Actuación: WIENER KAMMEROCHESTER
Género: Concierto orquesta de cámara
Director: NAREK HAKHNAZARYAN (VIOLONCHELO)
Autores MOZART, CHAIKOVSKI, DVORAK
Sala: Argenta
Crítica: Sin duda un regalo de la programación este concierto de la Orquesta de Cámara de Viena, con un sonido sinfónico con esa cadencia y brillantez de los conjuntos alemanes, fieles traductores de los grande compositores románticos.Con con el cumplimiento de ochenta años de vida, sin duda su norte es y lo demuestra en cada concierto, que la selección de músicos no es al azar, imperando la calidad ante todo.Ahora dirigida por un portento, el violonchelo, Narek Hakhnazaryan, compartiendo en esta gira, doble misión, la de interpretar y dirigir.
Acaparador de los más prestigiosos galardones, entre ellos el destacado sobre todos, el primer premio y medalla de oro en el XlV Concurso Internacional Chaikovski. Además de estar apadrinado, nada menos que por, Rostropovich, el maestro de maestros del violonchelo, que por cierto cerró, con una actuación suya, tras buscarse una estrella que supliera para clausurar el FIS, en la Plaza Porticada a, Leonard Bernstein, director de la Filarmónica de Nueva York y compositor, entre otras obras del músical, “Wes Side Story”, que enfermó y falleció posteriormente.
Por tanto estamos ante un gran virtuoso con solo 37 años.Una mezcla interesantísima, con él concurso de tres compositores, Mozart, Chaikovski y Dvorák, presentado al público por auténticos especialistas y un violonchelista de excepción. Para abrir boca, Mozart, con los 14 músicos de la orquesta. O como empastar a más de diez solistas, bajo la batuta de quien luego con la interpretación de, “Variaciones sobre un Tema Rococó” tomo el violonchelo, inventándose un sonido dulce, con variación de tonalidades, en un juego brillante, solo comparable a la del compositor ruso. Luego, resultó curioso que el director instrumentista, que no fue renuente en propinas, realizará una en el descanso, cosa que suelen hacer los solista cuando antes del descaso, ha participado en un concierto sinfónico. El que no protagoniza ello, son los directores como en este caso. Una propina nuevamente con firma igualmente de Chaikovski, que después de escuchar al violonchelista armenio opinamos la autoría de un especialista.
La segunda parte estuvo dedicada a “Sonata para Cuerda” de Antón Dvorak. Una obra de gran dificultad, de belleza extrema, en la que elementos de la orquesta se vuelve a convertir en momentos, en auténticos solistas.


