Pues eso: que esta campaña, o lo que sea, me sigue aburriendo, y promete seguir haciéndolo. A ver qué pasa dentro de veinte días. Nada más y nada menos que veinte días.
Así las cosas, a finales de esta semana comienza oficialmente la campaña electoral en España.Rajoyla inaugurará en Zaragoza, parece que sin el verdadero candidato (ya sé que el candidato parece Rajoy, pero no),Arias Cañete, compartiendo atril, porque, desde que se mostró partidario del trasvase del Ebro, el ex ministro de Agricultura no es demasiado bienquisto, me parece, en Aragón. Es lo que tiene la política doméstica, que se antepone a las grandes cuestiones europeas.Estamos a veinte días y Rajoy piensa más en cómo vender las buenas noticias económicas que anuncia que vienen que en telefonear a esa pesadilla llamadaArtur Mas. Veinte días, y me parece que Rubalcaba se preocupa en mucho mayor medida de cómo y por dónde van a ir las primarias de su partido -qué error, según mi criterio, no haberlas hecho ya-que en reiterar sus ofertas de pacto para reformar la Constitución, fortalecer un acuerdo sobre fomento de empleo juvenil o formar un frente común para que España ocupe un lugar más preeminente en la Unión.Veinte días de lo que puede ser el comienzo de una nueva etapa para España, para Europa, para el mundo, y no hay más declaraciones novedosas procedentes de los candidatos que los ataques de sal gorda o las consabidas fotografías de los candidatos visitando mercados, mitineando ante los convencidos que, con obediencia militante, llenan las salas -pequeñas-donde los actos se celebran o zampándose, tocados con la banda y la boina de cofrade de turno, un típico producto regional. Perdone el aparente desvarío, pero siempre me he preguntado qué bromas harían nuestros políticos, tan serios, si tuvieran que acudir, comoObama, a pronunciar un discurso desenfadado e inteligente ante la Asociación de Corresponsales en la Casa Blanca.Pues eso: que esta campaña, o lo que sea, me sigue aburriendo, y promete seguir haciéndolo. A ver qué pasa dentro de veinte días. Nada más y nada menos que veinte días.
«Queee viiiiva Eeespaña…»-El blog de Fernando Jáuregui: ‘Cenáculos y mentideros’>>





