AFIRMÓ que debe rechazarse que unos pocos pueden decidir el destino de todos, lo que sería rigurosamente INADMISIBLE en términos estrictamente democráticos, añadiendo que «no podemos dejar que otros decidan por nosotros».
©CANTABRIA24HORAS.COM. Redacción
Ayer se clausuró el seminario que durante una semana se ha celebrado en Torrelavega con el títuloEl Legado de Suarez y el Futuro de la España Constitucional, organizado por la Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Torrelavega. Con asistencia de numeroso público que llenó la salaDemetrio CascóndelInstituto Marqués de Santillana, el escritor y periodista,José Ramón Saiz, cerró el seminario con una mirada a la transición y la necesidad de introducir cambios en la España del siglo XXI para regenerar el sistema democrático.
El conferenciante fue presentado por el director del centro,José Nicasio Gutiérrez, que destacó sus valores como historiador y testigo de la transición desde su trabajo en el diarioPueblo, además de su condición de antiguo alumno del Instituto torrelaveguense. Entre el público se encontraban, entre otros, el expresidente del Parlamento,Adolfo Pajares Compostizo, el juristaPedro Crespo de Lara, el expresidente de la Autoridad Portuaria,Fernando García Pérez, los concejalesJosé Luis Urraca(PSOE) yPedro Carrera(PP), el exconcejal en dos legislaturasHiginio Priedey la exitosa ganadora del programaPasapalabra,Paz Herrera Jubete,además de varios escritores encabezados porDelia Laguillo, presidenta de la Sociedad Cántabra de Escritores.
El conferenciante hizo un repaso a los hitos más importantes de la transición y la inteligencia, tesón, coraje y patriotismo aportados por Adolfo Suárez para alcanzar en apenas once meses un cambio profundo en España y realizar una transformación a fondo de las viejas estructuras del régimen a la celebración de las primeras elecciones libres del 15 de junio de 1977.
Tras desvelar todas las “claves” en la designación de Adolfo Suárez el 3 de julio de 1976 y su rápida acción política para convencer con hechos sobre sus propósitos como la amnistía y los contactos con todos los líderes de partidos de oposición, el autor señaló que aun respondiendo todo el proceso a una reforma en profundidad, también podría entenderse como una ruptura “controlada y eficaz” ya que partiendo de que “el nudo del franquismo se desató desde dentro, siguiendo las propias leyes franquistas como un proceso de la legalidad a la legalidad que la ciudadanía apoyó masivamente en referéndum, también podría considerarse una “ruptura formal” con el pasado al “legalizarse todos los partidos políticos y celebrar elecciones que tendrían la proyección de abrir una etapa constituyente”.
El conferenciante señaló que la transición no fue en nada improvisada, sino que desde el primer día Suárez sabía de su diseño para llevarla a cabo en menos de un año. Para ello, destacó su alocución al país cuarenta y ocho horas después de ser designado, indicando que su Gobierno sería el último en surgir por cauces no democráticos y en la declaración programática de dos semanas después, anuncio elecciones libres a celebrar antes del 30 de junio de 1977. Para alcanzar estos logros, era consciente de los peligros que surgirían, ante los que decidió aportar coraje personal y no ceder en sus propósitos.
Después de afirmar que Suárez, ya como presidente, tuvo claro desde el primer momento que diez o doce capitanes generales y otros tantos almirantes no podían decidir por el resto de los españoles, destacó que en su acción política como presidente en una coyuntura histórica, su objetivo fue el de liberalizar el sistema con el fin de que los españoles fueran ejerciendo por la ciudadanía libertades de opinión, discusión, manifestación, formación de partidos, etcétera., es decir, una efectiva tolerancia para que antes de decidir en las urnas el ejercicio de derechos nuevos nos sirviera a todos de entrenamiento. En consecuencia, “pensó que antes de decidir en las urnas había que ir ejerciendo las libertades, especialmente la de expresión e información, la aparición de los partidos en la vida nacional y que se conocieran sus programas y alternativas para votar en libertad, como así ocurrió el 15 de junio de 1977. Por tanto, la grandeza de la transición pasó también por la decisión sabia de abrir primero las libertades y realizada la experiencia con la reforma de las estructuras políticas, dar la palabra al pueblo para que decidiera responsablemente”.
EL MODELO DE TRANSICIÓN.
Dijo que en la idea de Adolfo Suárez, el proceso de cambio a la democracia “pasó por que nadie pudiera sentirse traidor o traicionado en la necesidad de superar las dos Españas e iniciar un camino de normalidad democrática”, añadiendo que todo su trabajo lo realizó para que el proceso “no fuera humillante para nadie y que requirió dotes de paciencia, de habilidad y, desde luego, de profundo sentido de Estado”. En pocas palabras, quiso que cada uno de los españoles“cualquiera que fuese su ideología política de origen, colaboraran con la conciencia limpia en la elaboración del futuro político democrático”.
Resumió que aquel tiempo de cambios pude resumirse en el titular de unas declaraciones que difundió el diario Pueblo: “LA IZQUIERDA NO PUEDE OBSTINARSE EN COMBATIR A UN PASADO QUE NO EXISTE Y UNA PARTE DE LA DERECHA NO PUEDE LLORAR POR UN PASADO QUE NO VOLVERÁ”.
