La octava ola sigue avanzando en ‘silencio’ en un país sin restricciones con las subvariantes de ómicron en aumento.
Después de poder quitarnos lamascarilla de manera obligatoriatanto en exteriores como en interiores a lo largo de la primera parte del año, este verano regresa el debate sobre su uso.
Y es que los datos epidemiológicos no pueden ser más negativos, por mucho que parece que elcoronavirusestá provocando unaenfermedad menos graveque en anteriores oleadas.
El Gobierno está sufriendo importantes presiones de algunas regiones para volver al uso de lamascarilla obligatoria, al menos en interiores y en determinadas ocasiones y lugares masificados.
Desde que en abril se retirase la obligatoriedad de su uso en interiores, la proliferación de las últimas variantes del virus ha generado una incidencia acumulada de contagios muy preocupante.
Elúltimo informe de Sanidadhablaba de 1.135 casos por cada 100.000 habitantes, y este dato sólo se refiere ahora a personas mayores de 60 años, por lo que se sospecha que sería mucho mayor teniendo en cuenta la población general.
Ese informe dejó 71.818 nuevos contagios y otros 148 fallecidos, y aunque parece que el ritmo de transmisión del virus se ha ralentizado en las últimas actualizaciones de Sanidad, preocupan las altas cifras, que ya se traducen en saturación hospitalaria, sobre todo en atención al enfermo, no tanto en ingreso a planta o UCI.
Las tasas más elevadas se registran en La Rioja (1.902), Madrid (1.693), Extremadura (1.553), Castilla-La Mancha (1.528), Canarias (1.371), Galicia (1.296), País Vasco (1.259)…
Mientras, la postura de Sanidad es firme por ahora: la ministra de Sanidad,Carolina Darias, descarta el regreso de las restricciones o el uso obligatorio de la mascarilla en interiores.
«Estamos en una situación demayor circulación del virus, pero no así, dicho con prudencia, una mayor gravedad»,afirmaba Darias en una entrevistaen ‘Espejo Público’ el miércoles.
Por su parte, los expertos recuerdan que estos datos ni siquiera son reales, pues ya no se cuantifican todos los positivos como antes y la incidencia real es mucho mayor.
Laoctava olasigue avanzando en ‘silencio’ en un país sin restricciones con las subvariantes de ómicron en aumento. Peligra el verano en algunos puntos pero la población, por ahora, sigue demostrando que quiere seguir adelante y dejar atrás el fantasma pasado de la pandemia.
El problema es que, a pesar de las altas tasas de vacunación, las nuevas variantes, sobre todo BA.4 y BA.5, subvariantes de ómicron, sonmucho más transmisibles y presentan un mayor escape vacunalque su predecesora omicron.





