¿Cuál es el alcance real del fenómeno de la corrupción política? Esta es la principal pregunta que se ha planteado el presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, en el encuentro El derecho frente a la corrupción
¿Cuál es el alcance real del fenómeno de la corrupción política? Esta es la principal pregunta que se ha planteado el presidente del Real Instituto Elcano, Emilio Lamo de Espinosa, en su intervención en el encuentro El derecho frente a la corrupción. La respuesta ha sido clara: «La corrupción deslegitima a los políticos y a la democracia».Y es que en la actualidad no deja de crecer el hastío que siente la opinión pública hacia los poderes públicos. Este fenómeno responde a que «en la corrupción política encontramos la quiebra de la confianza y una violación del mandato de la soberanía popular», ha explicado Lamo de Espinosa.
Sin embargo, «los casos descubiertos son una minoría, no sabemos las cifras negras ni se pueden estimar porque no hay estadísticas», comenta el presidente del Real Instituto Elcano. Pese a ello, no duda en explicar que nos encontramos en una «segunda gran oleada de escándalos de corrupción». Un serio fenómeno «con tendencia a expandirse» y que puede definirse como global por los diferentes casos acontecidos en países tan distantes como Estados Unidos, China o Alemania.
Lamo de Espinosa ha ahondado en cómo afecta la corrupción en España, donde ha destacado que «la corrupción se amplifica porque se incorpora a la lucha partidista» y donde «el poder corrompe y más si se tiene mucho tiempo».El peligro de la corrupciónEl presidente del Real Instituto Elcano ha declarado que «el mayor peligro que presenta la corrupción es el proceso de desmoralización pública que conlleva» y es que las encuestas en España lo dejan claro: los partidos políticos cada vez están peor valorados.Entre las consecuencias directas de esta «cultura de desconfianza» encontramos por un lado, la aparición de «populismos y extremismos» y, por otro, «la desmoralización pues la corrupción contribuye a la mala imagen que los españoles tienen del país, a una pérdida de credibilidad en nosotros mismos».





