Ya solo queda pendiente el tramo entre Torrelavega y Solares que evitará que los viajeros tengan que desviarse hasta Santander y cuya apertura está prevista para el 2015.
Setenta y dos horas para un momento histórico. La apertura el martes del tramo entre Unquera y La Franca concluye una obra que duró un cuarto de siglo y acaba con dos décadas de retraso sobre la previsión inicial.Las obras de la autovía Unquera-La Franca afrontan su recta final en medio de un ritmo frenético de trabajo. Más de dos centenares de obreros daban los últimos retoques a unas obras que se ejecutan a un ritmo infernal desde hace una semana.
En Asturias, las obras de la Autovía del Cantábrico, que discurre a través de 230 kilómetros de longitud, se iniciaron en el año 1989 y sus tramos se fueron licitando de forma progresiva hasta sumar una inversión total de 1.650 millones de euros.
El diseño del trazado causó en su día un intenso debate en el seno del PSOE asturiano, dividido entre la posibilidad de un trazo costero y otro interior. La autovía transcantábrica arranca en Bilbao, desde donde se realizó una conexión con Santander que se cerró en el año 1995. Después de siete años entró en servicio el tramo que une Torrelavega y el límite con Asturias.
Para completar definitivamente el trazado que une todo el norte peninsular queda pendiente un pequeño tramo entre Torrelavega y Solares, en Cantabria, que evitará que los viajeros tengan que desviarse hasta Santander y cuya apertura está prevista para el 2015.
EL TRAMO FINAL UNQUERA-LA FRANCA.
Media docena de palas trabajaban sin descanso en Villasola. Una veintena de camiones repletos de tierra protagonizaban las pruebas de carga en los dos viaductos de Bustio. Los trabajos en las inmediaciones de ambos pasos elevados ya están finalizados. En la jornada de ayer se terminaron de colocar las mamparas antisonido que protegerán las viviendas más cercanas a la autovía. Por la tarde, los trabajadores, aprovechando la ausencia de lluvia, pisaron el acelerador para poner las últimas capas de asfalto sobre la calzada de ambos carriles. «Sólo falta echar las últimas capas de rodadura y pintar», aseguró un trabajador.
Rellenar con tierra la zona de la ladera de Villasola, rematar los desagües y colocar los guardarraíles son los trabajos que quedan para que los coches puedan circular con absoluta normalidad el próximo martes.
La disminución de ritmo de trabajo durante el día de Navidad, cuando sólo una brigada de operarios acudió al tajo, finalizó ya en la medianoche del jueves. En la cantera de Llavandes, los ruidos ocasionados por los trabajos de la maquinaria pesada no han cesado desde entonces, para desesperación de los vecinos de la zona. Y todo indica que se seguirá trabajando día y noche, a dos turnos de doce horas, hoy, mañana y el lunes.





