Un pago de Syed a los jugadores coincide con un préstamo de Inmoarrabi. Ali decía que a su familia le gustaba cobrar lo suyo y no deber dinero. Si el empresario indio era un testaferro, era uno potente pues abonó
4 millones
©EL MUNDO CANTABRIA/JESÚS LASTRA SANTANDERDespués de detallar las relaciones entre el expresidente del Racing de Santander Francisco Pernía y los miembros del Gobierno de Cantabria PRC-PSOE, así como sus actuaciones en torno al club verdiblanco hasta 2009, el empresario Jacobo Montalvo Vijande explica en la segunda parte de la entrevista concedida a EL MUNDO cómo vivió la venta del equipo a Ahsan Ali Syed y analiza la situación actual de la entidad, inmersa en pleno proceso de ampliación de capital.
Dado que buena parte de la conversación es susceptible de incluirse en la causa que investiga el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) a raíz de la querella de Cantur en la que está imputado, los abogados del expropietario racinguista permanecen a su lado durante el encuentro.
Pregunta.- ¿Cuándo decide vender el Racing?Respuesta.- Cuando noto que el club me empieza a superar a nivel económico y creo que hemos sido capaces de encontrar a una persona que lo impulse con mayor solvencia.P.- ¿Se refiere a Ali Syed?R.- Así es.P.- Pero, ya había encargado buscar comprador antes del empresario indio…R.- Sí claro, pero la mayoría de posibles inversores eran friquis o no tenían un duro. El tema de Ali Syed me hace mucha gracia, parece que ahora vino en chancletas. Llegó a Santander con plena aceptación y el despliegue que todos vimos. De hecho, si en el último momento llego a echar abajo la operación me hubiera tenido que ir a vivir de Aranda de Duero para abajo. Eso lo sabe la gente, acuérdense del jet privado, los Mercedes, las visitas a los políticos… Aparte de eso, nadie viene a Santander a tirar cuatro millones de euros.P.- ¿Ya sabe que el avión privado de Syed pertenecía a Credit Suisse?R.- Sí, porque se lo embargó.P.- Me refiero a la matriculación días antes de venir a Cantabria. R.- Bueno, pero podía ser de la compañía Malasian Airlines, por ejemplo, esa no es la cuestión. ¿Quién abonaba la gasolina? ¿Quién hacía ese despliegue? ¿Quién pagó a Hacienda, al Gobierno y a Dumviro? Aparte, cuando uno pide informes de solvencia todo queda claro. Este señor tenía negocios en Brasil, en la industria maderera. Era prestamista, ya nos dijo que a su familia lo que le gustaba era cobrar lo suyo pero no deber dinero a nadie. De hecho, a Ángel Agudo le preguntó por qué tenía que pagar a plazos, que él lo quería abonar todo de una tacada.Pisó el despacho de todos los consejeros, yo en el momento en que firmé la compraventa desaparecí.P.- ¿Por qué antes de la opción de Ali Syed dio a Serafín Trápaga –consejero hasta hace semanas cuando dimitió en plena ampliación de capital– la exclusiva para localizar un comprador?R.- Porque previamente la había tenido Credit Suisse, me cobraron 120.000 euros y no hicieron nada.P.- ¿Trápaga era un hombre de confianza suya?R.- Sí, lo era y es porque es amigo mío. Él tenía una empresa de correduría de seguros y se relacionaba con distintos inversores, y le pedí que preguntara si habría posibilidad de colocar el equipo.P.- ¿Qué papel tuvo el hijo de Francisco Pernía, Pablo, en la operación de Zúrich entre Syed y usted?R.- Un papel muy destacado. Él estaba al tanto de todos y cada uno de los movimientos que se iban produciendo, tanto en los contratos como en los vaivenes de la operación.Aparte de que la firma que me llevaba jurídicamente en la operación, Deloitte, le tenía en nómina.P.- A propósito de Deloitte, ¿le consta que se hayan pagado a la empresa entre 1,5 y dos millones entre 2010 y 2011?R.- No lo sé, imagino que figurará en las cuentas pero no el detalle. Sí ha sido sorprendente que en el Racing se hayan pagado cantidades ingentes de dinero por asesoramientos externos y profesionales independientes. Se llegó a cuadruplicar el gasto en relación a los años en que militábamos en Primera División. Por no hablar de la época presidida por Ángel Lavín, se gastó más en abogados que en jugadores.P.- El dinero que prestaba Inmoarrabi, ¿en qué se invirtió?R.- Para mí es un enigma. Tengo mi teoría. Por dar una pista, cuando Ali Syed anunció, a través de Francisco Pernía, que se iban a pagar todos los salarios atrasados, que sumaban dos millones de euros, al final sí que apareció un cheque por esa cantidad para hacer frente a los abogados. Numéricamente sí que coincide con lo prestado por Inmoarrabi, pero la verdad es que lo desconozco.P.- ¿Entonces era Syed un testaferro? R.- ¿De quién? Hombre un testaferro potente, porque abonó cuatro millones. ¿Que tal vez tuviera un Plan B? Casi no tengo duda. Se llevaba muy bien con la Familia Real de Bahrein, iban a asistir con asiduidad a El Sardinero.Presumo que tenía una operación para dar el pase al producto y no le salió. Ante eso debió de decir «aquí me paro y no pierdo más».P.