Tacha de «Hipocresía del PP de Santander» cuando afirma, por boca del alcalde, que la decisión adoptada, la apertura comercial libre en todo el término municipal entre el 15 de julio y el 15 de septiembre, es la más beneficiosa.
El Gobierno de España ha decidido que la atención comercial al turismo no está garantizada en la actualidad en numerosas localidades españolas, por lo que decretó que algunas ciudades fueran catalogadas bajo la denominación de “zona de gran afluencia turística”, lo que obliga a delimitar un perímetro y un periodo de aplicación de la libertad de apertura comercial que dicha categoría exige. Para muchos esta decisión no es más que el resultado de la presión del lobby de la gran distribución y, francamente, nos parece una lectura adecuada. “Nos gustan las decisiones frontales y valientes; las decisiones disfrazadas, como la que se presenta, no tienen nada que ver con nosotros ni con la política sin complejos que llevamos a la práctica”, afirma el portavoz magenta regional Román San Emeterio-Pedraja.
En cualquier caso, bajo el paraguas de un decreto sobre el turismo sólo puede resolverse aquello que concierne directamente al turismo, y con esta medida lo que se está consiguiendo de hecho no es que el turismo esté mejor atendido comercialmente en Santander (la periferia de la ciudad en la que se encuentran los centros comerciales es poco visitada, seamos honestos), sino que la población de la capital de Cantabria y de toda su zona de influencia, pueda contar con más domingos de apertura al año para hacer sus compras. Este es el quid de la cuestión.
Por eso tenemos que ser rigurosos.Nos sorprende que nadie haya dicho que la primera quincena de septiembre no es de gran afluencia turística en Santander. Nos sorprende que si la primera quincena de julio no le parece “veraniega” al PP santanderino sí se lo parezca la primera quincena de septiembre, esa quincena de apertura de todos los cursos. Nos da que pensar y nos parece sospechoso. Seguramente tiene más que ver con las posibilidades de hacer más caja las grandes superficies con la “vuelta al cole” que con las rebajas de verano.
En cualquier caso UPyD Cantabria estima que lo verdaderamente beneficioso para Santander sería contar con una política comercial impulsora que el PP no ha visto como prioritaria; una estrategia que, con la indispensable colaboración de los comerciantes (que están obligados a reinventarse y adaptarse a los tiempos), lograra hacer del centro de la ciudad un lugar verdaderamente atractivo durante los meses gran y pequeña afluencia turística, algo que nos beneficiaría a todos.Porque si la ciudad es atractiva para sus habitantes (éste debe ser el objetivo) lo será más fácilmente para sus visitantes.
La decadencia del comercio en la ciudad no es ajena a la propia decadencia física del centro de Santander y ha de ser abordada conjuntamente con decisiones a corto, medio y largo plazo. Decisiones que deberán abordar la movilidad de las personas, la renovación del centro, tanto sus calles como sus edificios (lo que permitirá aumentar la población de la zona del centro urbano, muy desaprovechada a pesar de ser la que mejores y más completos servicios puede ofrecer). Y hará falta también que el comercio evolucione y se adapte a unos tiempos en los que los hábitos de compra tanto han cambiado.
En la actualidad el pequeño comercio en Santander puede abrir sin limitación horaria cualquier día de la semana, pero la realidad es que esa libertad de horario se queda en el papel en la mayoría de los casos. Y aquí todos tienen trabajar con un objetivo común, salvando las diferencias que motivan la atomización de los representantes del pequeño comercio. Basta con darse un paseo por algunas ciudades europeas un sábado por la tarde –o a veces algunos domingos por la mañana-, para ver que en Santander hemos perdido el tren de la animación de nuestro centro, y se nos ha escapado, de momento, buena parte de la riqueza que puede generar.