En esta línea de reflexiones sobre el cambio histórico de España, José Ramón Saiz afirmó que“Suárez fue, sobre todo, un hombre de Estado en el sentido que el canciller Bismarck atribuía a dirigentes de esta condición y que definió como aquellos que piensan en las próximas generaciones y no en las inmediatas elecciones”, aportando su idea de un “Adolfo Suárez que en el ejercicio de sus responsabilidades fue conciliador, valiente, tolerante, sufridor, decente, entusiasta, servidor, líder y ejemplo de buen español. Encontró un país lleno de descosidos y nos ofreció una Constitución acogedora, definida por la concordia y no por la imposición de medio país al otro medio”.
A estas apreciaciones sobre la personalidad del líder de la transición, el conferenciante no tuvo reparos en afirmar que “dejó como testamento político una vida de ejemplo, si bien pocos han practicado sus enseñanzas”, recordando que tras su muerte, en marzo pasado, “escuchamos muchos elogios sobre sus muchas virtudes a los poquísimos que lo defendieron y a los muchísimos que lo vilipendiaron. Llegan hasta el extremo de colocarlo como un maestro, un referente en sus formas de entender el servicio a los demás e incluso se atreverán a decir que los guían sus mismos principios. No les hagan caso. Nos siguen mintiendo”, afirmó.
LAS AUTONOMÍAS Y LOS NACIONALISMOS.
Dijo el conferenciante que en toda obra humana –y más en la política- existen errores que se detectan pasado un tiempo. En la transición “cometimos uno especialmente que no es imputable solo a Suárez, sino a la clase política que apareció en la democracia y también a una gran parte de la ciudadanía. Ese error parte del olvido de un principio que puede aplicarse a todos los órdenes de la vida:QUE NO SE DEBE INTENTAR CONTENTAR A LOS QUE NO SE VAN A CONTENTAR”, añadiendo que “hicimos todos -Suárez, partidos políticos, instituciones, ciudadanía en su mayoría- el esfuerzo de encajar territorios como Cataluña y País Vasco en la Constitución, llegándose incluso a introducir el término de nacionalidades, además de concederles competencias que superaban, incluso, las previstas en la Constitución”, todo ello –afirmó- “pensando en hacerles un lugar cómodo en la España actual y a este objetivo nos han respondido con una apuesta en toda regla a España a la que intentan romper reclamando la independencia”.
En esta línea de argumentación, afirmó que “es un peligro para España y su futuro la deslealtad demostrada en este tiempo por personas que tienen nombre propio y que son, entre otros, Pujol, Arzalluz y Artur Mas, que a la conquista de las libertades y al reconocimiento de su profunda autonomía con la concesión del término nacionalidades, nos responden con aspiraciones de independencia”. A este gran reto que nos hacen, José Ramón Saiz llamó a hacer frente a esos deseos desde la ley, con estas reflexiones:
Primero, porque somos millones los españoles que queremos que España siga existiendo.
Segundo, porque unos pocos no pueden decidir el destino de todos, lo que sería rigurosamente INADMISIBLE en términos estrictamente democráticos.
Tercero, porque lo que a TODOS ATAÑE debe ser aprobado por TODOS y a todos los españoles nos concierne.
Cuarto, porque ante la insistente tesis de los nacionalistas de que a ellos, solo a ellos, compete decidir su derecho a pertenecer a España, no debe hacernos olvidar que todos los que pertenecemos a ESPAÑA tenemos ese innegable e indiscutible DERECHO. Es decir, no podemos dejar que otros decidan por nosotros.
Quinto, porque a TODOS nos perjudicaría que una parte de ESPAÑA se segregue del resto porque, sea cual sea esa parte, AL AMPUTACIÓN debilita al conjunto.
Tras afirmar lo señalado, dijo que “sigue siendo buena la solución de circular por ese camino del Estado de las Autonomías por el que venimos transitando, quizás a trompicones, pero es necesario ALLANAR Y ACONDICIONAR EL CAMINO corrigiendo los errores y profundizando en los aciertos”.
FIN DE LA CONFERENCIA.
José Ramón Saiz terminó su conferencia recordando que la mesa de John Fitzgerald Kennedy, presidente americano asesinado en Dallas, figuraba una cita bíblica que representaba una de las preferidas del presidente americano: “Oh, Dios, tu mar es tan grande y mi barca tan pequeña”. A esto añadió que “ en la conciencia de los españoles de finales del siglo XX y de las generaciones siguientes debemos a Adolfo Suárez y a cuantos trabajaron con él en la etapa de la transición esta otra frase, en este caso de Abraham Lincoln, que hace honor a la transición: “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”, concluyendo en este sentido que“si bien en la de Adolfo Suárez hay un tiempo que sobra por la memoria perdida, pero en su biografía y en su legado hay dos años que jamás se borrarán de la historia de la nación”.
Concluyó su intervención afirmando: “en apenas trescientos días, aquel Gobierno de penenes logró lo que no se había conocido en los últimos tres siglos de la vida nacional, como fue que en España no hubiera un preso político ni un exilado, escribiéndose de esta manera un capítulo excepcional de su historia. Se ha escrito con certeza que se trata del último héroe nacional por conseguir al mismo tiempo reconciliación y democracia”.
Cerró el acto el primer teniente de alcalde,Pedro García Carmona,quien destacó la importancia de los debates y conferencias de la semana sobre la necesidad de “hacer otra política”, al tiempo que destacó la conferencia de José Ramón Saiz en aportarnos no solo claves del pasado de la transición, sino acciones que“como ciudadanos tenemos que alentar y protagonizar para que se pueda realizar otro profundo cambio en España dentro de los valores de libertad”.





