación con mayúsculas, sabiendo deleitarnos con la fuerza de los titulares a cinco columnas.
Al mando de un grupo de jóvenes profesionales Félix Villalba , un ya clásico del periodismo cántabro, ya que ocho años dirigiendo un medio como él lo ha hecho, te hacen entrar en la historia de la comunicación de Cantabria. Sabio manejador de equipos y sobre todo buscador discreto y fiel cumplidor de palabra, para llegar a impactar en “la primera” con información rigurosa y contrastada.
La pérdida de un medio de comunicación, en esta sociedad de la información, tiene que hacer mella hasta en sus más directos rivales, que no competencia pues esta necesita de sus referentes para mejorar día a día y así todos los días. No, no creo que ningún profesional se haya alegrado.
Vamos navegando por un depósito de proyectos que no llegaron, de realidades gruesas y con peso que ya no pesan, todas embarrancadas en un fangal sin esperanza. La crisis ha acabado con nuestra capacidad de asombro. Ayer fui yo, hoy eres tú y mañana puede ser el que menos esperes o el que más te duela.
En el periodo de vida del medio que nos ocupa, su director ha hecho las cosas como sólo un profesional de verdad sabe hacerlas. Ha logrado que en muchas ocasiones se repitiera la pregunta: “¿Has visto lo del Mundo?”, consiguiendo lo más difícil y es que al verlo no dudaras de la veracidad de lo contado.
Con la seguridad de que “lo bueno permanece” ya que el futuro premia siempre a los mejores, seguiremos meneando este día intentando echar calderos de optimismo a nuestro estado de ánimo maltrecho



