«La unidad suma, nos hace más fuertes y nos permite avanzar de manera más sólida», subrayó Mas, que insistió que el Estado quiere «divididos» a los soberanistas.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, reclamó ayer la «unidad» de los partidos soberanistas porque, en su opinión, es «lo que más teme el Estado». En su discurso de fin de año, no desveló si habrá adelanto electoral, pero dijo que «en las próximas semanas se deberán adoptar nuevas decisiones complicadas y no exentas de riesgos». Mas quiso trasladar a los catalanes, en su mensaje institucional, unas «breves reflexiones» sobre el momento «decisivo» y «trascendente» que, a su juicio, vive Cataluña, con cambios «importantes» tanto a nivel político como económico.
«La unidad suma, nos hace más fuertes y nos permite avanzar de manera más sólida», subrayó Mas, que insistió que el Estado quiere «divididos» a los soberanistas. Tras afirmar que el 9-N estuvo «lleno de obstáculos», ante los que no dudó en asumir «personalmente» las decisiones que creía más «adecuadas», indicó que también lo hará «en los próximos pasos» que deberá afrontar. «Es mi responsabilidad como president, no huir de las decisiones, por difíciles que puedan ser», resaltó.
Mas reprochó al Gobierno que un «ejercicio de democracia» como el del proceso participativo del 9 de noviembre, que debería ser el de «normalidad y no la excepción», haya terminado en querellas, en lugar de invitar al diálogo y a la negociación. En su intervención, también aludió a la transparencia y a las buenas prácticas en la administración y, aunque sin citar ningún caso de corrupción en concreto, llamó a «combatir» las irregularidades, a exigir «responsabilidades» cuando las cometa un gobernante o servidor público y a gestionar los recursos públicos «con el mismo cuidado que si fuesen nuestros». Asimismo, se refirió a la situación económica, que dijo camina «en la buena dirección», y confió en poder confirmar y acelerar esta tendencia a lo largo del nuevo año.
El presidente de CiU en el Parlament, Jordi Turull, coincidió con las palabras que Mas lanzó en su tradicional discurso de fin de año. «La unidad tiene efectos multiplicadores, nos hace avanzar más rápido, y en estos momentos de enorme esperanza pero también de enormes dificultades es una lección a tener en cuenta de cara al futuro y en todos los ámbitos», sostuvo Turull en un comunicado tras emitirse el discurso del presidente catalán.
Mientras, el líder de ERC, Oriol Junqueras, reclamó ayer a Mas que convoque elecciones «lo antes posible», y que posponga la negociación de los presupuestos de 2015 para el mes de mayo o junio para lograr unas cuentas ya adaptadas a la hoja de ruta hacia la independencia.
El conseller de Presidencia, Francesc Homs, reclamó «más generosidad» y «menos exigencias» en las filas soberanistas para poder llegar a un acuerdo para celebrar elecciones plebiscitarias, aunque insistió en que después de las fiestas navideñas se conocerá la decisión del presidente.
Todos los diarios coinciden en la apelación de Mas a la unidad de los soberanistas.EL PAÍSdice que «Mas se resiste a convocar elecciones y reclama unidad a Junqueras». «Mas urge a ERC a la unidad», titulaEL MUNDO.EL PERIÓDICOseñala que «Mas pide unidad sin despejar la incógnita sobre las elecciones». Por su parte,LA VANGUARDIArefleja que «Mas apela a la unidad y reivindica su liderazgo al frente del proceso».LA RAZÓNresalta que «Mas promete más vértigo y más riesgo dentro de ‘pocas semanas'».
Desde otra perspectiva,ABCdestaca que «los presidentes autonómicos apelan a la unidad frente a la deriva de Mas». Al respecto, la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, afirmó que «el reconocimiento de la diversidad no puede ser excusa ni para privilegios ni para discriminaciones». En su mensaje de fin de año, Díaz, subrayó que «es tiempo de sacar Andalucía y a toda España adelante».
Por su parte, el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, apeló al consenso entre la izquierda y la derecha e invitó a Podemos a «incorporarse al espíritu de la Transición» en lugar de «faltar a la memoria». El presidente de la Generalitat valenciana, Alberto Fabra, pidió adaptarse a «los nuevos tiempos», pero sin «retroceder a épocas superadas». En su opinión, «no es momento para una revolución». Mientras, el presidente de La Rioja, Pedro Sanz, consideró que la irrupción de nuevas fuerzas es algo «efímero». El presidente del Gobierno balear, José Ramón Bauzá, resaltó que 2015 tiene que ser el año de «la salida definitiva de la crisis».
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