Hay cientos de salmos coránicos y hadices instando a los musulmanes a la guerra y enalteciendo el valor para luchar. ¿Significa todo esto que el islam es una religión que impide que los hombres libren una guerra?
Aquéllos que no saben nada del islam pretenden que el islam persuade contra la guerra. . Los que lo dicen son estúpidos.
El islam dice: ¡Matad a todos los infieles al igual que ellos os matarían a vosotros! ¡Matadlos, clavadles la espada y dispersad sus ejércitos!. Hay cientos de salmos coránicos y hadices instando a los musulmanes a la guerra y enalteciendo el valor para luchar. ¿Significa todo esto que el islam es una religión que impide que los hombres libren una guerra?Escupo a esas almas necias que hacen tal afirmación.Ayatolah Jomeini. (1.902-1989)
Lamento los insultos, pero son de Jomeini, no míos, y parecían destinados a desmentir a los que se empeñan en vendernos que el Islam es una religión de paz y tolerancia infinita, como si las demás no lo fueran también. Además, según he podido comprobar personalmente, tenía razón el Ayatolah en lo relativo a los cientos de salmos coránicos que instan a los musulmanes a la guerra, es verdad, les he podido leer.
Ahora bien, lo que a nosotros nos interesa aquí es que esa llamada a la guerra no necesita provocación, es un medio útil para alcanzar una meta, cumplir un mandato específico, instaurar el islam como religión única sobre la faz de la Tierra, convertir esta religión, absolutamente liberticida, en la exclusiva y excluyente, por encima de cualquier otra consideración.
Este encargo lo tiene todo aquél que sea musulmán. Lo que les diferencia entre ellos es que los salafistas y yihadistas se lo toman al pie de la letra, y les parece conveniente y lícito matarnos por lo escrito hace trece siglos, ahora, pero en pleno siglo XXI.
Los demás musulmanes también pretenden la religión única, pero de forma pacífica, de ahí su respetabilidad, aunque no conviene olvidarlo, igualmente tienen encomendado alcanzar ese objetivo final.
Somos incapaces de comprender ésto con nuestro esquema intelectual occidental, y tendemos a pensar que detrás del terrorismo de guerra islámico, debe haber causas económicas, geoestratégicas, de control del comercio mundial, etc., o que se trata de una reacción por la tremenda torpeza que fue invadir Irak o poner pie en Afganistán. Pero no.
Es un hecho que el terror islámico es anterior en varios años a esas invasiones. Recuerden, por ejemplo, que el primer atentado islamista en España se remonta al año 1985, en el que un malnacido, aspirante frustrado a ser considerado un ser humano, Mustafá Setmarian (su nombre de guerra actual es Abu Musab Al Suri), que años después escribió la “biblia” del yihadismo internacional, “Llamada a la resistencia islámica global”, reventó el restaurante El Descanso en las cercanías de Madrid, donde 18 españoles perdieron sus vidas.
No, ninguno de aquéllos motivos les mueve, sólo la razón religiosa, y para eso no estamos preparados. Y esa razón religiosa determina, por ejemplo, que 120.000 iraquíes, de religión no musulmana, en este caso cristiana, hayan tenido que huir hacia el norte, al Kurdistán.
Esos 120.000 son los coptos, que llevaban viviendo allí, en la zona de Mosul, nada menos que ¡ 2000 años ¡. Es decir, esa comunidad vivía allí 1400 años antes de nacer Mahoma y de fundarse el Islam. Por primera vez en 2000 años no hay infieles en Irak, en la zona de Mosul ya no hay cristiano coptos.
Es decir, nada tiene que ver la actuación del terror islámico con sucesos actuales, sino con cosas escritas hace 1300 años.Y nuestros muertos del 11 M y los franceses del viernes 13, lo son por el simple hecho de ser infieles, es decir, por el simple hecho de no ser musulmanes, y además por tener libertad de conciencia y de expresión, lo peor de lo peor para esta gente.
Quieren instaurar un Califato Global, un gobierno mundial teocrático para imponer las normas del islam primigenio. Su extremada e inhumana crueldad, sólo comparable a la desplegada por Hitler y Stalin en Europa, la justifican argumentando que la decapitación de prisioneros, la lapidación, o la amputación de miembros, son actuaciones correctas, ya que en su tiempo el mismo Profeta las realizó o permitió. Y lo malo es que dicho dato es rigurosamente cierto según todos los biógrafos musulmanes.
En este punto también tendemos a aplicar nuestro esquema occidental al personaje. Es decir, presumimos que al ser un profeta, el creador de una religión, era un ser con una dimensión exclusivamente espiritual. Pues en esto también erramos, ya que Mahoma fue también un líder militar de primer orden, que participó en ¡88 batallas!, todas encaminadas a imponer su religión.
Como se ve, quienes se han declarado enemigos nuestros se mueven por impulsos vitales y mentales puramente irracionales, por lo que su recuperación o rehabilitación para volver a ser seres humanos es imposible a través del diálogo, planes de comprensión mutua, concienciación, etc. Para ellos el asunto es muy simple, nosotros somos infieles, luego nos tienen que eliminar y punto, no hay más que pensar.Y son, además, los terroristas perfectos, porque tienen una total y absolutamente carencia de miedo a ser detenidos, a ser condenados a largas penas de cárcel, no les importa. El día que actúan procuran que sea el último de su vida. Están persuadidos y plenamente convencidos que ese día, matando infieles, logran el Paraíso, porque, repito, su exclusiva motivación es su religión.Este fanatismo no atiende a razones, y realmente, según su lógica, nada tenemos que ofrecerles que pese tanto en la balanza como un Paraíso.
Pero la cuestión es que éstos ya están entre nosotros, en nuestras ciudades, en nuestros barrios, y les estamos permitiendo recibir aliento espiritual en los 98 centros de culto islámicos fundamentalistas que hay en España. Son una inmensa minoría entre los 1.264 centros musulmanes abiertos, pero suficientes para que no estemos tranquilos.
No podemos ser tolerantes con los intolerantes y no debemos permitir la predicación de propuestas manifiestamente inconstitucionales y vulneradoras de los derechos humanos en nuestro territorio, y debemos entender que no estamos para renunciar a nuestros principios en nuestra propia casa.
Nuestra lucha no está en Siria ni Irak, sino aquí mismo. Y debemos aislar a este derivado de la raza humana del resto de musulmanes pacíficos, y cerrar sus tinglados. Y a los que no nacieron españoles privarles de nuestra nacionalidad por traicionar nuestros valores constitucionales y expulsarles de nuestro territorio. Y los que sean por naturaleza españoles debemos usar las medidas de seguridad previstas en nuestro Código Penal, y ampliar nuestra plantilla de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad especializadas en terror islámico, pero ya, con urgencia.
Nuestra legítima defensa está aquí, en España, y también consiste en ilustrar a nuestros ciudadanos de cómo son quienes se han autoproclamado enemigos nuestros, porque nadie se ha preocupado de enseñárnoslo. Necesitamos que todo español sepa más de quien ha decidido que matarnos es su camino de santidad.Toleremos sólo a quien nos tolera. Empecemos ya.



