Obama y Castro llegaron a Panamá la noche del jueves (madrugada del viernes en España); aterrizaron con media hora de diferencia en los dos aeropuertos dispuestos
Con todas las miradas puestas en los presidentes deEstados Unidos,Barack Obama, yCuba,Raúl Castro, que ya hablaron por teléfono el jueves, la histórica VIICumbre de las Américasse inició en la noche del viernes en el centro de convencionesAtlapade la ciudad dePanamá. A la ceremonia inaugural y la cena de Estado con los 35 mandatarios y sus esposas, al esperado encuentro entre esos dos presidentes para sellar la nueva relación entre ambos países, precedieron varios foros que mostraron tanto las desigualdades del continente como unos enfrentamientos internos de cubanos y, aún más, venezolanos que llegaron a la calle.
Varios funcionarios de laCasa Blancarevelaron poco antes del inicio de la cumbre que Obama y Castro conversaron largamente por teléfono la noche del miércoles (madrugada del jueves, hora española). Horas después, el secretario de Estado de EEUU,John Kerry, y el ministro de Exteriores cubano,Bruno Rodríguez, protagonizaron, con el apretón de mano y una reunión de tres horas, el encuentro a más alto nivel en décadas entre los gobiernos de ambos países. Una reunión que ambas partes calificaron después de «constructiva» y «respetuosa». «Se han hecho progresos», resaltaron.
Por el contrario, las peleas entre chavistas y opositores que esgrimían pancarta de «SOS Venezuela» para «pedir apoyo a Latinoamérica» confirmaban que ese país, con el apoyo de los que forman el eje bolivariano, iba a ser la piedra en el zapato de una cumbre destinada a celebrar la incorporación de Cuba y la reanudación de sus relaciones con EEUU, anunciada en diciembre pasado. Apenas aterrizar, el presidente venezolano,Nicolás Maduro, montó un mitin en elbarrio del Chorrillo, incendiado durante la invasión estadounidense de 1989, señaló que «Estados Unidos debe pedirperdónaPanamáy América Latina» y se comprometió a «entregar la carta del comité de víctimas personalmente al presidente Obama, porque se tiene que indemnizar por aquella masacre».
No obstante, la mayoría de diplomáticos presentes en Panamá aseguraba que las fricciones entre Washington y Caracas no van a opacar e «plato fuerte» de la cumbre. Ni Obama ni Castro van a permitirlo.
A la espera de las dos sesiones plenarias y el retiro de jefes de Estado y presidentes de Gobierno, que constituirán este sábado el grueso de la cumbre, los primeros mandatarios en llegar a Panamá se distribuyeron ayer por los foros previos. El presidente estadounidense participó en el encuentro de empresarios, organizado por el Gobierno panameño y elBanco Interamericano de Desarrollo(BID), en el que coincidió con presidente anfitrión,Juan Varela, con el que antes se entrevistó, y otros gobernantes, como los de México,Enrique Peña, o Brasil,Dilma Rousseff.
Obama participó después en el foro de la sociedad civil, también junto a otros presidentes, entre ellos el de Uruguay,Tabaré Vázquez. En ese foro, cuya inauguración quedó truncada por el enfrentamiento entre cubanos de la isla y de Miami, el presidente estadounidense habló con disidentes cubanos y opositores venezolanos. Obama y Castro llegaron a Panamá la noche del jueves (madrugada del viernes en España); aterrizaron con media hora de diferencia en los dos aeropuertos dispuestos. Pero no iban a encontrarse hasta que el marco estuviera en su esplendor con la cumbre en marcha.
Además de la ansiada imagen de ese encuentro, era de prever que EEUU anuncie que deja de considerar a Cuba un patrocinador degrupos terroristasy que, por su parte, la delegación de la isla presente los avances de la zona especial deMariel, la nueva ley de inversión extranjera y un magnífico libro para promoverlas.
Frente a esas luces de celebración de la «reunificación del continente» en la cálida Panamá, las sombras airadas surgirán encabezadas por el presidente venezolano, Nicolás Maduro, que llegó cargado «con elespíritu de Bolívar» y nueve millones de firmas de apoyo frente a la «agresión imperialista». Por lo demás,Colombiapresentará los avances de su proceso de paz con la guerrilla,Boliviaexpondrá su demanda de acceso al Pacífico,Argentinabuscará más apoyo a la suya sobre lasMalvinas, mientras los países de Centroamérica -cuyos presidentes se reunirán con Obama en la única cita agendada—mostrarán planes de desarrollo para frenar la emigración a Estados Unidos.
La región debería cerrar brechas estructurales en materia productiva, educativa y de ingresos para avanzar hacia el desarrollo inclusivo y sostenible. «La desigualdad conspira contra las democracias», resaltó en dos de los foros paralelos la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL),Alicia Bárcena.