- En su solicitud ante el TSJC para que se impute a Pernía le sitúa por primera vez como «comprador» del Racing en Zúrich en enero de 2011. ¿No se dio cuenta de esa circunstancia entonces?R.- [Los abogados matizan, trasrepasar el escrito, que esa fue una conclusión suya, no directa de su representado.] Lo leí de pasada, pero lanzo un guante a favor de mis abogados. Yo no sé si como comprador, pero de toda la operación de venta a Syed, ¿quién ha sido el único beneficiado? El Gobierno no cobró, lo que yo percibí me lo gasté en abogados y Francisco Pernía asumió el control omnímodo sobre la entidad. Puso a su marioneta Ángel Lavín y se ha demostrado que ha desviado del Racing una cantidad mínima de cinco millones, que podría ser superior.P.- Pero usted recuperó el equipoliberado de la deuda con la Administración.R.- Sí yo no me hubiera preocupado en gastar tiempo y recursos económicos en recuperar el equipo hoy no habría Racing. Lo recupero e intervengo para cambiar el Consejo de Administración de Lavín por uno que tenga pies y cabeza.P.- ¿Cree entonces que Francisco Pernía pudo articular él solo la operación de Zúrich?R.- Solo no. En compañía de otros, pues hay que estar bien asesorado y saber cada paso que se da. Pernía no tiene conocimientos jurídicos suficientes para armar en solitario una actuación de ese calado.P.- ¿Sospecha de quién le ayudó?R.- Sospechas ninguna. Le asesoró en primer lugar su hijo, que trabajaba en Deloitte, la firma que me asesoraba a mí como vendedor. Francisco Pernía tenía consecuentemente perfecto conocimiento de todos mis movimientos y estrategias, salvo a qué hora me levantaba y acostaba.P.- ¿Cómo fue su primer encuentro con Syed en Madrid para negociar la venta?R.- Me lo trajo Credit Suisse. Fue curioso, pues cuando yo les había encargado buscar inversor nunca localizaron a nadie durante dos años a pesar de pagar 120.000 euros. Heritage Capital –la empresa de Serafín Trápaga– iba a comisión en función del precio final, por lo que establecí un mínimo de siete millones y un máximo de 20. Recuerdo que le estábamos esperando Pernía y yo en mi restaurante de Madrid para comer, pero al final llegó a las seis. Nuestra sorpresa fue que, con alimentos preparados, dijo que él no tenía hambre. Nos prohibió tomar jamón y bebernos una cerveza. Era una personalidad muy arrolladora. Hablamos del precio, 15 millones en total para cubrir lo del Gobierno también. Lo que ya nos pareció de ciencia ficción fue que esa misma noche quería aterrizar en Santander con su jet. Quedó aplazado para unos días después.P.- Estuvo entonces Syed en Santander mucho antes del famoso día de la firma de contratos…R.- Sí, conmigo al menos una vez, visitando las instalaciones del equipo y la ciudad.P.- ¿Tuvo aparte de la del indio alguna oferta seria para traspasar sus acciones?R.- Seria no. No lo suficiente como plantearlo siquiera al Gobierno regional.P.- A Santiago Díaz el Ejecutivo le compró el Racing por 16 euros y asumió los vencimientos bancarios pendientes, ¿usted se sintió discriminado en comparación?R.- Santiago Díaz es Santiago Díaz, el Gobierno anterior es el Gobierno anterior y yo me siento como me siento. No discriminado, pero sí un poco abandonado. Creo que el Racing está desatendido desde la Administración.No me refiero a inyectar dinero, sino a potenciar esa marca tan importante para la región.P.- En 2014 logró recuperar la propiedad de la entidad, ¿conoce al administrador judicial de WGA Onur Arslan?R.- Directamente, no. No lo conozco.P.- Y con José Gabriel Sainz de la Maza, cuyo despacho de abogados logró traer a Arslan desde Amsterdam a Santander para propiciar el cambio en el Consejo del club en enero, ¿qué relación tiene?R.- He estado una vez con él en su despacho.P.- ¿Es cierto que Ignacio Arroyo, el otro hombre que acudió a Amsterdam para hablar con Arslan, se ofreció a representarle en la querella de Cantur?R.- Tal cual, no. Se interesó por el tema y cómo lo veía. Estuvimos comentándolo como una conversación entre letrados.P.- ¿Por qué no vendió el Racing a los exjugadores por un millón de euros?R.- Porque para mí fue una oferta más de palabra que seria. Cuando en un contrato no aparece la parte que compra ya me importa menos la cuantía de la operación. No sabía a quién se lo iba a vender ni quién me lo iba a pagar.P.- ¿Y por qué vendió luego al Consejo sus títulos por un euro después de todos los gastos incurridos para recuperar el equipo?R.- Yo vine aquí a salvar el Racing y no a matarlo. El equipo estaba claro que necesitaba un movimiento de regeneración, para que el racinguismo aunque suene utópico tenga la posibilidad de hacerse con las riendas de la entidad. Tal y como aprieta Hacienda, si no hubierahecho ese gesto el Racing estaría muerto. Ahora está en respiración asistida.P.- ¿Hay opción de que el equipo vuelva a su poder tras la ampliación de capital?R.- Naturalmente podría, con ayuda de terceros, pero los movimientos casi tsunamis surgidos acerca de un eventual nuevo comprador que se quede con la mayoría o que me quede yo con el poder parece que no sientan muy bien.Eso es una pésima carta





