Programa escénico Itinerarte del Gobierno de Cantabria. La Machina presentará sus espectáculos «La sucursal» y «El niño erizo»
San Vicente de la Barquera y Santoña, serán próximas localidades que acogerán el programa escénico Itinerarte del Gobierno de Cantabria. La Machina será la encargada de llevar dos espectáculos a dichos municipios, mañana viernes 5 presentará «La sucursal» en el Auditorio Municipal de San Vicente de la Barquera a las 20:00 horas. El sábado 6 el Teatro Casino Liceo de Santoña, acogerá la producción destinada al público infantil «El niño erizo» a las 19:00 horas.
«La sucursal» aborda un asunto que está en la calle y a la vista de todo el mundo: la esclavitud disfrazada de mendicidad. No es una obra de tesis, es una metáfora de la explotación, que se expone con unas buenas dosis de humor negro y un cierto sarcasmo vil y canalla, para que el espectador reflexione entre compases melancólicos de música de acordeón. Tres personajes que se desenvuelven en los márgenes de la vida, desheredados de la fortuna, olvidados de la historia. Tipos escapados de la pesadilla de la sociedad del bienestar. Teatro de la desolación salpicado, eso sí, permanentemente con una abundante ración de humor ácido. El autor es Isaac Cuende, y está interpretada por Fernando Madrazo, Luis Oyarbide y Alberto Sebastián
OriginaldeDiana I. Luque, interpretada por Patricia Cercas y Fernando Madrazo y dirigida por Francisco Valcarce, «El niño erizo» se basa en los cuentos populares que han sido tradicionalmente una de las principales vías de transmisión de los valores morales y culturales de una generación a otra, ya que, a través de analogías, los niños se enfrentan a sus inquietudes y sus miedos. Por este motivo, La Machina ha rescatado y contextualizado en nuestro tiempo uno de los cuentos menos conocidos del folclore popular alemán, «Juan, mi erizo», recopilado por los Hermanos Grimm. A través de las experiencias vividas por Juan, el protagonista, un ser mitad niño mitad erizo, invitamos a niños y adultos a reflexionar sobre la necesidad de valorarse a uno mismo y a los demás, de encontrar el valor de la diferencia y también de aquello que nos asemeja. Se trata, en suma, de abordar dichas cuestiones desde la comicidad y la ironía, pero también desde la maldad ingenua propia de los niños; entreteniendo y, al mismo tiempo, fomentando el aprendizaje de valores positivos.





